lunes, diciembre 01, 2008

Crónicas Chuchetas LX: Soy Secretaria.

Hoy me llaman por teléfono todos los jefes, me regalan flores y me llegan tarjetas virtuales. Porque yo también soy secretaria.

Venía en el auto pensando en las cosas de la vida porque jamás pensé en serlo. A decir verdad, nunca tuve muy claro qué hacer una vez que saliera del colegio, sólo me gustaba leer y escribir. Igual que ahora nomás.

La cosa es que me puse a estudiar Derecho y al tercer año dije hasta aquí nomás llego. Era una alumna bastante mediocre (me gustaba Historia del Derecho harto eso sí) y mi papá, sabiamente, me dijo que me pagaba una pura cuestión más. Entonces me puse a buscar y pensaba que sí ya tenía 22 años y volvía a estudiar otros cinco años más recién cerca de los 30 me iba a independizar y esa guea si que no me gustó. Entonces me jui al Manpower. Me fue terriblemente bien porque de estudiar todo el día a estudiar 3 hojitas para una prueba era entero papa. No falté jamás a clases aunque era como colegio de monjas en esos años: no dejaban entrar hombres, las profesoras te vivían corrigiendo la postura, que no comas chicle, entre otros. No tengo amigas de esa época porque era todo tan raro para mí, que siempre estuve en un ambiente mixto de pronto ver puras minas que se peleaban por puras gueas y un día eran íntimas y al otro se odiaban. Lo bueno que como jui guena alumna pude hacer la práctica en forma interna y terminé el año con sueldo de secre. Y lo primero que hice fue comprarme lentes de contacto, cosas que mis papás nunca hicieron porque yo era entera destrozona. Ahora un resto menos.

Y así comencé a ganar plata y tener cuenta corriente cuando mis amigos todavía estudiaban y me tuve que mamar la cara de que yo era penca de mucha gente porque soy secretaria, esa onda que te miraban en menos. Incluso una vieja bigotúa (la tía bigote) me dijo que penca lo que había estudiado, como que la había cagado. En fin. Otra vez un grupo de agueonaos hicieron un brindis porque eran todos profesionales y me miraron con cara de pucha que lata que tú no.

Igual me ha costado aceptar mi destino de agilamiento nomás. No ha sido fácil para mí como el autoaceptarme en esta pega, porque me gustan otras cosas. Y he estado en trabajos donde no te valoran, pero ahora con el tiempo he entendido que los errores eran culpa mía que no paraba los carros y que de pura gueona no cobraba más. Hasta que renuncié donde los gringos y me puse a pedir más plata y llegué a esta pega. Y me gusta este trabajo, la gueá rara. Es que con la plata que me gano, más los beneficios que tengo, puedo hacer las cosas que me gustan. Y hago bien mi pega, encuentro yo. Me mando hartos condoros igual, porque a veces soy media volá.

En la evaluación del año pasado uno de mis jefes me dijo que yo tenía dos cualidades muy buenas: buena presencia y buen trato. Y me deprimí, porque me hubiese encantado que me dijera que yo era inteligente y rápida, por decir algo. Pero después caché que esas cualidades son importantes para el puesto que tengo y la gente que veo, ya que "topé techo" como quien dijera, soy así como ser la secretaria de la Presidenta. Entonces por lo mismo yo no veo papeleo latero ni facturas ni nada de eso que muchos verán en muchas de las secretarias que los rodean, de hecho tengo poca pega en general y leo el diario y navego en internet y cero rollo, pero mis responsabilidades son otras y sobre todo la información que manejo es enteramente y terriblemente confidencial. En serio.

Debe ser que tengo 35 años, que con el Gato me siento 100% plena que he ido como entendiendo muchas decisiones que tomé que me hicieron llegar hasta acá. Igual ahora soy traductora y tengo un diplomado de la Católica para secres asi es que soy entera bacán. Y también se agradece el cambio respecto al rol que nosotras tenemos en la "gestión empresarial", porque eso de escribir cartitas y contestar el puro fono ya quedó atrás. Y gracias al haber estudiado en Manpower siempre se me abrieron todas las puertas pa las pegas.

Tengo un montón de historias pa' contar, pero ya está gueno ya.

Feliz día a todas las secres.

Yao los vemos.

jueves, noviembre 27, 2008

Crónicas Chuchetas LIX: Entero agilaos.

De entre la chorrera de cosas que hacen los hombres y que yo no soy capaz de comprender, es ese afán tan regil que tienen de sacarse fotos con las minas.

Me explico: el finde el Gato me mostraba unas fotos que se habían sacado unos gringos hace un par de años atrás con las minas de un café con piernas (fotos que no me quiso prestar para ilustrar este blog) y yo le pregunté, como siempre le pregunto: ¿y pa' qué se sacan fotos con las locas?
Entiendo que no es lo mismo sacarte una foto abrazado a una estrella del cine o un cantante que viene por única vez a Chile. Eso lo descarto. Me refiero a otra cosa: pensemos en el Salón del Automóvil, o la Expomin (expominas en rigor). ¿Qué hacen todos los breas? Sacarse fotos abrazados con las minas, para después subirlas al facebook (las he visto) o quizás inspirarse en la soledad, supongo.
Pongámosnos de acuerdo, chukillos: que ustedes se saquen foto con la lola en cuestión no significa NADA. Nada de nada: no van a salir con ella pa' después quebrarse con los amigos, la lola no les va a dar el teléfono para que después salgan con ella y terminen encamándose y ellas deseándolos con locura. Es sólo una foto patética abrazada con una modelo que se abraza con otros cientos de califas más que quieren una foto con ella para después decirle a los amigos: cacha con quien me saqué la foto, y los otros la van a mirar con cara de babosos y eso es todo.
Yao los vemos.

martes, noviembre 25, 2008

Crónicas Chuchetas LVIII: Día de la miusic.




