Es bacán tener hermanos encuentro yo, porque son incondicionales. Por lo menos es mi experiencia. Pase lo que pase, sé que siempre estarán a mi lado para apoyarme, y ellos saben que pueden contar conmigo al menor grito.Por eso me pregunto si le daremos a la Debie un hermano (o hermana) en poco tiempo más. Claro, porque primero tiene que nacer. (¡Faltan apenas 8 semanas!).
Este pensamiento vino a mi mente luego de leer la columna de Gabriel Pisani en la revista Paula, y también porque al principio yo pensaba en quedar esperando otro hijo casi arturo de nacer la Debie, pero ahora lo he pensando mejor. Aunque si fuera por el Gato podríamos tener cinco críos y él feliz, trabajando como loco, pero feliz.
Una de las razones por la que me digo que no es estrictamente egoísta y personal: he pasado tanto susto gueón en estos meses, tanta angustia, que no quiero repetirlo. Como me escribió Olivia (que no tiene blog) una de verdad se pasa mil rollos y se angustia caleta. Los que me han leído de antes han cachado mis post de asustona. Ahora estoy mucho más tranquila, porque la Debie está formada y fuera del dolor de espalda y como que me falta el aire, sé que está todo bien. Además que no le tengo susto al parto, al contrario, lo espero con sabiduría (suena cuático, pero es verdad).
La otra razón es estrictamente monetaria, y supongo que todos me entenderán en esto. Quiero poder pagarle un buen colegio a mi hija (bueno según mi punto de vista: que le enseñen inglés, que no sea megaexigente y que lo único que les importe sean las notas y que no sea católico, no queri na), tener acceso a la salud, que vivamos en un buen barrio, que podamos salir de vacaciones, cuestiones así. La pulenta que no me interesa tener la media casa ni los medios autos ni gueas de última moda, soy más bien sencilla y me carga la gente ostentosa (que da para otro post, toy terrible de ocurrente ahora en la casa).
Pero luego pienso en lo que vine a este mundo (viene la parte mística por siaca) y la pulenta que mis hijos serían mi forma de sembrar bondad, aunque sea en su pequeña vida y en la gente que los rodea nomás. Espero que la Debie aprenda de mi lo bueno, igual que de su padre, y que ande así por la vida, no deseando el mal ni siendo envidiosa por gueas materiales que valen callampa, al principio y al final, digan lo que digan, las moneas no tienen nada que ver con sentirse pleno. Y quiero que ella tenga un hermano o hermana a quien enseñarle sus cosas, a pegarse, a darse besos, a acusarlo que le usa sus cosas, a dejarse en verguenza en la adolescencia, a cocinar para cuatro y no para tres, ir a la feria y comprar más de una fruta que sé que le gusta más a uno que al otro, a lavarle sus ropas, a ir a buscarlos al colegio, a amarlos y hacer de ellos buenas personas que hagan el bien.
Mientras tanto lo pienso y repienso, le hago cariño a mi guata gigantesca y la Debie me da patadas y espero que nazca guatona y llorona, mínimo.
Yao los vemos.




















