jueves, junio 25, 2009

Crónicas Chuchetas CXII: ¿Otro hijo?

En la foto que ilustra este post yo tenía 8 años, mi hermana chica dos, y mi hermano mayor 9. Estábamos en la casa de mi abuela en Valparaíso, de vacaciones seguro. Me encantaba ese vestido, y comer también, como pueden ver. Es bacán tener hermanos encuentro yo, porque son incondicionales. Por lo menos es mi experiencia. Pase lo que pase, sé que siempre estarán a mi lado para apoyarme, y ellos saben que pueden contar conmigo al menor grito.

Por eso me pregunto si le daremos a la Debie un hermano (o hermana) en poco tiempo más. Claro, porque primero tiene que nacer. (¡Faltan apenas 8 semanas!).

Este pensamiento vino a mi mente luego de leer la columna de Gabriel Pisani en la revista Paula, y también porque al principio yo pensaba en quedar esperando otro hijo casi arturo de nacer la Debie, pero ahora lo he pensando mejor. Aunque si fuera por el Gato podríamos tener cinco críos y él feliz, trabajando como loco, pero feliz.

Una de las razones por la que me digo que no es estrictamente egoísta y personal: he pasado tanto susto gueón en estos meses, tanta angustia, que no quiero repetirlo. Como me escribió Olivia (que no tiene blog) una de verdad se pasa mil rollos y se angustia caleta. Los que me han leído de antes han cachado mis post de asustona. Ahora estoy mucho más tranquila, porque la Debie está formada y fuera del dolor de espalda y como que me falta el aire, sé que está todo bien. Además que no le tengo susto al parto, al contrario, lo espero con sabiduría (suena cuático, pero es verdad).


La otra razón es estrictamente monetaria, y supongo que todos me entenderán en esto. Quiero poder pagarle un buen colegio a mi hija (bueno según mi punto de vista: que le enseñen inglés, que no sea megaexigente y que lo único que les importe sean las notas y que no sea católico, no queri na), tener acceso a la salud, que vivamos en un buen barrio, que podamos salir de vacaciones, cuestiones así. La pulenta que no me interesa tener la media casa ni los medios autos ni gueas de última moda, soy más bien sencilla y me carga la gente ostentosa (que da para otro post, toy terrible de ocurrente ahora en la casa).

Pero luego pienso en lo que vine a este mundo (viene la parte mística por siaca) y la pulenta que mis hijos serían mi forma de sembrar bondad, aunque sea en su pequeña vida y en la gente que los rodea nomás. Espero que la Debie aprenda de mi lo bueno, igual que de su padre, y que ande así por la vida, no deseando el mal ni siendo envidiosa por gueas materiales que valen callampa, al principio y al final, digan lo que digan, las moneas no tienen nada que ver con sentirse pleno. Y quiero que ella tenga un hermano o hermana a quien enseñarle sus cosas, a pegarse, a darse besos, a acusarlo que le usa sus cosas, a dejarse en verguenza en la adolescencia, a cocinar para cuatro y no para tres, ir a la feria y comprar más de una fruta que sé que le gusta más a uno que al otro, a lavarle sus ropas, a ir a buscarlos al colegio, a amarlos y hacer de ellos buenas personas que hagan el bien.

Mientras tanto lo pienso y repienso, le hago cariño a mi guata gigantesca y la Debie me da patadas y espero que nazca guatona y llorona, mínimo.

Yao los vemos.

martes, junio 23, 2009

Crónicas Chuchetas CXI: En la casa.

Me siento rara en la jato. No extraño el trabajo, no se trata de eso. De hecho es bacán estar tranquila y no saber de nada laboral. Pero el problema es que no estoy enferma, pero con la media guata que tengo no puedo hacer lo que antes hacía sin problemas. Por el dolor de espalda, por el peso extra, porque me canso más que antes, porque si la Debbie se mueve muy brusco tengo que parar un minuto de hacer lo que estaba haciendo.

Cacho que tengo que hacerme como una rutina diaria, o algo así. Onda levantarme, hago esta cuestión, luego esta otra, almuerzo, hago esto... algo así. Llevo tres días recién en la casa, pero ayer tuve que ir a entregar unas gueas a la pega y hoy me llamaron dos veces para preguntarme sobre pega, también, entonces como que no he logrado desconectarme 100%.

He estado mala pal computador también. Y para leer. No me gusta ser ese tipo de blogero que puro le gusta que lo lean y lo comenten pero no devuelve ninguna visita, asi es que ya me pondré al día, pero los leo a todos.

Parece queja, pero estoy recién saboreando el no hacer nada y tener harto tiempo libre. Ahora voy a salir a comprar unas custiones, a disfrutar de este solcito y luego veré una película, o algo así.

Todavía estoy durmiendo bien, me levanto como 84893 veces al baño en la noche nomás, pero ya estoy acostumbrada.

Yao los vemos.

lunes, junio 22, 2009

Crónicas Chuchetas CX: Que sea guen papá.



Leyendo a la sita Leslie y su día del papá, me dejó pensando acerca de un algo muy importante: si el lolo que ahora amas y con el que te ves en hartos años más será buen padre.


La pulenta que jamás lo he pensado, pero ahora si que cacho que es recontra importante.


No cacho si llamarlo "suerte" o mi premio por tanto pastel, pero estoy segura que el Gato será buen padre porque lo es desde ahora. Seguramente tendremos mal entendidos y él querrá enseñarle algo a la Debbie de una manera y yo de otra, pero en líneas generales no creo equivocarme.


Para empezar, no se ha perdido ningún control con el doctor y, como tenemos su teléfono para llamarlo las 24 horas, el Gato lo hace para preguntarle lo que sea. Cuando siente a la Debbie moverse como loca se pone feliz y más cuando le da hipo. Para el día del papá me dijo que no quería nada porque el regalo yo lo ando trayendo (la Debbie, obvio). Y aunque tener un hijo son más preocupaciones que se suman a la vida, lo veo feliz y con los ojos brillantes desde que estoy embarazada. De hecho él quería mucho antes que yo tener un hijo.


Pero, ¿qué pasa cuando el lolo que tenemos al lado resulta ser despreocupado, no acompaña a los controles, toma distancia y no pesca? Puta que triste.
No creo que exista una fórmula para saber si será buen o mal padre, pero una pista podrá ser cómo fue su papá con él (aunque muchos hombres aprenden a no ser un mal padre como el que tuvieron); que no sea machista (onda que no cambie pañales y que crea que toda la pega relativa a las guaguas sea de mujer); entre otras. Aunque lo único infalible al respecto es la intuición femenina nomás, porque aunque nos hagamos las giles con un montón de cosas, en el fondo siempre sabemos cómo son las cosas con el hombrón que tenemos al lado.
Cosas que pienso a veces, sobre todo ahora que estoy en mi casa, que guea más bacán.
Yao los vemos.

domingo, junio 21, 2009

Crónicas Chuchetas CVIX: Mi papá.

Me parezco físicamente más a mi papá que a mi mamá, porque ella es más bien morena y yo sali rucia y blanca. El pelo se me ha oscurecido y tengo canas, igual que mi papá.

Aprendí tantas cosas de él, que no cacho por dónde empezar.

Mi papá andaba todo el día gueviando en la casa: se levantaba temprano, ponía la radio a todo chancho, se ponía a barrer, pasar la aspiradora, hacer pebre para el asado (era seco para la carne), limpiaba el techo, aspiraba la piscina, nos hacía levantarnos, iba al supermercado, te agarraba pal hueveo en la pasá y así. Tenía mucha energía y jamás lo vi flojear, sólo cuando dormía siesta.

También tuve la suerte de trabajar con él y aprender un montón de trucos, por así decirlos, que me sirven hasta el día de hoy en la vida laboral.

Era sencillo pa' vestirse (no estaba ni ahí con las marcas, mientras la ropa le sirviera estaba feliz) y jamás se compraba un auto muy caro, de hecho lo cambiaba por el mismo cada dos años, full equipo (seco pal aire acondicionado también) porque, según me explicaba, existe mucha gente envidiosa y así, si te va bien o mal, nadie cacha.

Lo extraño todos los días. Todos los días lo recuerdo. En serio, cualquier cosa que haga me lo recuerda. Hasta cuando me miro al espejo, porque tengo su nariz.

Y aunque ya serán 11 años de su muerte, sé que está conmigo. De alguna manera siento que me acompaña en este camino de la vida, también le pido que cuide a su nieta (aunque es primera vez que le pido algo) y espero que esté en paz.

A mi papito que lo amo y amaré hasta que la muerte logre reunirnos.

jueves, junio 18, 2009

Crónicas Chuchetas CVIII: Al fin en la casita.

Hoy día juimos a control de nuevo. Lo bueno es que el Gato ya no se pone mega nervioso porque toda la chorrera de exámenes estaban bien y yo lo tranquilizo. La Debbie está pesando 1.950 y midiendo 43 centímetros ya, la encuentro tan gigante!
Lo mega mejor de todo es que el doctor me adelantó el prenatal, asi es que mañana voy a la pega a entregar la licencia, entrego mis custiones pendientes y me vengo para la casita, a puro flojear y descansar al esparda.

Y no es que le ponga color o que me aproveche del embarazo, pero me canso mucho mucho mucho, me molesta harto la espalda todo el día sentada (y eso que tengo un buen asiento) y lo único que hacía después de llegar a la casa era meterme directo al sobre a dormir. Raja a las 10 y media de la noche.

Claro que no es como estar de vacaciones, porque tengo la media guata, según el doctor comenzaré a retener líquido (y lo único que queda es la resignación), no puedo caminar onda vitrineo y conversando a la vez (me farta el aire) y la idea mía es descansar nomás, que harta falta que me hace. Además que tengo que comprarle el colchón de la cunita a la Debbie y otras cuestiones más, ver a la matrona y esperar que pase el tiempo y mi niña nazca.

Lo peor del embarazo es el principio, que duda cabe. Si me leen de antes cachan lo asqueroso, porque hasta ahora he disfrutado harto mi guata y sentir como mi niña se mueve a cada rato. Y mejor ahora, sin tener que ir a la pega.

Yao los vemos.

martes, junio 16, 2009

Crónicas Chuchetas CVII: A chuchá limpia.

Si se han fijado, en la descripción de mi perfil dice: “Viñamarina de nacimiento pero soy hija de porteña por eso lo de chucheta”. Y no son sólo palabras, es la pura verdad.