El sábado partimos pa' la Quinta Normal al día de la música con el Gato. La guea estaba llena de gente, champa como dice un amigo. Y por supuesto, vendían de todo: sambis de soya, ropa, aros, poleras, bebias, pirsencitas, el Gato se compró una quena (otra más!) y yo una polera de esas bordadas a mano que hacen en Ecuador. También vendían música entera barata (estaba la Rock & Pop, la Radio Uno y otros más).


La mayor parte de los loquitos estaban o borrachos o volaos. Cosa que me da lo mismo la verdad porque con tanto pasto y tanto espacio pasa piola. La cosa es que cuando nos acercamos al escenario estaba tocando la Denise Malebrán que canta la raja pero me cae como el hoyo por otra guea que ya no importa. Estuvimos en el mismo colegio, ella como tres años antes que yo, y siempre cantó bacán. Pero igual me cae mal. Nos empezamos a acercar al escenario y salió Sergio Lagos, que canta como el hoyo, entero póser pero le dio el toque entrete al recital: le tiraban botellas plásticas, le gritaban puras chuchas, la mayor parte de los locos con el dedo del medio parao, y el brea dale con cantar y decir que no tenía susto y que no le achuntábamos y la onda. Igual bien por el loco, que no se achunchó y "cantó" (sí, claro) hasta el final.


Cuando le tocó al turno a mi grupo favorito del momento, Teleradio Donoso, unas pendejas se pusieron delante nuestro y puro se sacaban fotos onda fotolog. Y una que quiere ir a escuchar y ver, molesta. Claro que cuando todos aplaudían, ellas también. Enteras agilás.


Y como soy pulenta pero no tanto, fui con hawaianas (en vez de zapatillas) y al salir Chico Trujillo, siempre queda la cagá. Y quedó: todos los locos saltando, con las latas de cerveza (quedamos bañados) y al principio igual como que me reí y el pobre Gato (que su guen tamaño lo tiene donde verdaderamente importa y no del suelo al cielo) apenas podía protegerme, como quien dijera. Asi es que nos movimos un poco de ahí porque la verdad estaba la sola cagá con los loquitos.


Eso sí que siempre me pregunto lo mismo cuando voy a este tipo de eventos: ¿estaré muy vieja ya? Aunque había de todo: pendejos, más adultos y hasta familias. Lo que pasa es que yo no me siento de 35, que me faltan 5 para los 40 y que debo hacer ciertas cosas y otras no. Por supoto que no me visto como pendeja ni tengo sus actitudes (que ya las tuve de seguro, pero en forma inconciente), pero igual me lo pregunto. Cosas que me pasan por la cabeza nomás.


Igual lo pasé chancho, nos reimos caleta y me encantan este tipo de cosas.


Yao los vemos.


jueves, noviembre 20, 2008

Crónicas Chuchetas LVII: Y dale con la Mención Honrosa.

Ayer como todos los miércoles jui al taller literario. Un poco más tarde porque Marco Antonio es entero jurgolero (y varios más), lo que me da tiempo para estacionarme, cosa que aun hago como el forro.

Llegó Egon, el ganador del concurso Teresa Hamel. Se tomó un tiempo sabático del taller porque el lolo ya tiene la disciplina del escritor: se sienta y escribe y escribe y escribe. Egon también ganó el concurso del Revista Paula el año 2006, toca el bajo en una banda de punk rock y es entero guena onda y piola. Como es de Puerto Montt, siempre sus cuentos pasan por el Sur. Escribe pulento y siempre he admirado la forma en que escribe y desarrolla personajes.

Al taller de Marco Antonio llegué de pura casualidad. Como este año no estudié nada y no me gusta la sensación de andar de vaga por la vida, y además me lo puedo pagar, comencé a averiguar sobre talleres literarios. Tuve una semana en el borrador el mail de Marco Antonio, porque tenía algunos reparos con él, esa cosa de verlo en la tele. Y como siempre, tuve que meterme mis reparos por la raja, porque en este taller sí que me siento cómoda, me gusta mucho el ambiente y Marco Antonio es simpático, relajado, ubicado y sin aires de nada. Debe tener algún defecto, pero no se los conozco.

En algún post escribí que desde que estoy con el Gato me han pasado puras cosas buenas. Como que este amor me ha hecho estar más segura de mi misma, o quizás son los años (me refiero al entendimiento de la vida que otorga la experiencia) más el amor, porque antes fui a talleres literarios de otros escritores (más o menos conocidos) y no me sentía cómoda, me costaba escribir, entero raro todo. Y por supuesto que era yo. En todo caso, si no fuera porque tenemos “tareas”, no escribiría renunca y me iría en las puras ideas que cuando manejo o camino ando pensando y al final jamás las llevo al papel.

Ayer el Egon me contó que al concurso de Teresa Hamel llegaron más de 500 cuentos. Si yo me creo la raja con mi Mención Honrosa, me imagino él con su primer lugar. Y de nuestro mismo taller (es que somos tan pulentos) Pascual Brodsky es finalista del concurso de la Revista Paula.

Al que tengo que agradecer por esta Mención Honrosa es a mi papá. Onda entrega de premios con micrófono y todo, pero él fue la primera persona que me dijo que yo escribía bien, a mis 8 guatones y rucios años, cuando le mostraba lo que escribía en mi diario de vida, que aun conservo. Después me traía libros, algunos Papeluchos, Adios al 7 de línea, y varios otros más que me acompañan siempre. Gracias a mi padre escribo.

Y pa’ los que cachan, el cuento que mandé es el de la mina entera barsúa, la cuica con el medio ombligo.

Gracias a todos por su guena onda con esta humilde servida.

Yao los vemos.

martes, noviembre 18, 2008

Crónicas Chuchetas LVII: Mención Honrosa.

