
Ayer como todos los miércoles jui al taller literario. Un poco más tarde porque Marco Antonio es entero jurgolero (y varios más), lo que me da tiempo para estacionarme, cosa que aun hago como el forro.
Llegó Egon, el ganador del concurso Teresa Hamel. Se tomó un tiempo sabático del taller porque el lolo ya tiene la disciplina del escritor: se sienta y escribe y escribe y escribe. Egon también ganó el concurso del Revista Paula el año 2006, toca el bajo en una banda de punk rock y es entero guena onda y piola. Como es de Puerto Montt, siempre sus cuentos pasan por el Sur. Escribe pulento y siempre he admirado la forma en que escribe y desarrolla personajes.
Al taller de Marco Antonio llegué de pura casualidad. Como este año no estudié nada y no me gusta la sensación de andar de vaga por la vida, y además me lo puedo pagar, comencé a averiguar sobre talleres literarios. Tuve una semana en el borrador el mail de Marco Antonio, porque tenía algunos reparos con él, esa cosa de verlo en la tele. Y como siempre, tuve que meterme mis reparos por la raja, porque en este taller sí que me siento cómoda, me gusta mucho el ambiente y Marco Antonio es simpático, relajado, ubicado y sin aires de nada. Debe tener algún defecto, pero no se los conozco.
En algún post escribí que desde que estoy con el Gato me han pasado puras cosas buenas. Como que este amor me ha hecho estar más segura de mi misma, o quizás son los años (me refiero al entendimiento de la vida que otorga la experiencia) más el amor, porque antes fui a talleres literarios de otros escritores (más o menos conocidos) y no me sentía cómoda, me costaba escribir, entero raro todo. Y por supuesto que era yo. En todo caso, si no fuera porque tenemos “tareas”, no escribiría renunca y me iría en las puras ideas que cuando manejo o camino ando pensando y al final jamás las llevo al papel.
Ayer el Egon me contó que al concurso de Teresa Hamel llegaron más de 500 cuentos. Si yo me creo la raja con mi Mención Honrosa, me imagino él con su primer lugar. Y de nuestro mismo taller (es que somos tan pulentos) Pascual Brodsky es finalista del concurso de la Revista Paula.
Al que tengo que agradecer por esta Mención Honrosa es a mi papá. Onda entrega de premios con micrófono y todo, pero él fue la primera persona que me dijo que yo escribía bien, a mis 8 guatones y rucios años, cuando le mostraba lo que escribía en mi diario de vida, que aun conservo. Después me traía libros, algunos Papeluchos, Adios al 7 de línea, y varios otros más que me acompañan siempre. Gracias a mi padre escribo.
Y pa’ los que cachan, el cuento que mandé es el de la mina entera barsúa, la cuica con el medio ombligo.
Gracias a todos por su guena onda con esta humilde servida.
Yao los vemos.