Claro que cuando era niña de alguna manera yo intuía que no debía decir garabatos, ni en el colegio ni en casas de amigos. Recuerdo que una vez se me salió un “chucha” en el recreo y me sentí recontra mal, miré para todas partes para ver si alguien me había escuchado. Iba en tercero o cuarto básico.

Lo peor era que donde yo vivía habían tres hermanos que su prima era mi compañera, y siempre que habían discusiones en el curso (era entera aniñá y siempre tenía la última palabra) ella siempre, pero siempre me decía que yo era garabatera. Y obvio, me quedaba en silencio porque era lo peor. No para mí, pero yo cachaba que para los demás.

Ahora adulta me ha tocado ir a casas donde me piden expresamente que no diga garabatos porque los hijos de los dueños de casa no los dicen. Cosa que yo respeto, pero no estoy de acuerdo.

Lo propongo como tema pero la verdad es que lo tengo muy claro. Cuando nazca la Debbie yo seguiré siendo la misma de siempre (como persona me refiero, no cambiaré mi personalidad para mi hija crea que yo soy de una manera determinada) y si en mi casa digo garabatos y ella los escucha, me da lo mismo. Si los repite, también. No lo encuentro grave ni para cortarse las venas ni una falta de respeto gigante. Me acuerdo que mi sobrina mostra, la Vale, no decía garabatos cuando niña (a pesar que yo le enseñaba) porque me decía que las niñas no dicen garabatos. No tenemos idea de dónde sacó esa respuesta, pero a pesar que vivía con puras chuchetas, no le gustaba decirlos.

Contextualicemos eso sí: me cargan los brocas mal educados y sin modales. Es que me reempelotan. Mi hija será malenseñada, quizás, pero con modales: saludar, despedirse, saber sentarse a la mesa, ese tipo de cosas. No estoy hablando que salude y diga: hola poh viejo chuchetumare, y yo me ría y le celebre la ordinariez. ¿Me cachan la idea?

Me preocupan más otras cosas que los garabatos, la verdad. Como los valores de vida que con el Gato le inculcaremos y los verá en nosotros y en nuestra vida diaria. Una cosa es el fondo y otra es la forma. Y si es chucheta pero guena persona, yo, feliz.

Yao los vemos.

viernes, junio 12, 2009

Crónicas Chuchetas CVI: 30 semanas.


Quizás algunos encuentren que le pongo cuarquier color, pero para mí es como casi casi estar en la recta final, ya que las guaguas nacen entre las 38 y 40 semanas de gestación. ¡Encuentro que falta tan poco!

Y a medida que las semanas pasan y la Debbie crece y engorda, las molestias son mayores y hasta me olvidé de cómo era ser “normal”, o sea no preñá. No he engordado taaaaanto (ya publicaré una foto para que ustedes mismos juzguen, enteros sapos) pero como tengo todo más apretado, obvio que tengo menos capacidad pulmonar, o algo así me explicó el doctor. La cosa es que la respirá es más difícil y me mega canso. Supongo que debe ser también por el trabajo, porque a las 10 y media de la noche estoy raja que rato. Estoy puro esperando el prenatal para estar más tranquila y descansada.

No soy de esas embarazadas que su principal preocupación es no engordar y que no le salgan estrías y verse siempre la raja. Me hecho cremas contra la estrías (no para como dicen los envases) y como a cada rato pero puras custiones light o frutas. A veces me voy al chancho, pero evito algunas cosas por la cantidad de sal, como las papas fritas. Lo que sí he soñado que ando vestida con poleras apretadas y me toco la guata y ¡no tengo na! (la más plana de guata seguro). He disfrutado harto esta última etapa la verdad, lo único que me siento como ballena para hacer cualquier movimiento, a saber: sacarme/ponerme las botas o zapatillas; sacarme/ponerme los pantalones; salir/entrar de la ducha; jabonarme los pies y piernas; entre varios otros. El Gato me corta las uñas que rato y trato de molestarlo lo menos posible con estas gueas que me cuestan hacer, pero si tuve un día muy pesado en la pega lo gueveo a cada rato y cagó nomás. Y aunque me siento como ballena con lo de los movimientos, evito ser así: no pasó vará en la cama y como estoy seca para la cocina lo hago sentada, por último. Porque de que me canso, me canso.

Todos estos son sacrificios que durarán este poco tiempo nomás y ya luego tendré a mi guatona en brazos, que es lo único importante por ahora. Sobre todo ahora que la Debbie se mueve más que la cresta, todo el día, incluso a veces me molesta, y obvio, el Gato se pone refeliz. Ya caché que dejé de ser el amor de su vida y estoy desde ya en un segundo plano, pero la pulenta no me importa.

Yao los vemos.

martes, junio 09, 2009

Crónicas Chuchetas CV: La ropa de la Debbie.


El fomingo fuimos a la “Expobebé” con el Gato. Hacía un frío de mierda y en el camino me dieron ganas de devolverme directo a la cama, porque cuando Santiago está todo gris y veo perritos tristes me da más pena. Pero como la idea era que el Gato viera los coches en vivo y en directo porque mis explicaciones no las entiende (no entendía eso de los coches que traen la silla para recién nacidos y además la de paseo), y una vuelta no me haría nada de mal, porque cada día me canso más, me duele más la espalda y con el trabajo la verdad que apenas me queda tiempo para descansar nomás. Con razón el prenatal, es harto duro trabajar con la media guata y el cansancio.

Estaba repleto: llenos de papás con sus hijos y mujeres como yo, preñás. Nos regalaron cualquier durce y folletos hasta decir basta. Lo bueno fue que pudimos sapear una infinidad de coches y otros productos que no creo que compremos, por lo caros y pocos útiles. Les dejaré a los demás familiares comprar custiones de puros chochos.

Lo pior pior es que la ropa no me gustó nada. Me niego a comprarle pura ropa rosada sólo porque la Debbie es, obvio, mujer. Ropa ñoña de guagua, sin onda. Piensen que soy agilá, pero no puedo vestir a mi hija como guagua ñoña. Ni cagando. He visto ropa rosada linda, de hecho mi cuñada me regaló (a la Debbie, pero yo la represento por mientras) una ropita hermosa rosada, con zapatillas y hasta medias, pero es un rosado bonito y el diseño es bacán.

En realidad lo único que le hemos comprado ha sido la cuna. Pero tiene dos trajecitos (uno con una cara de león), dos pares de zapatos, un babero (me va faltar uno para el Gato), y no recuerdo que más. ¿A qué hora le voy a comprar si llego raja a mi casa y el finde se me hace agua? Estoy puro esperando el prenatal para tener el tiempo para comprarle ropa a mi gusto, de hecho su primera ropita cuando salga de la clínica al mundo por primera vez (un gran momento en la vida de todos) se la compraré especialmente, una ropa con onda, para que desde chica sea aniñá y pará en la hilacha, a menos que salga con no sé que genes y sea toda una señorita.

No me importa demorarme en escogerle su ropa ni tampoco no ponerle la ropa que yo considere ñoña, aunque se la haya regalado mi suegra (mi mamá me cacha los gustos). Como ya he escrito otras veces, quiero una hija guatona, llorona, de hartos colores, para que de niña descubra el mundo y sea de mente abierta. Y garabatera si quiere, me da lo mismo, pero eso da para otro post.

Imposible que no sea una chucheta chica.

Yao los vemos.

jueves, junio 04, 2009

Crónicas Chuchetas CIV: Trato de entenderlos.

Antes, cuando trabajaba con los gringos, tenía una compañera de trabajo entera mala onda y cuando podía, me cagaba. Le daba lo mismo si yo almorzaba tarde o menos rato por su culpa (era mi backup, como se dice), siempre con malos modos, llenándome de pega adrede y todas esas cosas que hacen los malos compañeros de pega.

Y aunque muchísimas veces me daba más rabia que la cresta, igual la entendía. La lola esta vivía con un loco (al que yo le puse el “maravilla”), entero levantao de raja y que le bolseaba a la pobre. Como ella era la encargada de asignar los vales de radio taxi y los vales de consumo de algunos lugares, el maravilla comía y andaba como rey en radio taxi gracias a ella. No estoy hablando de más por siaca, yo mesma (más el junior) cachamos estas movías. Una vez me pidió si le podía arreglar el currículum al maravilla para imprimírselo a color, y era entero grupiento: jamás había terminado ninguna carrera y tampoco había tenido un trabajo estable. Y cuando una conversaba con él, era el típico charlatán.

Por eso yo la entendía, le podía perdonar que TODOS los lunes llegara con la mensa cara de poto, que de vez en cuando me tratara de cagar con algo, porque con esa vida de mierda que tenía (no lo digo en tono de superioridad), ¿qué más se le podía pedir? Y aunque me enojara y lo pasara mal por su culpa, les juro que la entiendo.

Me pasa también con otras personas, que de alguna manera me han perjudicado o lo han tratado de hacer. Parto de la base que si me cagaron, también tengo mi cuota de responsabilidad al dejar que lo hicieran, de no cortar antes las cosas. No siempre, eso sí, porque hay gente mala mala mala, que una no cacha lo que le están haciendo. Pero muchas veces le digo al Gato cuando él es tajante con alguien (es un hijo de la gran puta y punto, según él): mira, le digo yo, el pobre gueón tuvo una infancia de mierda, una adolescencia asquerosa, padres como el poto, lo que sumado y revuelto da una persona como la caca, estamos de acuerdo, pero por eso es así.

Lo que pasa es que sí creo que la gente es de cierta manera por las circunstancias de la vida, nomás. La niñez nos marca a fuego y no tenemos nada que hacer si nos toco la mala raja de tener padres despreocupados o una vida penca en esa etapa de la vida. Lo bueno es que mucha gente da vuelta las cosas y si tuvo una familia como el poto, lucha por tener una buena vida en la adultez y saca lecciones de lo que le pasó. Pero son los menos, lamentablemente.

Me es más fácil comprender a los amargados, eso sí. Porque a la gente mala la entiendo pero cuando la rabia se me pasó y trato de no juzgarlos. Pero con los amargados es distinto porque con cachar un poquito sus vidas una entiende sus actitudes y comportamientos, y al final, siempre son dignos de toda nuestra lástima. Por ejemplo, si conocemos a una lola que siempre nos hace comentarios en mala y del tipo venenoso (estai súper pálida, pareci muerta, como me decía una guatona fea hace varios años atrás), primero no hay que hacer caso, y segundo, darle una mirada a su vida para entenderla. No es una mirada de superioridad, sino de comprensión y de un resto de lástima, lamentablemente.