Todavía estoy tan refeliz y como en estado de shock que me cuesta hasta concentrarme, pero les quiero contar que soy una de las 9 menciones honrosas del concurso literario "Teresa Hamel".

Algunos de los que me leen cachan que participo en un taller literario con Marco Antonio de la Parra, y gracias a esto como que he sido capaz de escribir un poco más y perderle el susto a la escriturá. En mi primer día en el taller Marco Antonio me dijo: aquí es obligación escribir mal, cosa que me tranquilizó porque lo que me gusta de este taller es que existe una "guena onda" en el aire y nadie se las da de nada.

En fin, estoy muy muy feliz, porque el sólo pensar que otra gente leyó lo que escribí y les gustó hace que mi ego crezca y aunque no gane un peso ni na igual estoy muy muy feliz.

El cuento que mandé lo publiqué aquí, asi es que el que cacha, cacha.

Yao los vemos.

jueves, noviembre 13, 2008

Crónicas Chuchetas LVI: La Juana Meneses.


Muchos de ustedes, lectores varones, no tienen idea la cosa esta de la menstruación. Bueno, una idea media vaga por sus mamás o hermanas o pololas o señoras. Y muchos creen que una le pone color, que se anda "haciendo" la enferma y que anda ojerosa por las puras. Puede ser que enveces nos aprovechemos pa' que nos regaloneen, pero que molesta y hay dolores, puta que los hay.
Comencemos con los días antes: se anda llorona, quejona, hinchada, con ganas de comer chocolate (osea más ganas), el pelo feo, entre otras cosas. Depende de la mujer y de si está con algún método anticonceptivo, que a veces disminuyen el SPM (Síndrome pre menstrual, si hasta está estudiado, la guea no es na cuento). Después llega la famosa menstruación y nos recontramega hinchamos (no como salen las minas en la tele, planitas) y, personalmente, no me dan ganas de hacer nada porque me siento como pez globo, la pulenta que sí. Pa' que les digo el asunto del sangrado, otra guea bastante desagradable. Personalmente, evito todo lo de color blanco, no como en los comerciales entero mulas.
El problema se da cuando el varón que te acompaña en esos días no empatiza mucho contigo. En general los hombres no son muy guenos para la "identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro", como lo encontré en la RAE. Asi es que es bastante normal que te diga (o piense) ya anda con la guea, como si a una le encantara tener cambios de ánimo o llorar con cualquier comercial medio gil, y después cachar que es por la menstruación. Mi consejo en forma personal para los varones lectores es que no nos pesquen en esos días, hagan como que no escuchan, no ven las lágrimas, ni la media guata hinchá, y rajense con una florcita piola o un chocolate piola también (sino los vamos a retar porque cómo no cachai que estoy haciendo dieta y me trai la media tentación) y aguanten el chaparrón hormonal, porque gracias a él podemos traer hermosos niños y niñas al mundo y por último si tanto tanto les molesta tienen que ser gay.
Yao los vemos.

jueves, noviembre 06, 2008

Crónicas Chuchetas LV: Podrían señalizar los chuchetumare!

Esta semana estoy "viuda de primavera" como quien dijera, porque el Gato se jue a comer ratones al norte por unos pocos días. Asi es que me ha tocado manejar de ida y de vuelta solita (gran mega logro para mí) .
Es el medio pique, del campo a la city, pasando de camino rural, autopista, como tres comunas hasta llegar a mi pega.

La cosa es que me he dado cuenta que la mayoría de los conductores o conductoras no señalizan. Para nada. Ni siquiera ponen la luz de emergencia si están detenidos en una calle y yo mientras me acerco me pregunto: ¿estará estacionado, está esperando a que alguien baje del edificio, es entero gueón? Porque para mi no es llegar y adelantar, no poh, todavía me da julepe y si no viene nadie como a mil metros recién me atrevo.

Ahora yo me pregunto: ¿por qué no señalizan? ¿Es de rotos hacerlo? ¿Tengo que leerles la mente pa' cachar sus intenciones automovilísticas?

Y después los perlas andan diciendo "es que la gente maneja tan mal". SEÑALIZEN, por el bien común más que sea.

Yao los vemos.

miércoles, noviembre 05, 2008

Crónicas Chuchetas LIV: El día que hice los gual disnei.


El día de las votaciones igual como que dudé. Porque lo que sí aprendí una vez que fui vocal de mesa es que los votos dudosos se los pelean a muerte, y que un voto puede hacer diferencia. Y la pulenta que es la media responsabilidá, por lo menos para mí. Por eso ni ahí con discutir de política con los giles que no están inscritos.
Y como guen día de elecciones, cualquier calor y cualquier taco. No voy a pata a votar hace años porque lo hago en mi pueblo de crianza como quien dijera: San Bernardo, o San Beca o San Bolo. Pobre pueblo, lleno de flaites y pacos. Se ha transformado en una ciudad dormitorio sucia y peligrosa. La cosa es que entre llegar y estacionar y sumemosle el calor, pensaba si voto nulo o voto la pulenta.
Hice la cola pa votar mientras tres minas llegaron con guaguas emprestás pa' pasar piola y varias reclamaron, qué cómo no pudieron dejar la guagua en la casa, que si es por eso traigo a mi sobrino (esa fui yo) y como la embarazada hacía la cola piola y na que se ponía cara de lástima. Como a los 15 minutos después me entregaron las planillas esas pa' votar y entré. Entonces agarré el lápiz y le puse el pulento gual disnei al lado de los símbolos de los partidos políticos que más me cargan (los de derecha) y para que no quedara ningún asomo de duda escogí a todos los candidatos.
Puta que me sentí bien. Porque ando gueviando hace como un año que votemos nulo y la gueá y lo hice. Después el gato me contó que escuchó a una lola decirle a su peor es na que también había hecho lo mismo.
Y si no cachan mi volá por los votos nulos, hagan memoria aquí.
Yao los vemos.

martes, octubre 28, 2008

Crónicas Chuchetas LIII: Serravalle Scrivia.


