
Resulta que el famoso libro “El Secreto” me tenía chata porque me imaginaba que era onda Paulo Coelho o autoayuda barata que tanto abunda. (A Coelho lo he leído, por eso opino).
Entonces una conocida me lo hizo llegar en formato Word y no lo había pescado hasta esta semana. Y ahora soy otra.
Naaaaaaaaa, nica. Soy la misma sólo que leí “El Secreto” y lo encontré terrible de guena onda y útil.
Guena onda porque te dice que para lograr lo que quieres no sólo tienes que pedirlo, sino que agradecer por lo que tienes. Les copio una cita textual pa’ que cachen la onda si no lo han leído: “Es imposible sentirse bien y tener pensamientos negativos al mismo tiempo. Si te sientes bien, es porque tienes pensamientos positivos. Puedes conseguir lo que te propongas en la vida, no hay límites. Pero hay una condición: has de sentirte bien. Y si piensas en ello, ¡no es eso lo que siempre has deseado? En realidad, la ley es perfecta.” Me gusta esto, porque logra que la gente ande pensando en forma positiva (en forma negativa no te resulta naita según El Secreto) y que dé las gracias por lo que tiene. Es decir, mucha gente que ha leído este libro debe andar con una sonrisa y con energía positiva lo que me parece genial. Juera las caras largas y de apestamiento.
Lo útil es esto: “Tu vida está en tus manos. No importa dónde estés ahora ni lo que te haya sucedido, puedes empezar a elegir conscientemente tus pensamientos y a cambiar tu vida. No hay situaciones sin esperanza ¡Todas las circunstancias de tu vida pueden cambiar!” Con esta frase cagaron los mártires y los eternos adolescentes, que son terrible de guenos para echarle la culpa a los demás antes de asumir nada, y abren paso a la esperanza, que me gusta mucho.
Igual lo probé lotro día. Porque después de años con temor a manejar me aburrí y renové la licencia y pensé todo el día: voy a manejar terrible de pulento, nadie me va a tocar la bocina porque me demoro 55 milésimas de segundo en sacar el auto, voy a manejar terrible de pulento. Porque había manejado acompañada nomás, pero ese día era sola. Entonces me tuve pura fe y saqué el auto del estacionamiento y llegué sana y salva a mi destino, y después manejé más rato aún sola hasta que me encontré con el Gato y todo pulento.
Yo sí creo en las energías que nos cargan y la onda. Por eso si este libro ayuda a que más gente ande contenta, con pensamientos positivos, tirando buena onda y con una sonrisa, bacán.
Les dejo un último párrafo que me gustó: “Conozco a muchas personas que ganan grandes cantidades de dinero, pero sus relaciones son un desastre. Eso no es riqueza. Puede que persigas el dinero y que te hagas rico, pero eso no te garantiza que lo seas. No te estoy diciendo que el dinero no forme parte de la riqueza, desde luego que sí. Pero sólo una parte. También conozco a muchas personas «espirituales», pero que siempre están enfermas y sin dinero. Eso tampoco es riqueza. La vida es abundancia en todas las áreas.”
Yao los vemos.