Quizás por esto mismo se me pasa el enojo con algunas personas que intencionalmente me causaron un daño, pequeño o grande: porque finalmente siempre las entiendo, y cacho porqué son tan pencas para hacer lo que hacen. Lo que encuentro muy raro y terrible son las niñas de 13 años que son capaces de hacer comentarios mordaces o generar daño en forma totalmente consciente. ¿Qué clases de padres han tenido las pobres?

Cosas que pienso a veces.

Yao los vemos.

miércoles, junio 03, 2009

Crónicas Chuchetas CIII: Malos días en la pega.


He tenido malos días en la pega, por problemas que no contaré, obvio, pero sí les diré que tiene que ver con esas personas que les falta “inteligencia emocional”, por decirlo de alguna manera. Además que ahora las cosas me afectan de sobremanera, y me puedo poner a llorar por cosas que antes sólo me hacían putear. Aunque las injusticias siempre me han emputecido.

Es que hay cosas que no entiendo: ustedes comprenderán que con siete meses (y la Debbie pesando 1 kilo 300 grs.) el embarazo se me mega nota y que busquen a alguien a última hora para reemplazarme no es mi culpa, y que se pongan nerviosos a última hora también no es asunto mío en lo más mínimo. No cacho si a todas las embarazadas con pie en el pre natal las gueviaran tanto en la pega, ojalá que no.

Entonces obvio que llego mega chata a mi casa y a puro acostarme. Mi mamá me dice que no la llamo nunca pero es que no llamo a nadie (me carga hablar en la pega por teléfono como esas secretarias que lo único que hacen es estar con la oreja pegada al auricular) porque quiero puro acostarme, a descansar la espalda y tratar de cambiar de ambiente.

Y justo ayer cachando que ver en el cable (no veo noticias porque son puras tragedias) me encontré con un programa del canal 13 cable, donde entrevistaron a Coco Legrand. Y él dijo algo que me ayudó harto, aunque suene medio agilao: que uno venía a este mundo, como primera cosa, a ser feliz.

Me quedé pensando y sumando: tengo un embarazo sano, una hija hermosa que crece sana, patea a las 4 de la mañana como loca, le da hipo, mi Gato que es lo mejor que me ha pasado en muchísimo tiempo, familia sana, mi hermana que vive recerca y a cualquier grito corre (mi mamá se demora más), amigos que me cachan en qué estoy, buen trabajo, una casa grande, hartas frutas y verduras, crema anti estrías, vivo en un buen vecindario, tengo plata para tener a mi hija en una clínica (le tengo terror al sistema público de salud), entonces es una guea que me amargue por una persona que no entiende los procesos naturales (y re obvios) de la vida.

Por eso hoy en la mañana me levanté de buen ánimo, porque tengo dos opciones: o ando enojada y puro puteando, o valoro lo que tengo y doy gracias por ser tan afortunada. Porque obvio no quiero que nada altere a la Debbie dentro de mi guata, quiero que tenga una estadía lo más placentera posible, porque después cuando crezca le va a tocar duro y no podré hacer nada para impedirlo, aunque lo desee con todo mi corazón.

El Gato le preguntó al doctor si realmente la Debbie puede escucharnos, y él nos dijo que es cosa de meternos unos cuantos centímetros debajo del agua para cachar que es puro engrupiento de la gente hacia los papás. Lo que sí una le transmite a sus hijos son las emociones a través del cordón umbilical. En realidad esta última frase es la interpretación que yo le doy a lo que nos dijo el doctor, porque habló de transmisión de sustancias. Por eso quiero puro transmitirle guenas vibras (aunque si ando triste y lloro, no tengo como remediarlo) para que cuando nazca sea tan pelusona como lo ha sido hasta ahora.

Yao los vemos.

lunes, junio 01, 2009

Crónicas Chuchetas CII: Ir a control.


Los primeros meses siempre iba cagá de susto. Cómo andaba pensando puras desgracias, era como lo lógico. Incluso una vez apenas la vimos en la pantalla (tenía cuatro meses) me puse a llorar como agilá porque – obvio – esperaba puras malas noticias.

Pero ahora, que ya tengo 7 meses, voy tranquila, casi como de rutina. Puede sonarles entero cuático, pero trato de conectarme con mi “yo interno” o algo así, e intuyo que todo está bien. De alguna manera, lo sé.

La pasión del doctor es el corazón y nos comentó ayer que le gustaría que su hijo estudiara esa especialidad, cardiología infantil. (Me parece que así es). Por eso mira la cucharita de la Debbie y la escucha alrededor de un minuto para sentir los latidos en forma continúa. Creo que ayer estuvimos cerca de media hora mirándola, midiéndole su cabecita, el cordón umbilical, mirando la placenta. El Gato se veía menos nervioso, pero llena de preguntas al doctor. Se me imagina que se caga de la risa de él y nos pesó a ambos y aprovechó de darle una orden médica para que se hiciera el famoso examen del colesterol y varios más, ojalá no tenga nada porque el Gato es seco para la grasa. Con la cuea que es delgado nomás.

Y como ya tengo 7 meses y cada día que pasa me acerca al momento del parto, ayer en la camilla me imaginaba cuando el Gato esté a mi lado, vestido como dostor, esperando el nacimiento de nuestra niña hermosa. Llegué a verme en ese instante. Es bastante probable que llore de antes (porque soy entera llorona y más ahora) y el Gato tratará de aguantarse las lágrimas, pero igual va a llorar. Y todas las abuelas, y tíos y primos que estarán esperando afuera, también. Será un momento mágico que desde ya lo disfruto, porque la dura no tengo susto al parto, de hecho hace poco una lola de la pega que tuvo a su hijo recién me contaba de las contracciones y no me importó. Al contrario, la escuchaba con atención para aprender y para cachar cómo será cuando nazca la Debbie.

Es bacán ir a control, porque podemos sapear a nuestros hijos, como nadan, patean, degluten y son felices dentro de nosotras, es todo tan mágico. Pensar que dentro nuestro una persona crece y después nacerá, como que no lo creo.

Les vuelvo a agradecer los consejos, historias y guenas vibras. Nunca están de más.

Yao los vemos.

jueves, mayo 28, 2009

Crónicas Chuchetas CI: 100% mamá.


Es rara esta sensación, pero desde hace un tiempo atrás me siento 100% mamá. Ni mujer, ni lectora, ni escritora que se jura, ni sepsy, ni coqueta, nada de nada. Sólo mamá.

Pa' empezar, como sólo lo que le hace bien a mi hijita hermosa. A veces me voy al chancho y como una que otra cosa chatarra, pero si tengo hambre o ansias como harta fruta, leche chocolatada light o barras de cereal. Y esto porque sé que si engordo mucho me puede dar cualquier enfermedad que le haga mal a mi niña, y eso ni cagando. No me cuesta nada hacer un pequeño esfuerzo estos meses.

Lotro es con la ropa. Tengo apenas cinco tolonpas (pantalones pa' los no vivos) más algunos chalecos talla L, y eso sería. Y no me complica tener poca ropa, porque obvio es de embarazada y es hasta agosto nomás. Pero esa parte guena pa la ropa la tengo congelada. Tampoco era taaaan trapera, pero no es lo mesmo. Contando que la ropa interior de ahora es entera fea pero útil. O sea, cero sepsy: 100% mamá.

Mi cabeza también está en otra parte. No pesco mucho a nadie, lo que supongo debe ser porque aún no salgo con prenatal y me canso harto ahora, me duele la espalda y necesito estar tranquila. Sumésmole que he tenido harta pega (la semana pasada fue de locos) y el finde descanso nomás. Estoy contando las semanas para estar al fin tranquila en mi casa y no tener que aguantar a ningún gueón más de la pega, y poder estar tranquilita al fin.

Es rara esta sensación, de tener todo congelado en la vida y sólo concentrada en esperar a que nazca la Debbie. No me importa nada más, la estamos esperando con ganas, total ya tuve harto de mi misma y de carretear y de andar puro gueviando y gastarme las moneas en puras gueas. Ahora es otro tiempo, otras las prioridades, es más amor, y mejor vida.

Yao los vemos.

martes, mayo 26, 2009

Crónicas Chuchetas C: Las mamás solteras.


Me he puesto insoportable a veces con el embarazo. Cosa de preguntarle a mi pobre Gato. Quizás por eso no salgo mucho tampoco; prefiero la tranquilidad de mi hogar y la paciencia de mi hombrón.

Por ejemplo, si tengo un mal día en la pega (las cosas que antes me empelotaban ahora me hacen llorar, y harto) llego directo a la cama y el Gato me lleva la once a la cama. Después le pregunto a cada cinco segundos a que hora se va a acostar (porque puede estar maestreando, tocando quena o bajando música o regando o viendo a Jacinto y Pulgoso) y me responde cada vez que en cinco minutos más. Me tiene que poner los calcetines, abrocharme las zapatillas o las botas, según sea el caso. Me reta si tengo ganas de comer chocolate y me trae una barra de cereal. Me trae la silla para que me siente si estoy hablando por teléfono de pie o si estoy cocinando, para que no me canse. Abre y cierra la puerta de dónde guardamos el auto. Recoge las hojas del patio. Espera que yo dé mi opinión respecto a las cosas que le compraremos a la Debbie. En la cama me apoyo en él para descansar la espalda, mientras la chancha chica patea el doble si escucha a su padre.

Quizás me encuentren muy regalona. A mucha honra. Pero a lo que voy es lo duro que debe ser estar embarazada y sola. Sin pareja, me refiero. Y tampoco hablo de esos maridos como el poto. Pa’ que le aguantan.

Lotra vez, pa la ecografía 4D, había una escolar embarazada. Andaba con dos amigas más. Yo las miraba, entera pendejas, las tres peinadas iguales, mirando minos, escuchando música. Pero una de ellas estaba embarazada. Y sola.

Si una embarazada sola tiene ganas que la regaloneen, que le hagan cariño, que la mimen, ¿a quién se lo pide? ¿Quién la ayuda a contenerse, quién le da fuerzas? Porque yo tengo el apoyo 100% del Gato, y la Debbie también: él es su padre desde ahora, y sé que la ama como yo desde el primer momento que supimos del embarazo.

Por eso mi admiración va para todas esas mujeres que aperran solas, que sacan a sus niños adelante, con un gueón como el forro al que tienen que demandar porque no cachan que traer gente al mundo es la media responsabilidad, porque a pesar de todo ellas son mujeres felices y sus hijos son grandes personas.