Hace unos guenos años atrás, viví en este pequeño pueblo del norte de Italia.
Tengo un millón de recuerdos: el calor húmedo, las liras (el euro estaba recién comenzando), los trenes, los parques de juegos sin niños, tanta gente vieja, las comidas, los helados, las fiestas costumbristas, los que no se bañaban nunca, el mediterráneo tan fome, tanto celular, mi primer tatuaje...
Eso fue cuando tuve el sueño de irme unos años de Chilito para ver como me iba y vivir en carne propia el comenzar de cero en cualquier parte.
Aunque ese bichito todavía lo tengo en algún lugar.
Por mientras, sobrevivo en el gris Santiago.

viernes, octubre 24, 2008

Crónicas Chuchetas LII: La Fitipardi.


He manejado harto esta semana. Media guea pensarán ustedes, pero para mí es un gran paso. Saqué licencia a fines del año ’98, después hice otro curso de manejo (no recuerdo con exactitud el año) y como siempre me daba mucho susto, me resignaba y seguía como peatón. Hasta que decidimos irnos a vivir fuera de la capital, como quien dijera. Entonces hice mi tercer curso de manejo (me tinca que ya conté esto en algún post, pero igual sigo), sólo práctico, y me di cuenta que era terrible de fácil.

Igual me dio susto, de nuevo. Al principio me hacía la añiñá y decía: qué tanto, ni ahí con los agilaos. Pero no poh, no fue tan así. La gente es mega agresiva, yo cacho que algunos si te pudieran chocar, hacerte cagar el auto y si, como guinda de la torta, vo te morí, estarán terribles de realizados como personas.

Comencé a investigar sobre alguna fobia y sí existe una, se llama “amaxofobia”. Me tinca su resto chanta. Me metí a leer unos foros de ayuda y caché que la gente que tiene terror de manejar es porque le han pasado gueas pelúas, onda accidentes terribles y cosas así. Leí varias opiniones y entonces pensé: me ha pasado cada gueá penca en la vida y he salido adelante, ¡cómo no voy a manejar! Después de ese entero pulento pensamiento, manejé y listo. Claro que soy lenta, no cacho cómo estacionarme, pero ya no me da el susto de antes. Voy escuchando música juerte y canto a Madonna, mientras llega el 10 de diciembre. Y como me creo hippie, manejo a pata pelá porque los tacos me le enganchan en las gomas del auto.

A veces pienso que desde que conocí al Gato me han pasado puras gueas entera pulentas. No sé si seré mejor persona y el atao (aunque trato) pero sí soy mucho más feliz, y espero que el resto se chorree de la guena onda.

Ya los vemos.

martes, octubre 21, 2008

Crónicas Chuchetas LI: Hace 15 años.


Para escribir este post me inspiró la Sabina, también conocida como la Yegua Sabi.
Hace 15 años atrás tenía 20 y estaba estudiando derecho, carrera que no terminé (aunque estudié alrededor de tres años) y la verdad que andaba terrible de perdía en mi vida. Lo que sí me gustaba hacer mucho mucho era leer y escribir. Un poco como ahora, claro que con más tiempo pero menos plata para comprar libros.
Igual era feliz. Un poco pendeja, descubriendo la vida. Estaba en los scouts y todo mi entorno era como el mismo que el del colegio. No me había pasado nada malo, vivía en una casa linda, no tenía tele en la pieza y me gustaba harto bailar, igual que ahora. Claro que ahora ya no lo hago casi nunca.
Nunca me imaginé "grande", como quien dijera. No me veía ni casada (aunque a veces me imaginaba que vivía sola en la playa) ni con hijos ni trabajando ni nada. Era una pendeja nomás.
Después la vida se encargó de enseñarme unas cuantas cosas y todo el dolor que vino con el tiempo me hizo ser la persona que hoy soy.
No me extraño de 20 años. Era otra realidad, muy protegida, como en burbuja.
Me gusto más ahora.
Juerte el ejercicio.

viernes, octubre 10, 2008

Crónicas Chuchetas L: Anthony de Mello

Hace un resto de años atrás me regalaron el libro "La oración de la rana" de Anthony de Mello. Les dejo unos cuantos cuertos cortos a ver como les va.


—Usted perdone —le dijo un pez a otro—. Usted es más viejo y tiene más experiencia que yo, y probablemente pueda ayudarme. Dígame, ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He buscado por todas partes y no lo puedo encontrar.
—El Océano —respondió el viejo pez— es donde estás ahora mismo.
—¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano —contestó el joven pez. Y se marchó decepcionado a buscar en otra parte.



Un exprisionero de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia. De tanto en tanto solían encontrarse para comentar aquel tiempo terrible de horror y crueldad. Tras saludarse como hermanos, la conversación recayó sobre el tiempo pasado y los recuerdos que afloraban a sus mentes.

En un momento de la conversación el visitante preguntó a su amigo:

- ¿Has olvidado ya a los nazis?
- Pues no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma.
- Entonces -le dijo apaciblemente su amigo-, aún siguen teniéndote prisionero.

(Nuestros enemigos no son los que nos odian, sino aquellos a quienes nosotros odiamos).


Un discípulo llegó a lomos de su camello ante la tienda de su maestro sufí. Desmontó, entró en la tienda, hizo una profunda reverencia y dijo “tengo tan gran confianza en Dios que he dejado suelto a mi camello ahí afuera, porque estoy convencido de que Dios protege los intereses de los que le aman”.“Pues sal fuera y ata tu camello estúpido!” le dijo el maestro. “Dios no puede ocuparse de hacer en tu lugar lo que eres perfectamente capaz de hacer por ti mismo.”


En cierta ocasión, el Maestro oyó casualmente cómo un discípulo le decía a un visitante: «Tengo a honra el hecho de haber sido personalmente admitido como discípulo por el Maestro, mientras que se cuentan por centenares los que han sido rechazados». Cuando tuvo ocasión, el Maestro le dijo en un aparte: «Vamos a dejar una cosa muy clara desde el principio: si tú fuiste elegido, y otros no, fue únicamente porque tú estabas más necesitado que ellos.»

martes, octubre 07, 2008

Crónicas Chuchetas XLIX: Experta en muertes.


Como ya pasé la terrible fase del duelo, me he convertido en experta en dar pésames, en hacer cosas cuando todos lloran, y en explicar que cuando rechucha se va a pasar el dolor, o responder preguntas tipo ¿Y cuándo se murió tu papá cuanto tiempo te faltó para sentirte bien?
Me pasó sin querer queriendo. No es que yo me acerque a la gente para "aconsejarlos" o contarles mi experiencia y que vean lo bacán que soy a pesar del duelo. Pasa nomás.
Recién tuve una conversación vía msn con un antiguo blogero que su papá se murió de cáncer en agosto recién. Estaba lleno de pena, no quería (o no podía) llorar y le dije que llore, sino se va a enfermar, entre otras cosas. De paso le di el siguiente link, que me sirvió de mucho alguna vez.
La muerte siempre nos acecha, siempre nos anda haciendo zancadillas y recordándonos su existencia. Y como jamás nunca nadie nos ha enseñado cómo aceptarla, como vivirla, nos hacemos mierda.
Y si puedo, ayudo y escucho.
Una experiencia que jamás pedí pero que igual tengo.
Yao los vemos.

jueves, octubre 02, 2008

Crónicas Chuchetas XLVIII: ¿Hasta cuando vai a amarlo, ah?

Siempre he tenido una duda respecto al amor hacia el otro y el amor hacia una, la famosa autoestima (y no narcisismo que esa gueá es enfermedad), y lo que pueden aguantar muchas mujeres porque “están enamoradas”.

Es que la pulenta que me empelota. Con todo respeto y la poca tolerancia que tengo.

Voy a tratar de explicarme para que cachen que onda: pongamosle una lola que vive con un lolo. O que anda con uno, da lo mesmo pal caso. Y el lolo es como el forro, pero no que no la llama ni nada ni que no le compra regalos o que no la invita a ninguna parte. Estoy hablando de gueones pencas, irresponsables, barsas, pendejos eternos, que no asumen ni su propia vida, machistas al peo, putos por inseguridad, entre otros. Es decir, y una que lo ve de la otra orilla, hombres que les hacen pésimos a la mujer con la que esté.

He conocido mujeres que les soportan por “amor” gueas que de verdad me indignan: que las gorreen, que se las caguen con plata, que no las respeten, que las alejen de sus amigos, que las pospongan por un partido de fútbol sin importarles dejarlas botadas porque después viene el “tercer tiempo”, que son padres irresponsables, entre vaaaarios otros.

Lo peor del caso es que muchas de ellas son mujeres exitosas y bonitas: guenas pegas, se dan vuelta en la calle a mirarlas, pero ellas no lo saben. Y ahí es donde atacan estos breas para aprovecharse de su baja autoestima, ponerles la pata encima y dejarles en claro “quien manda”.

Después de conocer varios casos así y emputecerme de la tontera de las lolas en cuestión, he sacado algunas conclusiones:

- El loco no las quiere, sólo se quiere así mismo. (Osea entero guea). Porque cuando yo quiero a otra persona, no me aprovecho de sus debilidades para cagármela ni ataco su punto débil. Si yo sé que la lola tuvo carencias afectivas en su niñez y eso la tiene toa cagá en su adultez, no le hago juegos medios escabrosos que la voy a abandonar porque sé que tiene miedo a eso mesmo, al abandono.
- Las lolas no se quieren a sí mismas. No poh, no me digan que actuan por amor. Lo siento, no es así. No es posible que pillando al hombre en cuestión gorriándome yo lo perdone porque lo amo, y así varias veces y otra más. Y yo sufro y lloro pero igual lo perdono y lo vuelve a hacer.
- La otra conclusión que nace de la anterior: autoconvencerse que es amor y que aunque la lola tenga colon irritable o alguna enfermedad psicosomática, dice que lo ama y que lucha por eso.

Me empelota porque TODAS Y TODOS tenemos otra oportunidad en la vida, y otra más y otra más, y mil veces. No hablo de balsa porque me pasó y si de alguna gueá me arrepiento en mi vida o mi “big mistake” como dice esa aplicación de facebook fue eso mesmo, estar con un brea así, que me hizo inmensamente infeliz. Pero me di juerza de donde no tenía y comencé de nuevo. Hablo desde mi propia experiencia.

Lotra vez comentábamos con un grupo de conocidas esto mesmo y una nos contó que aconsejaba a sus amigas que tenían problemas en su matrimonio (problemas de maridos barsas) que lucharan y blabla. Yo le dije que al contrario, que la vida muchas veces te envia señales y que la gracia de eso mesmo es que una siempre puede volver a comenzar y que “mejor sola que mal acompañada” no es una frase para hacerte la pulenta, sino que es la pura y santa verdad.

Es como el chiste de Condorito que siempre uso de ejemplo: un hombre en el techo de una casa y está todo inundado a su alrededor. Llegan los pacos, los milicos y los vecinos a rescatarlo, y él les dice que dios lo salvará. Y cuando se muere y le pide explicaciones a dios, éste le responde: ¿y los pacos, los milicos y tus vecinos que te mandé? Esto mismo yo aplico a la vida de todas estas mujeres que yo conozco, que soportan a un patán porque tienen miedo a mil cosas, y no porque lo aman. Y se hacen las ciegas frente a las mil señales que la vida les envía.