Sé que soy muy afortunada, porque ahora tengo lo que en esos momentos de oscuridad y asquerosidad total jamás pensé tener.

Yao los vemos.

(En la foto el Gato con Jacinto y Pulgoso).

miércoles, mayo 20, 2009

Crónicas Chuchetas XCIX: Ando en otra.

A veces, cuando estoy media adolorida de la espalda o tengo ganas de caminar tranquila pensando, me voy a buscar al Gato y al auto después de la pega. Me demoro como 20 minutos piolita.

Y casi siempre sapeo esos grupos de amigos que están sentados en las terrazas, riéndose a todo chancho, fumando y tomando cerveza. Me imagino (sobre todo los viernes) que se están preparando para el carrete de más tarde. O que ya empezaron.

Alguna vez también hice lo mesmo. Y harto. Quizás por eso no lo extraño, porque si alguien carreteó jui yo.

Entonces pienso en lo distinta que estoy ahora, por el embarazo y por la maternidad que ya se viene. Porque me gusta estar en mi casita con el Gato, mientras él maestrea y yo reclamo o cocino o leo. (Tengo pa' rato con 2666).

Es que una no puede andar saliendo pa' cualquier parte cuando teni que hacer pichí cada 5 minutos, tomi o no tomi líquido. Y yo que me mando como tres litros al día, menos.

Independiente de las tantas incomodidades que trae la media guata que tengo (y que cada día crece más y más) no me dan ganas de salir a carretear. Ni ahí. Si alguien me invita a un asado mientras están todos alrededor del fuego y los demás chupando y fumando, no me dan ganas. Prefiero un almuerzo entretenido, bien conversado con gente guena onda. Y ni tanto tampoco. Porque también me he puesto con tolerancia cero como dice el Gato (le contó a su abuelita y le dijo que tuviera paciencia nomás porque a ella le pasaba lo mismo). Hay días que amanezco mal genio, claro que escucho música que me gusta y se pasa arturo, después le cuento al Gato, pero en general me irritan las cosas en forma inmediata y necesito andar en paz, necesito la tranquilidad de mi hogar y de mis cosas.


Estoy como en un período medio introspectivo, parece. Hoy le compramos la cunita a la Debbie, andamos sapeando coches, viendo los presupuestos de las clínicas, conversando quien la va a mal enseñar más, ordenando la casa para que cuando ella esté no se llene de arañas ni entre el frío ni mucho calor, entre otras cosas. De esto se trata mi vida ahora y por un buen tiempo más también, y es lo que nosotros queríamos y es lo que llena mi vida ahora y no cacho cómo esperé tanto tiempo para ser mamá.

Por eso yo cacho que ando en otra.

Yao los vemos.

lunes, mayo 18, 2009

Crónicas Chuchetas XCVIII: Otra angustia agilá.

Ya no tengo esos sustos de pasarme rollos con la Debbie. Le hago caso a mi intuición y obvio, a mi cuerpo. Me siento súper bien físicamente y hago de todo, claro que camino más lento y me cuesta ponerme los calcetines o sacarme las botas. Cocino harto sentada también. Es extraña esta sensación, pero creo que me sentiré más rara que la cresta cuando mi niña hermosa haya nacido. Me siento hasta linda y me gusta mi cuerpo redondo, aparte que no hay rollos con qué ponerse porque mi clóset es entero enano.

Lo que me pasa ahora (si sé que soy enrollá, por siaca) es que me angustio si el Gato no me contesta el teléfono cuando sale solo, lo que ocurre casi nunca. Pero me angustio más que la cresta y me paso rollos que se murió y esa onda, aunque trate de evitarlos y pensar en otras cosas. Hasta me cuesta escribirlo.

Ayer, por ejemplo. Como buen maestro chasquilla, partió a comprar herramientas en la mañana mientras yo me duchaba y terminaba el almuerzo. Antes de ducharme lo llamé para avisarle (tenemos varias costumbres de este tipo) que si me llamaba iba a estar bajo el agua. La cosa es que me salió el buzón de voz. Pensé que estaba en el estacionamiento subterráneo y que no tenía señal. Esperé tres minutos y lo volví a llamar. Buzón gueón de nuevo. Como comencé a sentir esa sensación rara apestosa, me duché con calma. Termino y mi Gato me llama diciéndome que viene en camino. Me vuelve el alma al cuerpo y me pongo a llorar.

Lo de ayer me ha pasado otras veces, como cuando me viene a buscar y no me contesta porque tiene el teléfono en silencio (y se demora lo mismo de siempre) y cuando llega tranquilo le digo que le ponga volumen a su teléfono mientras lloro de pura angustia agilá, lo sé.

Lo que pasa es que una no se da cuenta lo sensible que anda con el embarazo, porque, como escribí al principio, una se acostumbra, entonces no cacha hasta que punto ya no se es la misma de antes. El viernes me fui a comprar la horrorosa ropa interior y había tanto taco, tanta bulla, tanta gente histérica, que me dolió la cabeza y dormí re mal, como que me estresé.

Cosas que me pasan nomás. Y eso que antes era entera pará en la hilacha e independiente.

Yao los vemos.


domingo, mayo 17, 2009

Crónicas Chuchetas XCVII: La Feria.


Lotro día estaba cachando un reportaje en las noticias sobre la crisis y que la gente ahora va más a la feria porque es más barato y la cuestión.

Personalmente, no soy nada (cocinariamente hablando) si no voy a la feria. Soy seca para las frutas, el Gato para las verduras, y con el embarazo como más todavía (me lleno la guata para así no comer gueas chanchas y no engordar, y me ha resultado).

Antes, cuando vivíamos en el barrio Yungay, cero atao. Teníamos una feria casi al lado del depto. y nuestros caseros. (En la foto de la izquierda pueden ver al Gato con el casero seco pa la talla, el Ángel. Y la foto de la derecha es la casa de un perro que llegó al barrio en ese invierno bien helado, que hasta nevó, y le hicieron esta casa los vecinos).

Pero ahora que vivimos en nuestra mansión en el barrio arto, la feria ha sido nuestro problema. Busqué y busqué hasta que encontré una relativamente cerca de la casa. Es harto más carozi y no hay esa cosa de saludar y preguntar por la familia, cómo sí lo hacemos con los caseros del barrio Yungay.

Entonces si un finde tenemos muchas gueas que hacer, vamos el sábado a la feria cerca de la mansión. Pero si andamos de ánimo nos pegamos el pique a nuestro ex barrio, a esa feria entrete donde saludamos a los caseros de las papas, de las aceitunas (la señora siempre me aconseja del embarazo), al Ángel y sus tallas, vemos a los otros caseros bailar porque traen su tonta radio y nos cagamos de la risa, y esos días que amanezco con dolor de cabeza o media triste (por las hormonas del embarazo que hacen estragos en mí) allá como que me mejoro de todo, me río y me vengo bien contenta y llena de puras frutas y verduras guenas.

Incluso cuando nazca la Debbie demás la vamos a llevar un día domingo a comprar, para que todos la conozcan y de niña se acostumbre al ambiente de gueveo que a su padre y a su madre les encanta.

Yao los vemos.

viernes, mayo 15, 2009

Crónicas Chuchetas XCVI: Mi Gato.


Creo que nunca he hablado de mi Gato en mi blog; lo he nombrado harto eso sí. Obvio que no se llama Gato, si no que es megafanático de ellos. Si vamos por la calle y yo le hago cariño a todos los perros, él le hace cariño a todos los gatos que ve. Tarea que no es sencilla, porque hay que llamarlos, esperar que los perlas se acerquen a una, y después acariciarlos si es que se dejan. Pero siempre le resulta, tiene como un imán.

Además que tiene una personalidad parecida: entero enojón y camorrero (como el gato que ilustra este post) e independiente para hacer las cosas. También maulla y ronronea.

A Jacinto y Pulgoso (nuestros hijos gatos, guatones y regalones) les tiene una paciencia única. Porque yo lo único que hago es malenseñarlos, me maullan para que les abra la puerta, para que se las cierre, para que se las vuelva a abrir, y lo hago las mil veces que me las piden. Les hago cariño como sólo a ellos les gusta y los trato con cuidado. Mi gato no les aguanta todo lo que yo sí, pero disfruta mucho con ellos, aunque los reta y yo después les hago cariño.

Lo bueno es que el Gato tuvo a don Pancho, su abuelo (los que me leen de haaaacee tiempo se deben acordar cuando se murió) que le enseñó un montón de cosas, entre otras a no ser flojo ni machista. Por eso en mi casa se hace aseo a la par, aunque el Gato es entero maestro chasquilla y hasta él mismo solito le hizo una casa a Jacinto y Pulgoso y también hará una cuestión pa' poner todas las plantas que tenemos (es fanático de las plantas) porque aparte le encanta maestrear.

Ahora si me preguntan el porqué lo amo podría dar un montón de respuestas, pero creo que la única que vale es porque sí nomás y que tanto. En realidad lo amo por todas las cosas que es y hasta con sus rabietas, con su mal genio, con lo obsesivo que es, con lo buen padre que estoy segura que será (si no lo demando nomás y cagó), y por un sinfín de cuestiones más que me hacen vivir tranquila y esperar este futuro tan lleno de amor más tranquila aún, porque sé que con el Gato hemos iniciado nuestra familia, y que más puedo pedir, si ya tengo mucho más de lo que alguna vez creí que podría tener.

Yao los vemos.

miércoles, mayo 13, 2009

Crónicas Chuchetas XCV: Lo que me pasaba al principio.


Cuando recién quedé embarazada y andaba con todos esos síntomas asquerosos (que ahora por suerte me le pasaron) me cuestioné la vida entera. Entera gila, me bajó el susto en un montón de custiones.

En enero anduve reangustiada por todo lo nuevo que se venía. Insisto, no tenía nada que ver con mi hija (yo juraba que era hijo). De hecho me carga esa imagen de la maternidad que todas andamos felices, porque una como mujer tiene todo el derecho a cuestionarse mil cosas sin sentirse mala madre, porque la vida de una cambiará para siempre y sin vuelta atrás.

Entonces yo me cuestionaba cómo iba a ser mi vida (díganme nomás fatalita) si yo me separaba del Gato y me quedaba sola con mi hija, por ejemplo. Que si antes yo hacía mi maleta y me iba a cualquier lugar sin importarme nada, que si me aburro en una pega renuncio y al rato encuentro otra, que si me iba a alcanzar la plata para tener a mi hija en un buen colegio el día de mañana… suma y sigue, entera angustiá por este tipo de custiones.