Varias aclaraciones: este es un post 100% femenino, es decir, me metí la visión de los hombres por la raja. Lo que no significa para nada que los hombres son todos barsas, porque conozco varios a toda raja, como mi hermano y mi Gato. Aclaración que hago porque algunos lectores que tengo sé que se pondrán sensibles con el tema y me dirán de las mujeres como el copi, que también las conozco y sé que son malas madres, medias putas o que puro quieren plata y se hacen las gueonas.

De todas formas este post entero largo es un desahogo por algunas situaciones que me emputecen y me sirve de descargo nomás.

Gracias por leer hasta el final.

Yao los vemos.



jueves, septiembre 25, 2008

Crónicas Chuchetas XLVII: El secreto.

Aunque trato de no ser prejuiciosa, lo soy. Pero cada día es un aprendizaje y acá estoy, reconociendo mi agilez.

Resulta que el famoso libro “El Secreto” me tenía chata porque me imaginaba que era onda Paulo Coelho o autoayuda barata que tanto abunda. (A Coelho lo he leído, por eso opino).

Entonces una conocida me lo hizo llegar en formato Word y no lo había pescado hasta esta semana. Y ahora soy otra.

Naaaaaaaaa, nica. Soy la misma sólo que leí “El Secreto” y lo encontré terrible de guena onda y útil.

Guena onda porque te dice que para lograr lo que quieres no sólo tienes que pedirlo, sino que agradecer por lo que tienes. Les copio una cita textual pa’ que cachen la onda si no lo han leído: “Es imposible sentirse bien y tener pensamientos negativos al mismo tiempo. Si te sientes bien, es porque tienes pensamientos positivos. Puedes conseguir lo que te propongas en la vida, no hay límites. Pero hay una condición: has de sentirte bien. Y si piensas en ello, ¡no es eso lo que siempre has deseado? En realidad, la ley es perfecta.” Me gusta esto, porque logra que la gente ande pensando en forma positiva (en forma negativa no te resulta naita según El Secreto) y que dé las gracias por lo que tiene. Es decir, mucha gente que ha leído este libro debe andar con una sonrisa y con energía positiva lo que me parece genial. Juera las caras largas y de apestamiento.

Lo útil es esto: “Tu vida está en tus manos. No importa dónde estés ahora ni lo que te haya sucedido, puedes empezar a elegir conscientemente tus pensamientos y a cambiar tu vida. No hay situaciones sin esperanza ¡Todas las circunstancias de tu vida pueden cambiar!” Con esta frase cagaron los mártires y los eternos adolescentes, que son terrible de guenos para echarle la culpa a los demás antes de asumir nada, y abren paso a la esperanza, que me gusta mucho.

Igual lo probé lotro día. Porque después de años con temor a manejar me aburrí y renové la licencia y pensé todo el día: voy a manejar terrible de pulento, nadie me va a tocar la bocina porque me demoro 55 milésimas de segundo en sacar el auto, voy a manejar terrible de pulento. Porque había manejado acompañada nomás, pero ese día era sola. Entonces me tuve pura fe y saqué el auto del estacionamiento y llegué sana y salva a mi destino, y después manejé más rato aún sola hasta que me encontré con el Gato y todo pulento.

Yo sí creo en las energías que nos cargan y la onda. Por eso si este libro ayuda a que más gente ande contenta, con pensamientos positivos, tirando buena onda y con una sonrisa, bacán.

Les dejo un último párrafo que me gustó: “Conozco a muchas personas que ganan grandes cantidades de dinero, pero sus relaciones son un desastre. Eso no es riqueza. Puede que persigas el dinero y que te hagas rico, pero eso no te garantiza que lo seas. No te estoy diciendo que el dinero no forme parte de la riqueza, desde luego que sí. Pero sólo una parte. También conozco a muchas personas «espirituales», pero que siempre están enfermas y sin dinero. Eso tampoco es riqueza. La vida es abundancia en todas las áreas.”

Yao los vemos.

martes, septiembre 16, 2008

Crónicas Chuchetas XLVI: El Karma.

Como soy occidental 100%, utilizo la palabra Karma de una forma bien gueona la verdad. Como que he tomado retazos de por aquí y por allá, pero nada en profundidad.

Y como para más recuea quiero acercarme al budismo (como si juera tan fácil ser budista, pero el Gato no tiene problemas mientras no se ponga gueona, palabras textuales), he estado leyendo. Y sigo leyendo, porque no es tan fácil para mí llegar y entender. Por lo menos para mí.

De todo lo que he cachado hasta el momento (y más lo que encontré en internet) esto me gusta mucho: "Si oprimes a una persona, sufrirás opresión en otra vida y cosecharás el fruto de la semilla que sembraste en esta vida. Si alimentas al pobre, tendrás abundancia de alimentos en otra vida. Si todo el mundo comprendiese esta ley correctamente y cumpliese con sus deberes diarios cuidadosamente la humanidad se elevaría hasta alturas sublimes".

A veces, cuando la gente es mala, envidiosa, amarga, me pongo a pensar en cuántas vidas les quedan para terminar su sufrimiento. (La volá cuática, pensarán). Porque de verdad verdad (y creo que soy harta latera en esto) no entiendo cuál es la idea de ser así. Y siempre. A veces en el trabajo mi jefe bipolar llega entero agueonao y puta que ando con rabia, pero esa rabia trato (trato de verdad) de no pasarla al resto y si el Gato me llama le digo en nuestra clave lo que pasó y listo. No es que me crea la más pulentas de las pulentas, pero de verdad no entiendo la maldad. Ahora si la persona que hace mal no se da cuenta, entonces estamos hablando de una enfermedad mental, creo yo.

Es que el Karma es lo único que nos queda como consuelo. Antes yo decía: si las cosas se pagan acá en la Tierra, no cuando una se muere. Ahora como que igual lo pienso, pero no me importa. Porque todos nos hemos topado con gente que nos ha hecho mal con plena conciencia: cuentan un secreto importante nuestro; nos hacen comentarios hirientes como quien no quiere la cosa; el jefe se desquita con nosotros porque es tan poco profesional que no es capaz de separar su vida privada con la profesional; relaciones amorosas con gente enferma de mala (y mental también); suegras asquerosas; y para que sigo nombrando si cada uno tiene su propia lista.

Lo que hago ahora es que este tipo de personas las hago un lado (menos el jefe) y listo. Muchas veces puedo ver que sus día a día son un castigo, pero no cachan porque se acostumbran a vivir en la mierda, a no dar vuelta la página y vivir felices y agradecidos de lo que la vida les dio.

Gueas que pienso en veces.

Feliz 18 para todos, tantos días libres para amar y disfrutar.

viernes, septiembre 12, 2008

Crónicas Chuchetas XLV: El terrible cambio de jato.




Como me cambié de depto a casa hace muy poco, ando el doble de cansada y media agilá, la verdad. Es que antes tenía una rutina y funcionaba terrible de piola. Ahora no, todo cambio. Para mejor eso sí.




Los más felices son mis gatos cerdos, Jacinto y Pulgoso. Obvio que los 5 primeros días andaban cagaos de susto y si no me equivoco pasaron dos días enteros sin comer ni agua ni hacer pichí ni caca. Pero ahora andan por el pasto muertos de la sarri (Pulgoso es un resto tímido pero sigue a su hermano que se jura bacán) y estamos tratando que duerman afuera, aunque igual nos golpean la ventana para entrar.

Lo malo es que Jacinto se ha convertido en el típico gato regalón mega mal enseñado: entra a la casa en la mañana, me maulla a todo hocico, le hago cariño, le doy agua en el lavamanos como le gusta, le rasco la guata, le doy más comida, le abro la puerta, y nada, sigue maullando a todo hocico. Al final nos da la hora de irnos y se va de patá en la raja pa fuera nomás.

Antes me levantaba tipo 7 y cuarto pasaito y si no juera por la autopista jamás hubiesemos llegado a la hora. Ahora me levanto 6 y media y no lo puedo creer que veo el inicio de "En boca de todos".

Claro que por otro lado tengo harto pasto, cielo azul, árboles, ciclovías, gente piola... y arañas. Antes les tenía terror, ahora como que me digo: igual se come otros bichos peores. Asi que si veo una enana no la mato como antes.

Debe ser que como cambió mi rutina en forma tan drástica que he andado cansada y no he visitado a nadie, porque me da lata y no posteo y que tanto. Suena terrible de feo, pero si posteo puras gueas prefiero no hacerlo. Estoy esperando este feriado largo del 18 pa' andar harto en bici, reirme, sacarme fotos, estar con mi familia, terminar de ordenar lo poco que queda y volver a estar como nueva.

También (lo que es entero obvio) tuve que cambiar mi plantilla porque la otra nose que guea le pasó. Y como soy entera agilá pal html, usé una típica y mi contador de visitas de cero.

Vayan a leer a The Yeguas, que están con nuevos columnistas.

El gato de la izquierda es Jacinto, y el de la derecha Pulgoso.

Yao los vemos.

martes, agosto 26, 2008

Crónicas Chuchetas XLIV: Como si fuera otra persona, fin.

Si en diciembre Juan Antonio en Horcón me dijo que nos casáramos… déjeme acordarme… En julio Francisco se pidió unos días y nos fuimos a la nieve… Claro, fue en el hotel que me encontré con una vieja del curso de bonsái. Estábamos cenando con Francisco, tranquilos, cuando esta señora se me acerca y me saluda. Nos presentó al viejo de su marido y se sentaron con nosotros, previa invitación del educado de mi marido. La cosa es que mientras los hombres hablaban de trabajo, ella me contó de Juan Antonio. Habían pasado más de seis meses desde la última vez que lo había visto, y sentí un dolor en el estómago cuando lo nombró. Y la vieja ridícula dale con hablarme de él: que es tan tierno, tan regio, tan inteligente, tan educado, tan sabio. Me tomé como tres vodka tónica en veinte minutos. Después sacó de su cartera una cámara fotográfica porque quería que yo viera las fotos de un paseo del curso de bonsái. Y es por eso que vengo. Es que Juan Antonio no tiene corazón. Me acuerdo y me da rabia. ¿Sabe adónde fue el paseo? En Horcón, en las mismas cabañas donde estuvimos, donde el muy estúpido me pidió matrimonio. Si eso no me da rabia, escúcheme y no me mire así. ¡Andaba con la china fea! Le juro que cuando vi la foto casi me muero. ¿Y ella quién es? Le pregunté a la vieja haciéndome la tonta. Su novia, me dijo, que niña más dije, me contestó.

Tuve que pedir otro vodka tónica. Miré las fotos varias veces. Es que no lo podía creer. En el mismo lugar donde fuimos tan felices, Juan Antonio estaba con la china horrorosa. ¿No le daba nada posar en el mismo lugar donde estuvimos tan enamorados en diciembre apenas? Le juro que no puedo creer que Juan Antonio sea así. Como si fuera otra persona, una persona sin sentimientos que no le interesa en lo más mínimo los demás.

Dígame doctor, ¿No encuentra usted que me salvé de casarme con Juan Antonio, si cambió tanto en tan poco tiempo?

miércoles, agosto 20, 2008

Crónicas Chuchetas XLIII: Como si fuera otra persona, segunda parte.

Lo que más me duele doctor es que no me dejó explicarle nada. Se puso de pie y me dijo que era un estúpido al creer que yo había cambiado, que seguía siendo una mujer vacía que lo único que hago es pensar en mí y en la plata. Cuando yo trataba de acercarme a su lado, me empujaba gritándome que me fuera. Peor fue cuando le dije que no me pensaba ir hasta que me escuchara: me agarró del brazo y me abrió la puerta. “Ándate” y me dio un portazo. Jamás lo había visto así.