Lo que pasa es que una al principio sabe que está embarazada pero como no te le nota ni sientes a tu hija patear ni teni guata es raro. Pa’ que hablar de la gente agilá que te dice que teni poquito cuando le contestai que teni 3 meses de preñez, cosa que ya hablé en otro post y seré muchas gueas pero latera repetitiva no.

Sin embargo, ahora que estoy hecha una redondela y que mi hija crece y me queda cada vez menos para que nazca, todas esas angustias gueonas me dan lo mismo y hasta tengo respuesta: ahora tengo más fuerza y más razones para luchar y hacer las mismas cosas. De hecho me pregunto cómo pude esperar todo este tiempo para vivir esto tan maravilloso que es la maternidad (tengo la respuesta en todo caso, y la respuesta es mi Gato, obvio) y porqué no le hice caso antes cuando me decía que teníamos que ser padres.

Mi hija me da fuerzas para enfrentar la vida como nunca lo pensé. Según el Gato soy una mujer aperrada y que siempre tira pa rriba, pero ahora con la Debbie lo soy mil veces más.

Yao los vemos.

Muchisísimas gracias de nuevo por todos los comentarios con pura guena vibra.

lunes, mayo 11, 2009

Crónicas Chuchetas XCIV: Soy muy feliz.

Llegamos hace poquito del doctor con el Gato. Antes pasamos a comer porque salimos los dos felices de la consulta. La verdad que las emociones al ver a mi hija hermosa no las puedo poner en letras, la verdad que no.

El doctor nos dijo que da lo mismo cuanto mide ahora; lo que le importa es el peso y la anatomía: está descartado desde ya el labio leporino y crece en forma normal. Lo gueno es que yo tampoco subí de peso, aunque por la foto van a cachar arturo que embarazada flaca no soy. Pueden decirme que me veo guatona, me da lo mismo. Lo único que me importa es que mi hija esté feliz. Hasta el doctor se sorprendió porque bostezó!!!! Y está pesando cerca de los 800 gramos y mide, en promedio, 32 centímetros. Asi es que parece que será grandota. También tenemos la orden de la ecografía 3D, que tenemos que cachar adonde hacerla porque parece que es terrible de carozi.

El Gato me dice que siempre va nervioso a control, aunque esta vez menos porque me ve tranquila. Lo que pasa es que, de alguna manera que no puedo explicar, sé que está todo bien. Lo intuyo y por eso me acuesto tranquila en la camilla mientras el doctor me llena la guata de gel y comenzamos a ver por partes a nuestra niña. Antes, cuando era chiquita, la veíamos de una vez, ahora el doctor nos hace como adivinanzas y nos pregunta qué estamos viendo, si son sus manitos, sus piernas, la carita, también le escuchamos el corazón que late como caballo galopando. Me dan ganas de ponerme a llorar de pura alegría, y apenas salimos comenzamos a llamar a toda la familia para contarle como nuestra hijita hermosa está creciendo.

En fin, quería plasmar esta gran alegría y amor que siento ahora, que los tengo fresquitos. No me equivoco si digo que con el Gato somos muy muy felices, que la vida nos sonríe a pesar de todo y que no me imagino mi vida sin mi niña hermosa.
La foto me la tomó el Gato este fomingo, día de la mamá. El vestido todavía me cabe, por suerte. Es pa' que cachen la media guata que tengo, y lo redondela que estoy.
Gracias a todos por las guenas vibras.
Yao los vemos.

Crónicas Chucheta XCIII: Mi día de la mamá.

Cuando mi papá estaba vivo nos decía que no estaba ni ahí con las fiestas del día del papá, que con tal que le hiciéramos el desayuno él se quedaba feliz. Y cuando era su cumple tampoco pedía regalos ni nada. Puta que era bacán eso, sin el estrés de pensar qué regalar cuando todas sabemos que regalar a los hombres es refome, a menos que le guste la música harto o sean enfermos de traperos.

Mi mamá, por otro lado, te decía lo que quería de regalo. Onda: dile al papi (así le decía a mi papá) que quiero esos zapatos y esa cartera de tal tienda. Y mi papá, que siempre la mega mal enseñó, aparte de comprarle lo que ella quería, salíamos a almorzar ajuera. Con los años la única costumbre familiar que queda es de almorzar ajuera, aunque según mi punto de vista es lo peor que una puede hacer porque los restaurantes están champas de gente y muchos "acortan" el menú y los garzones están enteros apanaos. Un asco.

Por mi parte, recibí dos regalos: el que me hizo el Gato en nombre de nuestra hija, y una tarjeta hermosa escrita por mi sobrina mostra. Como no soy trapera ni me gustan las joyas ni los perfumes (pero sí los libros que son recaros en Chilito por la chachu) no creo ser tan difícil de regalar; de hecho prefiero un regalo piola pero que se note que está pensado para mí.

Mi sobrina mostra me escribió en la tarjeta que dice que ella sabe que puede contar conmigo siempre, y que me ama mucho y que a su prima también, y que está feliz con mi embarazo. Tiene 11 años, plena preadolescencia. Y puta que nos reímos cuando conversamos, me alegra mucho el día.

Prefiero la postura de mi papá en estos días, de todas maneras. Y así lo haré con la Debbie y con sus hermanos, espero. Que me hagan el desayuno, que me regalen un dibujo, una plantita, que su papá cocine un asado pulento ese día y que yo no ni meta las manos al agua en el lavaplatos. ¿Qué más podré pedir para sentirme plena y satisfecha? Estoy segura que nada más.

Estoy esperando mi próximo día de la mamá, cuando mi hija esté en mis brazos, guatona y llorona. De hecho el sábado en la tarde pensaba en cómo me ha cambiado la vida con el embarazo, pensar que ahora sí que sí tendré una hija, que ahora está en mi guata, pateando y creciendo calientita... como que no lo creía. Fue un pensamiento bien raro, como tratando de aterrizar este día a día embarazada. Mi vida nunca más volverá a ser lo que fue. Y mi hija me da cada día más ganas de luchar por ella. Hay que vivirlo para entenderlo; no queda otra.

Yao los vemos.

miércoles, mayo 06, 2009

Crónicas Chucheta XCII: Varios del embarazo.


Sorry a los que les latean mis post sobre mi embarazo, pero los escribo porque estoy segura que a más de alguna o: les sirven, les traen buenos recuerdos, o pueden copuchar a gusto. Y a mi me servirá para recordar una vez que tenga a mi hermosa hija en brazos, y mis preocupaciones sean otras.

Para empezar, la vida desde ya nos ha cambiado. Antes siempre andábamos peluseando por las calles, tomándonos un shop, echando el pelo como quien dijera. Eso se acabó. Uno, porque los giles fuman tanto que aunque tenga ganas de bailar nica entro a un lugar donde antes de estar embarazada ya salía con molestias por el humo; y dos porque ando más lenta, con sueño y con cero ganas de carretear como antes. Y no me da lata, porque mi cabeza está preocupada de mi hija y del Gato, no de otros gueones.

Tampoco tengo mucha paciencia que digamos. Bueno ya, antes tampoco. Pero ahora me he puesto megacara de raja. La verdad es que tengo ganas de estar tranquila, que nadie me guevee con preguntas gueonas ni nada que se le parezca. Los únicos ataos y gente agilá que aguanto es la de pega, y es por pura obligación. Y ahora que me queda cada día menos, menos aguanto los ataos de la pega. Si igual tengo días estresantes, que me agotan el doble.

También tengo pequeños dolores en el cuerpo. Si no me siento derecha, me duele la espalda. Sumémosle los dolores a la pelvis y a las caderas cuando duermo muy cargada a un lado (o es el izquierdo o el derecho, no hay más posiciones para dormir); que, a veces, cuando hablo mucho, como que me falta el aire. Sé que he engordado un resto más, pero todavía me quedan guenos los pantalones de mi talla (que tienen guata) que me compre en marzo, y hace poco me compré otros maternales de mi talla, porque la idea es que crezca la guata y no una. Esto último es para las que tienen más fuerza de voluntad que la chucha, porque lo que es yo, igual soy tentada.

Lo que más me dan ganas de comer es chocolate, como nunca antes en mi vida. Por eso tomo leche chocolatada light, Cola Cao light, barras de cereal con chocolate, y suma y sigue. Trato de no comprarme chocolates cerdos, por eso me tomo un vaso de leche light extra calcio más el Cola Cao light o el Ecco de chocolate. Es una lucha constante y agotadora esto de ser tan cerda pa’ la comía, porque una vez que nazca la Debbie bajaré a lo más 4 kilos y eso que dando pecho se baja de peso es pura mentira, estas dos últimas cosas me las dijo la nutrióloga.

Ejercicio la verdad es que no hago nada. Tampoco paso echá en mi casa, así es que sedentaria no soy, porque de chica me inculcaron que junto la flojera está la mugre y eso nadie me lo saca de la cabeza. A mi favor puedo decir que fui a averiguar a las piscinas cerca de mi casa y todas tenían horarios de vieja que no trabaja, onda a las 11 de la mañana clases. Me dio rabia (gracias por pensar en las que sí trabajamos) y no me metí a ninguna cagá de piscina. Ahora tengo una trotadora 100% bacán en mi casa, que falta hacerle unos pocos arreglos (que el Gato le hará este finde) y ya estaré lista pa caminar y cuando salga con pre natal me voy de una a esas clases con horario para gente que no trabaja en la piscina.

Y a pesar de todo, soy muy feliz de ser madre. Cuando la siento patear, me siento más feliz todavía. La otra noche le estaba leyendo un cuento (“La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía”, que ya se nos acabó pero le tengo otra chorrera más para leerle) y me dio la media patada, cosa rara porque siempre se queda tranquilita cuando le leo. Me dio mucho gusto. También me gusta mirarme en el espejo la guata gigante que tengo, y tener la certeza que mi niña crece y en unas pocas semanas estará conmigo me hace feliz de una manera que entienden unos pocos nomás, los que ya son padres.

En suma, soy muy feliz como nunca lo imaginé.
Yao los vemos.

miércoles, abril 29, 2009

Crónicas Chucheta XCI: 6 meses de embarazo.


Cada día falta menos. Bueno, ni tanto. Para lo que me va faltando menos es para el prenatal, casi dos meses y estoy lista!!!!!

Aparte del resfriado, me he sentido bastante bien. No tengo ningún malestar como al principio (que fue bastante asqueroso) y como que una se va acostumbrando al hecho de andar entera lenteja, que hay que dormir de lado, que no se puede hacer fuerzas (el Gato me tiene que sacar el cajón de las verduras del refri, por ejemplo) y que ya se es, con todas las de la ley, una redondela.