Imagínese como quedé. Me fui eso sí, porque mucho lo puedo amar pero dignidad tengo, ni loca me quedaba sentada en la puerta llorándole. Si mal que mal igual tiene razón, sólo en el sentido que me gusta la buena vida. Igual no entiendo para qué hace tanta alharaca, si él me conoció tal cual como soy ahora. ¿Se acuerda como lo conocí? No importa, otro día le cuento. Ahora vengo por otra cosa.

En todo caso aproveché que andaba de valiente por la vida y le dije esa misma noche a Francisco que no quería tener hijos. O por lo menos no todavía. Y como es tan bueno, me dijo que iba a esperar que me dieran ganas de ser madre.

En enero nos fuimos de vacaciones ¿Sabe doctor? Fueron las vacaciones más tristes de toda mi vida. Parece que me dio depre o algo así, porque no me levantaba hasta bien tarde, y me iba a la terraza al atardecer, tomando vodka tónica. La casa pasaba llena de gente, entre la familia de Francisco y amigos y los primos y los niños, que asados, brindis, jugando cartas. Estuve tentada varias veces de llamar a Juan Antonio para irme con él, pero sé que él es muy orgulloso; jamás me aceptaría de vuelta. Pero miraba la casa hermosa en que estaba pasando las vacaciones, mi jeep, el departamento donde vivimos, y no había caso, sabía que el amor se acabaría tarde o temprano. Igual Francisco se preocupó porque según él tomaba mucho, que no me levantaba, que tenía la mirada extraña. Le dije que estaba de vacaciones y que la idea es hacer lo que uno quiere, que no me molestara. ¿Y sabe cómo se me mejoró el ánimo? Un día vinieron unos amigos del trabajo de Francisco, unos gringos viejos harto lateros. Mientras yo me tomaba mi vodka tónica en silencio (me ponía a mirar el mar y me acordaba de los días que pasamos con Juan Antonio en Horcón) se me acercó una mujer bien regia pero vestida con pésimo gusto, harto leopardo y oro y el pelo platinado (contaban las malas lenguas que había sido la nana del gringo antes de casarse con él) y me dijo: ¿Penas de amor? Por supuesto no la tomé en cuenta y continúo: mira, tu marido vale harta plata. Harta. El amor va y viene, la plata no. Le sonreí y le dije que estaba equivocada, que sólo estaba mirando el mar. Pero me hizo pensar. Es que la rota tiene razón: mi marido vale harta plata. Al otro día volví a ser la mujer que a Francisco le gustaba: íbamos a la playa, almorzaba con los amigos de siempre (lateros como siempre), caminábamos de la mano en las tardes, aunque por dentro estaba muy triste y extrañaba mucho a Juan Antonio.

(Esta es la "continuación", porque igual se pueden leer por separado, de este otro cuento).

sábado, agosto 16, 2008

Crónicas Chuchetas XLII: Cómo si fuera otra persona.

No me mire con esa cara, doctor, si sé que la última vez le dije que me buscaría otro siquiatra que me diera respuestas y no miradas. Pero usted me conoce, por eso yo estaba segura que si le pedía hora a la Lore (harto loca su secretaria, no sé si se lo comenté alguna vez) no me pondría problemas.

Es que me enojé mucho porque usted no fue capaz de ayudarme. Si sé que yo sola debo hacerlo y que usted sólo me acompaña de lejos en el camino, pero no supe que hacer y finalmente, acá me tiene, lejos de Juan Antonio y todavía casada con el fome y tontorrón de Francisco.

¿Puedo encender un cigarro? La verdad es que estoy muy enojada, doctor. El día que vine, hace como ocho meses me parece, tomé mi jeep y manejé por la costanera hasta que se acabó, pensando. Juan Antonio puede ser el amor de mi vida, pero (va a sonar feo) no tiene la plata que tiene Francisco, y yo no trabajo ni loca. Imagíneme a mi, casada con Juan Antonio, llegando todos los días a su departamento medio chino (porque al mío no me voy ni loca, con lo que me pagan de arriendo vivo feliz), después de un día de trabajo, sin poder hacer lo que me gusta, ver tele, vitrinear, leer las revistas esas internacionales, hablar por celular… estoy segura que el amor se acabaría. Juan Antonio se creerá medio monje de esa religión rara, pero yo soy una mujer que siempre fue mimada y me gusta serlo.

El día que le dije todo esto a Juan Antonio tuve que inventarle una mentira gigante a Francisco. Le inventé que andaba viendo casas porque, a pesar que vivimos en un departamento espectacular, sería bonito tener plantas y un perro. Y también hijos, me respondió él. Me quedé en silencio (me acordé que el que calla otorga) y me fui directo al departamento de Juan Antonio.

Lo que me dio más lata fue que me recibió con un tremendo abrazo y un colgante bastante bonito, no caro pero representativo de su religión, lo que supongo vale más que el solitario que Francisco me regaló la navidad pasada. Tenía hasta una botella de champaña helándose porque él juraba que yo venía de hablar con Francisco, porque le comenté que nos juntáramos después de una conversación larga que necesitaba. Jamás se le ocurrió pensar que yo venía para acá.

Me tomé dos copas de champaña al seco para poder tener valor de decirle. Y obvio, él se dio cuenta que algo no andaba. Incluso me preguntó si estaba embarazada. Cerré los ojos y me puse a llorar. Despacito eso sí, no crea que soy como esas mujeres buenas para el escándalo. Y mientras Juan Antonio me abrazaba, abrí los ojos y miré su casa, sus vasos, sus sillones, esos cilindros para la suerte, todo su alrededor. Y le dije: no me puedo casar contigo.

(Continuará).