Lo bueno es que ya caché como vestirme: no hay que usar esas poleras o blusones o lo que sea maternal. Una se ve peor, más redonda, sin forma. Lo que sí uso son pantalones maternales, pero arriba uso lo mesmo pero talla L. Hasta el momento me ha funcionado.

Lo malo es la gente gueona que hace comentarios gueones: en Ripley una vieja me discutía que era imposible que tuviera 6 meses, si mi guata parecía de más. Por supuesto no me gasté en discutirle, pero ella lo afirmaba con toda soltura. O me preguntan si ya se ve por fuera como se mueve, y cuando les digo que no, que es muy chica todavía, me dicen: ¿en serio? Chucha, ¿cómo no voy a saber si soy YO la embarazada? Lo que me molestaba antes era otra guea entera gil: cuando me preguntaban cuantos meses tenía y yo respondía, por ejemplo, cuatro, me decían: pero teni súper poquito poh. ¿Y? ¿Cuatro meses no es embarazo? Lotro: gente que llega y me toca la guata como lo más normal del mundo. Me refiero a gente que no cacho mucho y que deberían, mínimo, preguntar. Lo peor es que me pillan de sorpresa. Es una gueá entera íntima, ¿cómo no cachan?

Hace unas semanas comenzamos a leerle cuentos a la Debbie. Le estoy leyendo mi favorito de la niñez: “La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía”. Cada vez que le leo, se queda quietita, como si estuviera escuchando. Y como guena mujer, se mueve según su tincada: cuando estuve en cama por el resfrío, se movía más que la chachu. Y si me muevo harto, me patea poquito. A veces se cree la muerte cuando su papá Gato le habla y se pone a patear como loca. Toy cachando que me van a dejar de lado esos dos muy luego.

En general me siento bien físicamente, no me siento fea ni guatona ni nada (me cuido su resto aunque igual a veces me voy al chancho) y camino por las calles con la cabeza en alto, porque a pesar que todos nacimos de la misma manera, me parece un milagro que dentro mío esté creciendo un ser humano, la pulenta que sí. Y no se imaginan el amor que siento por mi hija, aunque suene cliché, nunca había sentido un amor de esta manera.

Yao los vemos.

martes, abril 28, 2009

Crónicas Chuchetas XC: La shopaholic (seca pa’ comprar)



Como es un resto enredado y pajero para explicarlo, sólo les diré que en la pega me entregaron plata en vez de uniforme. Cosa que fue la raja para mí porque jamás he usado los uniformes porque uno, son horrorosamente feos y me baja toda la autoestima cuando los uso; y dos, porque no nomás.

La cuestión es que mi jefe me dice que me van a pasar $215.000.- para que me compre ropa. Casi me caí de poto porque encontré que es mucha plata y además que se pasó de paleta. Y como estuve con licencia (leer el post anterior si quieren) el viernes partí al Parque Arauco a comprar como nunca lo he hecho.

Lo que pasa es que nunca he sido muy trapera que digamos, y lo otro que con el Gato pagamos al contado, si no, no compramos na. Lo único que hemos comprado en cuotas (porque son gueas caras caras) es nuestra pulenta cama y nuestro mega refri. Pero pocas cuotas y el Gato saca ese atao del interés compuesto con su súper calculadora y cuando cacha que es poco el interés que vamos a pagar, compramos.

Partí primero a Zara. Hace un tiempo había visto un abrigo bacán, con corte debajo de las pechugas (corte imperio le llaman) y además agarré cualquier chaleco o polerón o suéter (jamás he cachado las diferencias entre unos y otros) y me probé. Así nomás, sin mirar el precio. Total la talla “L” me sirve pulento con la guata. Al final me llevé el abrigo y una polera y pagué con redcompra casi 70 lucas.

Después me jui a Ripley a cachar qué onda. Acá la cosa me salió barata porque con los días R compré dos chalecos piolas por el precio de uno. Esta compra ni se cuenta como shopaholic porque demás que yo pago $16.990.- por dos chalecos bacanes.

Entré a un montón de tiendas que ni entro por lo caras, como a Benetton. Vitrinié sin mirar precios (que gueá más bacán), me probé otro suéter y estaba rebajado: 23 lucas en vez de 26, parece. Después me jui a Wados y encontré esos típicos chalecos que tienen cuello de camisa, como si una se hubiese puesto por encima el suéter, ¿me cachan? Como me encantó me compré dos iguales pero de distinto color: 60 lucas sin asco.

Y ayer, como me quedaba plata, partí a Benetton que queda cerca de mi pega y me compré un chaleco, que por el frío que está haciendo en las mañanas caché que sí me hace falta (porque para usar el abrigo aún queda calor). De nuevo me probé varios sin mirar el precio y encontré uno precioso y pagué como 36 lucas por él.

Quizás muchas de ustedes lean y se digan: ¿y tanto atao por tan poco? De seguro tiene que ver con la personalidad de cada una, porque yo jamás en la vida he gastado plata así como así en ropa. Menos al contado. Porque primero reviso lo que tengo en el clóset, cacho lo que me hace falta o lo que vi que es bonito y que me dan ganas de comprar, y luego compro. Pero la verdad es que me sentía rara comprando tanto sin asco y cuando llegué a buscar al Gato llena de bolsas nos cagamos de la risa porque puta que es raro.

Lo “malo”, por decirlo de alguna manera, son las vendedoras agilás. Cuando entraba a alguna tienda, me miraban como raro, onda ¿y esta guatona que espera comprar aquí? Yo les decía muy campante que la talla L me queda bacán y seguía mirando sin importarme nada. En una tienda encontré un chaleco casi al mismo precio que el abrigo de Zara, y cuando le dije a la mina que era muy caro, me dijo: acá los precios son más o menos esos, como si ella fuera la dueña de la tienda, la muy gueona. Le volví a repetir: muy caro, y me jui. ¿Cómo voy a pagar lo que me costó un abrigo bacán en una tienda que ni siquiera es marca conocida? Como si estar embarazada fuera sinónimo de vestirse como ñoña.

Así es que ahora estoy puro esperando que haga ofri para poder usar mi pulento abrigo Zara. Y me gusta mucho usar ropa nueva, eso sí que sí.

Yao los vemos.

lunes, abril 27, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXIX: El Miedo.


Llámenme tonta, agilá, que le pongo color, como quieran, pero el maricón Miedo ha sido un ingrato acompañante en este embarazo. Lo tenía medio controlado, hasta que me resfrié y cagué de nuevo.

El Gato, por más que se cuidó, igual me contagió. Yo juraba que iba a pasar sanita estos meses, hasta que el martes comencé a andar con muchos mocos y juimos a control (nuestra hermosa hija pesa 500 grs. y mide 19 cms., abrió la boca y le vimos hasta la lengua!) y el doctor me dice que si me siento un resto mal que tome el paracetamol sin cafeína que es para las embarazadas. El miércoles amanecí con dolor corporal y nos juimos directo a un broncopulmonar que conoce al Gato de broca y me dio 3 días de licencia. Me tranquilizó diciéndome que mi cuadro clínico no correspondía a listeriosis, y me jui a descansar a la casa.

El rollo con la listeriosis fue culpa del Gato porque yo andaba entera feliz hasta que me dijo que no comiera más jamón porque andaba con las defensas bajas. ¿Por qué comía jamón? Porque el mismo doctor más el nutriólogo me dijeron que no había problemas con la marca que yo compraba, por eso. Basto que el Gato me dijera eso para que yo entrara en total pánico y ya me veía en la clínica entubada. Aparte que entera gil me metí a leer en internet los casos de embarazadas con listeriosis para ver si yo tenía sus síntomas…entera perseguía.

Asi es que anduve media bajoneada y con susto estos días. El viernes me jui todo el día a comprar al Parque Arauco en la más shopaholic (tema para otro post que ya publicaré) y de tanto vitrinear me sentí mejor y no pensé ninguna desgracia. El sábado anduve bajoneada de nuevo, de hecho trataba de sentir lo que más podía a la Debbie porque si se mueve está todo bien, de ese toque me trastorné.

Ayer me dije que no puedo seguir así y la verdad fue un buen día, me reí harto y pelusié, que es lo característico en mí.

Es que la gueá es bien rara. Porque he visto a mi hija desde sus 5 semanas, está enterita, tiene cerebro, el corazón le late normal, le he visto sus ojitos, su lengua, su boca, sus bracitos, piernitas, pesa y mide lo normal para sus semanitas, pero igual he sentido mucho miedo, en forma totalmente irracional y sin ningún asidero en la realidad. Lo más raro aún es que siempre he sido una mujer bastante cara de raja para hacer ciertas cosas en la vida, cosas que después me he preguntado ¿y cómo me atreví? Claro que no quiero ser una madre asustona, porque no quiero una hija insegura.

En fin, contar esto me sirve de desahogo. Porque todo este asunto del trastornamiento mental que tengo con el miedo me lo estoy tratando. Tampoco se trata que sienta miedo todo el día, sino que tengo “episodios miedísticos”, o algo así. Y la pulenta no me importa que sea normal. Y sé que estos meses que vienen serán buenos, ya que me falta alrededor de dos meses para salir con prenatal, donde podré olvidarme de todas las gueas de la oficina que sinceramente me tienen hasta la coronilla y me importan una raja.

Yao los vemos.
(La foto la puse porque esos gatitos se parecen harto a Jacinto y Pulgoso cuando eran guaguas).

viernes, abril 17, 2009

Cróncias Chuchetas LXXXVIII: Gente a la que no le ha pasado nada.




Ayer estaba viendo Santiago no es Chile, uno de mis programas favoritos, y le tocó el turno a un tipo que tiene mucha plata: Francisco Montaner. Tiene siete hijos (súper seguidos por lo que se vio), una casa en un barrio cuico, el medio auto, la media pega, y, como él mismo decía, se siente un afortunado porque está consciente que pertenece a un pequeño porcentaje de la sociedad chilena (y de la mundial también): tuvo una bonita niñez, comodidades, estudios privilegiados. En suma: una vida feliz.

Sin tocar el tema de la plata (porque soy una convencida que la felicidad y la plata no tienen nada que ver. Una cosa es tener plata para tener acceso a lo básico de la vida, pero si una tiene plata no significa que tendrá felicidad), me comencé a preguntar cómo sería tener una vida sin sufrimientos ni pesares.

Muchos de nosotros lo hemos pasado como el forro en distintas etapas de nuestras vidas: niñez triste, adolescencia incomprendida, sin oportunidades de estudio, embarazos precoces (independiente que se ame al hijo, debe ser una etapa muy cabrona para la mamá pendeja), entre un montón de otras cosas pencas y dolorosas. Por ejemplo yo fui bien feliz y tuve una vida parejita hasta los 25 años, edad que me jui a vivir a Italia pero me tuve que devolver con los sueños olvidados hasta nunca porque a mi papá se le ocurrió que era una buena fecha para morirse. Y de ahí me mandé cuarquier condoro, depresiones, tristezas y asquerosidades varias, pero que me sirvieron, y harto. Pero me sigo preguntando cómo sería si nada de esto me hubiera pasado, esa muerte tan terrible que partió mi vida en dos, aunque ya no tengo ese dolor que lleve chorromil años en mí corazón.

La otra vez conocí a una lola que decía lo mismo: que le encantaba su vida y que siempre había sido feliz. Yo cacho que no había sufrido ni por una mascota amada que se le murió cuando niña. Porque para mucha gente la pena más grande ha sido esa, la muerte de un perrito o de un gato cuando niños.

Cuando escuchaba a esta lola y veía este programa pensaba que tienen suerte. Que mejor que nacer y desarrollarse lleno de amor y de comprensión, y que cuando se es adulto una se compare con los demás y cache que nada terrible ni castrador le ha pasado.

Lo único que queda de esperar es que a toda la gente que nunca le ha pasado nada terrible en la vida: mínimo que sean buenas personas. Porque todos los trastornados y trastornás que he conocido en mi vida son así porque tienen una cantidad de rollos sin resolver (muchos de ellos no asumidos) que hasta una es capaz de entender porque son tan hijos de puta o tan bipolares las muy tarás.

Espero que la Debbie sea feliz conmigo y con su papá. Pero también espero que sea una mujer juiciosa, inteligente y que sepa levantarse de las caídas de la vida. Mejor la dejo que disfrute en mi guata y cuando nazca veremos como se viene la mano. Con tal que no baile en Yingo (y que no sea milica) me doy por satisfecha.

Yao los vemos.

(A los que les interesa nomás: mi otro blog, ese que publico todos los lunes, es una historia continuada. Así es que si quieren cachar qué pasa o de lo que habla la protagonista, tienen que leer desde el primer post, por siaca).

martes, abril 14, 2009

Cróncias Chuchetas LXXXVII: ¿Qué guea hago de comía?


Aunque no me crean, aprendí a cocinar después de los 30. La pulenta. Antes no cocinaba NADA. Si me hablaban de hacer arroz, cazuela, porotos, era lo mismo que escuchar japonés. No me llamó nunca la atención y durante los años que fui scout y en mi casa paterna siempre me hice la gil. Porque mi mamá, hermano y hermana cocinan bacán.

¿Qué me pasó? Que conocí al Gato, nos fuimos a vivir en pecado y tuve que cocinar. Igual yo tenía más nociones que el Gato en ese momento, porque mi hombrón cocina: asados y papas fritas. Los asados le quedan bacanes pero por supuesto que no es cocinar, y las papas fritas les hace un remojo con vinagre y las pica igual que las comprás y le quedan espectaculares. Y eso sería. Aparte que papas fritas comemos muy de vez en vez.

Así es que me tuve que poner a averiguar en internet blogs de cocinas (recetas fáciles por supoto), llamar a mi mamá y a mi hermana. Y hasta ahora me defiendo bastante bien. Como que cacho con qué cosa va cada especia (eneldo, romero, laurel, por nombrar solo algunas) o los sabores de las verduras que mejor combinan. El puré me queda pulento y con las papas hago un montón de cuestiones. Pero el problema no es ese, sino: ¿qué cocino mañana?

Losotros nos llevamos la comiita para la pega, así que es tiene que haber comida para toda la semana. Antes de ponernos a ahorrar salíamos siempre a almorzar ajuera los findes, pero ahora la cortamos y se supone que el Gato tiene que ponerse a cocinar porque nunca ha hecho el intento serio de aprender, aparte que si estoy media cansá prefiero hacerlo yo que explicarle como 79393 veces lo mismo porque puta que es porfiado y según él yo le dije una cosa pero el muy brea entendió otra. Lo bueno es que como ayudante de cocina es entero cooperador y pela, pica y lava sin ataos. Algo que sea.

Pero lo que me cansa es que una va a la feria y compra pensando en lo que cocinará, después voy al súper a comprar pollo, carne y pescado pensando de nuevo (ahora mezclado con lo de la feria) en lo que haré con las verduras que compré más el pollo y más un arroz que me quedó de la otra semana y así… puta que agotador.

Lo raro es que si tengo tiempo y ánimos me gusta hacer nuevas recetas que sapeo en internet o en el canal Utilísima, nada sofisticado, además que me tengo que sentar a picar porque si estoy de pie mucho rato me canso. Y no me gusta que cocinen las nanas, porque yo uso repoco aceite y nada de caldos esos con sabor concentrado.

En fin, me imagino cuando la Debbie comience a comer sus primeras papillas y aunque esté cansada le cocinaré con todas las ganas y harto amor. Y cuando crezca su papá le hará papas fritas con asado.

Yao los vemos.

jueves, abril 09, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXVI: El día a día de una preñá como yo.

En la mañana el Gato se levanta primero, le da comida a Jacinto y Pulgoso (que apenas sienten el despertador se ponen a maullar a todo chancho y rasguñan la puerta del patio), entra las toallas, prende el calefón y me levanta (me da un beso a mí y después a su hija, que la llamaré Debby de ahora en adelante, pero los que me cachan saben que es una broma porque encuentro horrendo ponerle nombres en otros idiomas a los niños si una tiene apellidos españoles o mapuches y lotro que la Debbie Gibson me carga ahora y me cargó en los ’80, sorry sita Escorpiona), porque siempre estoy muerta de sueño. No cacho porque rechucha me desvelo en las noches, aparte que me debo levantar fácil unas 4 ó 5 veces al baño a puro echar la corta, y eso obvio que me despierta.

Me ducho como zombie y me acuerdo de mi papá que me despertaba prendiendo la luz y diciendo mi nombre como 60 veces seguidas sin parar y se reía de mi cara porque la luz así media juerte me molesta ene y arrugo el entrecejo desde que soy broca.

Después de la ducha (que me despierta a medias) me tengo que echar la crema contra las estrías (¿han cachado que en el envase dice “para las estrías”?) y como mi clóset ta terrible de esmirriado no me demoro mucho en decidir lo que voy a usar, después escojo los aros (tengo más que la chachu) y mientras el Gato saca el auto yo cierro el portón y me subo al tocomocho, me pongo el cinturón, el Gato me da un beso (es una costumbre que tiene) y partimos pa la pega. Nos demoramos poquito porque por suerte vivimos relativamente cerca, y trabajamos cerca también.

En la pega tomo desayuno leyendo el diario, viendo internerd y como ordenando el día. Con el junior (que es más que eso, hombre de confianza y derecho pa’ sus cosas) echamos la talla, pelamos a los viejos levantaos de raja que vienen a veces, organizamos las típicas gueas de oficina, en eso me como mi yogurcito, mi barra de cereal y la leche chocolatada light si estoy muy hambría. Almorzamos a las 13:30 viendo las noticias y dejo una media hora para ir a dar una vuelta, comiéndome mi rica manzanita. Las tardes son tranquilas, pero igual me como un yogur con fruta. Me viene a buscar el Gato y cuando llegamos a la casa le abro a Jacinto y Pulgoso que nos están maullando del techo y se escucha como corren hasta que llegan al patio y les abro la puerta. Les hago cariño y les abro la ventana que da a la calle porque son entero sapos y Jacinto sale a pelear con los gatos de la cuadra. Depende del largo de mi diente tomamos once altiro o salimos a dar una vuelta después. Ahora si yo estoy entera raja tomamos once viendo Futurama (el Gato está a nivel de trastornación con la serie) o a veces nos vamos a comprar alguna gueá que necesitemos para después de la pega o los días miércoles son distintos porque yo tengo taller literario en las tardes. El Gato lava, prepara la comía para el otro día (la que yo cociné eso sí), riega, estudia, toca quena, sale a la calle a buscar al Jacinto, toca la guitarra, escucha Iron Maiden o el grupo que esté pegado en ese momento, y yo trato de conciliar el sueño y acomodarme en la cama con la guata y la Debie dale que patea.

Los findes son totalmente distintos, porque a veces nos dispertamos terrible de temprano o a veces terrible de tarde, pero la conclusión que podrán llegar si se dieron la paja de leer hasta acá es que soy entera regalona y fundía del Gato. Pero me lo merezco porque mal que mal todas las incomodidades de la esparda, pa dormir, que hacer la corta a cada rato, que la ropa fea y ñoña pa’ preñás, son para su hija, y probablemente cuando nazca no me pescará ni en bajá por haaaaaartos años.

Quiero agradecer a todas las que ya son madres (se mandó el pulento post la sita Sabi) y las que quieren serlo y las que no, porque con sus comentarios me ayudan y de alguna manera, me acompañan en este camino de la maternidad. Raro al principio, pero siempre lleno de amor.

(No se olviden de sapear todos los lunes mi otro blog, si quieren nomás)

jueves, abril 02, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXV: Pura ambivalencia.



No es que le quiera cagar la onda a las que aún no han tenido hijos (como me comentó una vez Rocío), pero si yo hubiese sabido estas cosas antes de embarazarme, sería todo un poquito más distinto.

Ocurre que en nuestra cultura (chilena, latina, como quieran) cuando una se embaraza DEBE estar siempre feliz, contenta y con cara rebosante de salud y gozo. Entonces si estai deprimida, te sentí guatona (hay mujeres que esto les afecta caleta) o estai recaga de susto porque no cachai ni una de nada, teni que hacerte la gil y guardar silencio. Esto último lo supongo, porque en internerd me ha costado un mundo encontrar de esta temática.

Reconozco que estoy asustada y más me asusto pensar que soy la única asustá. Porque, porfiada de mí, me meto a foros y la respuesta de las demás embarazadas es que es normal. Será normal porque a todas les pasa, pero ahora me pasa a MI y tengo hasta pesadillas en la noche y si no lo controlo me da harta angustia, la pulenta que sí.

Aparte que todo este miedo es entero gil porque he visto desde las 5 semanas a mi hijita (que se llamará Debby en honor a nuestra cantante favorita Debie Gibson) y cada vez que voy el ginecólogo me dice que me vaya tranquila que está todo bien y me muestra sus brazos, sus piernas, la mariposa del cerebro, mis exámenes están la raja… pero igual.

Sin embargo, encontré un artículo en el diario argentino La Nación (del año 2004) que habla de un libro que escribieron dos argentinos (uno es médico por lo que leí) que se titula “Claroscuros del embarazo, el parto y el puerperio”, donde hablan de las angustias que una tiene y las ambivalencias con los sentimientos.

Sipoh, porque una se siente ambivalente todo el rato. O yo por lo menos. Estoy feliz de una manera indescriptible por el hecho de ser madre de una hija de mi Gato, pero por otro lado me lleno de dudas y miedos, que tienen que ver con este período: ¿Y si le pasa algo? ¿Y si esta puntada es no normal? En resumen: puras preguntas gueonas y sin fundamento.

Por eso me gustan las minas que me cuentan la pulenta del embarazo y de ser primeriza: que a veces estai chata de tanto llanto y de no cachar una que le pasa a tu hija; que te duele la espalda caleta; que no podí dormir los últimos meses; que aunque te digan que te vei bonita igual te sentí como globo con pelo largo…. etc. Y todo esto no tiene nada que ver con el amor que una tiene por sus hijos. Es pura ambivalencia.

Yao los vemos.

viernes, marzo 27, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXIV: Que sea feliz.


La pulenta que no me importa lo que mi hija haga profesionalmente con su futuro. Si quiere ser jurbolista, escritora, fotógrafa, música, médico, ingeniera, peluquera, entre miles de otros, no es mi problema.

Puede que muchos de ustedes que ya son madres o padres me encuentren media agilá o soñadora, pero tengo mis razones.

Ocurre que tengo la creencia que la vida de mi hija no es de mi propiedad. Nosotros la engendramos con puro amor y hartas ganas, ahora la llevo conmigo y mientras me duele la espalda, meo a cada rato, me siento como globo con pelo largo, ella crece y me avisa con pequeños golpes que está conmigo. Luego nacerá y desde ese momento la cuidaremos y nos preocuparemos que estudie, que aprenda buenos modales, escuchará la misma música que nosotros hasta que comience con la adolescencia y nos encuentre unos viejos de mierda, salga del colegio y a medida que todo esto ocurra iremos cachando si le gusta la música cómo para dedicarse a ella, o si prefiere las matemáticas a leer, o que le encanta sacar fotos o quizás que cosas más. Ya será adulta, o casi. Y durante todo ese tiempo, la estaré preparando para ser un ser humano, porque algún día se irá de mi lado, dejará su pieza, nuestra casa, para hacer su vida. ¿Y qué chucha tengo yo que andar metiéndome en lo que ella quiera hacer de su vida? ¿Acaso tendré el derecho de decirle: hija, con tu padre nos sacamos la cresta para que fueras una gran ingeniera civil, no una pobre actriz???

No poh, no lo tengo ni lo tendré. Será su vida. Y ella decidirá. Claro que todas sus decisiones se basarán en lo que verá en nosotros como padres y como personas, mal les pese a algunos que, por más que renieguen de sus padres o madres (gente con historias pencas de la niñez que tiene familia disfuncional, por ejemplo), somos lo que somos por nuestros padres.

Lo único que quiero para mi hija es que sea feliz, claro que no de un día para otro como las princesas de cuentos. Seguro tendré que verla con pena, media perdida, angustiada, todo lo que forma parte de la felicidad, del crecimiento penca pero es lo único que nos sirve. Y aunque quiera que su dolor sea mío, tendré que verla llorar con angustia, enseñarle a pararse y sonreír, a ser agradecida de la vida, y así encontrará la felicidad, aunque sea milica que sería la única guea que la pulenta no quiero que sea.


Yao los vemos.
(Les dejo el link de mi otro blog, en el que subo las historias de esta lola cada lunes. Si comentan la raja, porque así cacho como va la mano).

jueves, marzo 26, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXIII: Puta que me costó.


Aunque volvimos de las vacas el miércoles, igual el lunes vine apestá a la pega, lo que fue empeorando con el paso de los días, menos hoy que amanecí un resto mejor, pero quizás me pasa porque es jueves.

La cosa es que ahora sí que tengo la media guata y la silla donde estoy sentada me quedó entera chica, aunque la cambiamos por una grande de la sala de reuniones, aunque no es 100% cómoda. Los vestidos que uso para trabajar me quedan buenos todavía, sólo que la parte de adelante se me levanta por la guata, pero pasan piola. Y también me da más hambre, sin contar que voy 764 veces al baño por día, que tengo las pechugas gigantes y que me duele la espalda.

Soy reclamona por naturaleza, ahora viene la parte pulenta: en la última visita al dostor, nos dijo que existía un 98% de posibilidades que es mujer. Por supuesto el Gato está doblemente feliz y se aguanta siempre las lágrimas cada vez que la vemos en la pantalla, con la mano al lado de su cabecita o pateando como loca. Seguro será reclamona como yo y su tía y su abuela materna, mi mamá pa’ los pocos avispaos.

La gueá rara pero yo estaba segura que sería hombre, pura tincá nomás. Hasta le teníamos nombre y todo. La cosa es que la antes de irme de vacas mi mamá me vio la guata y me dijo: capaz que sea chancleta. Y en Panguipulli (donde juimos a pasear) el dueño de una panadería y cafetería entero guena onda (íbamos siempre a comer cosas ricas) me dijo que era guata de niñita, que una vez en el doctor me iba a acordar de él.

Así que seré madre de una niña, que tiene nombre que no les diré porque hay gente entera sapa que me lee de pura copucha y no les daré el gusto de saber el nombre de mi hija para que se queden con el doble de copucha y pica, lero lero gueones sapos y malas ondas.

También la he sentido moverse, poquito y tengo que estar concentrada. La primera vez me puse a llorar, cosa que no es rara porque lloro por todo. En serio. Puedo estar viendo un programa entero malo pero si cuentan una historia cebolla, yo lloro. Siempre he sido sensible, pero ahora la cagó.

Y ahora que sé que es mujer, no me cuesta imaginármela. La veo en mis brazos, o en los brazos del Gato, que no la dejará en paz a la pobre y que a medida que crezca se aprovechará de su padre, como yo lo hice con el mío.

A la nutrióloga tengo que ir en estos días. Según la gente en general, no me veo cerda, sino que pura guata. Pero otra cosa es la pesa. Y de hecho me metí por raja todo lo nutricional en las vacaciones. Bueno, ni tanto. Pero no es lo mismo que estar en la pega y seguir una rutina de comidas que estar en el sur donde se puede comer a destajo salmón, arándanos, quequitos, chocolates y harta lechita.

Aparte de Panguipulli, fuimos a Valdivia. El Gato lo conocía sólo por pega, así es que dimos una vuelta por los ríos, Corral y Mancera, muy bonito, con un sol espectacular y comidita rica. Obvio que fuimos al restaurante camino a Niebla de la Kunstmann, claro que como no puedo tomar, sólo alorosé los vasos del Gato. Y así lo hago con las cosas que no puedo comer: puro aloroso. Pero no me importa, sólo estoy preocupada que mi hija nazca guatona, hambrienta y llorona.

Me tengo que poner al día con los que amablemente me leen y postean. Porque me carga la gente que no comenta los otros blogs, ni que fueran tan pulentos para no poder devolver unas pocas líneas. Me carga esa actitud de grandes egos que tienen algunos, que puro les gusta tener visitas pero no comentan a nadie. Y escriben puras gueas la mayoría.

Eso sería por ahora. Ando entera pajera aún y me cuesta estar en la pega, más que antes. Y me carga este cambio de hora, esa idea que una duerme una hora más es pura mentira. Ojalá en este país hagan un estudio decente alguna vez para cachar si realmente se “ahorra” con el cambio de hora. Por mientras son puras gueas nomás.

Yao los vemos.




viernes, marzo 06, 2009

Crónicas Chuchetas LXXXII: Comprándome ropa con guata.


Todavía uso la misma talla de tolonpas, pero con guata. Porque ya me salió la típica panza de embarazada, y como mi cuerpo cambia día a día, me jui de choping.


Primero fui a un centro comercial donde está una tienda que vende pura ropa pa preñás como yo. Tienen harta blusita ñoña, vestidos idem y uno que otro pantalón salvable. Me compré uno negro pa la pega, piola.


Después me jui al Apumanque, donde hay tres tiendas con ropa para una: no me gustó nada. Quizás porque aún no llegaba la ropa de invierno y tenían la nada misma, pero encontré puras gueas feas.


Luego a Patronato. Como hoy ¡al fin! nos vamos de vacaciones (lero, lero), pensaba comprarme unos tolonpas abrigados, o algo así. Encontré también tres tiendas: en una venden poleras entretes (con "onda", como quien dijera), en la otra puras gueas horrendas y de pésimo corte, y en la tercera me gustó mucho y me compré jeans (lo más raro de todo que yo ni uso, pero estos son recómodos), otra polera y una chaqueta, onda pa las tardes.

Igual es cuático el cuerpo como cambia. Y rápido, sin que una se de cuenta. Cambian las pechugas (sin contar que se agrandan caleta), la guata crece día a día, las poleras que usaba en enero ya no me quedan, entre otros. Lo gueno es que ya no tengo los apestosos malestares del principio y hasta tengo más energía, claro que si estoy mucho de pie, onda cocinando, termino muerta.
Lo otro que aprovecho ahora son los estacionamientos de embarazadas y las cajas idem. Porque la pulenta que una se cansa esperando una cola de un montón de giles con cara de apestados, después caminar a la chucha donde quedó el auto.
También siento que la gente, en general, me respeta un poco más, o respeta a mi hijo en mi guata. Aunque muchas veces las mismas mujeres (lo que me parece raro porque muchas saben lo que es estar embarazada) no me dan el asiento o no respetan el paso de cebra que aquí en la calle cuica de mi pega sí se respeta.
La cosa es que ahora ando con guata y con algunas pilchas nuevas, lo que me hace sentir muy especial, feliz y llena de amor.
Y como las hormonas hacen estragos en una, me arrepentí con lo de Buenos Aires. Asi es que nos vamos en nuestro propio tocomocho, a Panguipulli. Lero lero de nuevo, a todos los que llegaron histéricos de vacas, yo estaré puro paseando y bañándome en termas.
Yao los vemos.
(Mi otro blog sigue eso sí, dejé todo programado)