martes, agosto 26, 2008

Crónicas Chuchetas XLIV: Como si fuera otra persona, fin.

Si en diciembre Juan Antonio en Horcón me dijo que nos casáramos… déjeme acordarme… En julio Francisco se pidió unos días y nos fuimos a la nieve… Claro, fue en el hotel que me encontré con una vieja del curso de bonsái. Estábamos cenando con Francisco, tranquilos, cuando esta señora se me acerca y me saluda. Nos presentó al viejo de su marido y se sentaron con nosotros, previa invitación del educado de mi marido. La cosa es que mientras los hombres hablaban de trabajo, ella me contó de Juan Antonio. Habían pasado más de seis meses desde la última vez que lo había visto, y sentí un dolor en el estómago cuando lo nombró. Y la vieja ridícula dale con hablarme de él: que es tan tierno, tan regio, tan inteligente, tan educado, tan sabio. Me tomé como tres vodka tónica en veinte minutos. Después sacó de su cartera una cámara fotográfica porque quería que yo viera las fotos de un paseo del curso de bonsái. Y es por eso que vengo. Es que Juan Antonio no tiene corazón. Me acuerdo y me da rabia. ¿Sabe adónde fue el paseo? En Horcón, en las mismas cabañas donde estuvimos, donde el muy estúpido me pidió matrimonio. Si eso no me da rabia, escúcheme y no me mire así. ¡Andaba con la china fea! Le juro que cuando vi la foto casi me muero. ¿Y ella quién es? Le pregunté a la vieja haciéndome la tonta. Su novia, me dijo, que niña más dije, me contestó.

Tuve que pedir otro vodka tónica. Miré las fotos varias veces. Es que no lo podía creer. En el mismo lugar donde fuimos tan felices, Juan Antonio estaba con la china horrorosa. ¿No le daba nada posar en el mismo lugar donde estuvimos tan enamorados en diciembre apenas? Le juro que no puedo creer que Juan Antonio sea así. Como si fuera otra persona, una persona sin sentimientos que no le interesa en lo más mínimo los demás.

Dígame doctor, ¿No encuentra usted que me salvé de casarme con Juan Antonio, si cambió tanto en tan poco tiempo?

miércoles, agosto 20, 2008

Crónicas Chuchetas XLIII: Como si fuera otra persona, segunda parte.

Lo que más me duele doctor es que no me dejó explicarle nada. Se puso de pie y me dijo que era un estúpido al creer que yo había cambiado, que seguía siendo una mujer vacía que lo único que hago es pensar en mí y en la plata. Cuando yo trataba de acercarme a su lado, me empujaba gritándome que me fuera. Peor fue cuando le dije que no me pensaba ir hasta que me escuchara: me agarró del brazo y me abrió la puerta. “Ándate” y me dio un portazo. Jamás lo había visto así.

Imagínese como quedé. Me fui eso sí, porque mucho lo puedo amar pero dignidad tengo, ni loca me quedaba sentada en la puerta llorándole. Si mal que mal igual tiene razón, sólo en el sentido que me gusta la buena vida. Igual no entiendo para qué hace tanta alharaca, si él me conoció tal cual como soy ahora. ¿Se acuerda como lo conocí? No importa, otro día le cuento. Ahora vengo por otra cosa.

En todo caso aproveché que andaba de valiente por la vida y le dije esa misma noche a Francisco que no quería tener hijos. O por lo menos no todavía. Y como es tan bueno, me dijo que iba a esperar que me dieran ganas de ser madre.

En enero nos fuimos de vacaciones ¿Sabe doctor? Fueron las vacaciones más tristes de toda mi vida. Parece que me dio depre o algo así, porque no me levantaba hasta bien tarde, y me iba a la terraza al atardecer, tomando vodka tónica. La casa pasaba llena de gente, entre la familia de Francisco y amigos y los primos y los niños, que asados, brindis, jugando cartas. Estuve tentada varias veces de llamar a Juan Antonio para irme con él, pero sé que él es muy orgulloso; jamás me aceptaría de vuelta. Pero miraba la casa hermosa en que estaba pasando las vacaciones, mi jeep, el departamento donde vivimos, y no había caso, sabía que el amor se acabaría tarde o temprano. Igual Francisco se preocupó porque según él tomaba mucho, que no me levantaba, que tenía la mirada extraña. Le dije que estaba de vacaciones y que la idea es hacer lo que uno quiere, que no me molestara. ¿Y sabe cómo se me mejoró el ánimo? Un día vinieron unos amigos del trabajo de Francisco, unos gringos viejos harto lateros. Mientras yo me tomaba mi vodka tónica en silencio (me ponía a mirar el mar y me acordaba de los días que pasamos con Juan Antonio en Horcón) se me acercó una mujer bien regia pero vestida con pésimo gusto, harto leopardo y oro y el pelo platinado (contaban las malas lenguas que había sido la nana del gringo antes de casarse con él) y me dijo: ¿Penas de amor? Por supuesto no la tomé en cuenta y continúo: mira, tu marido vale harta plata. Harta. El amor va y viene, la plata no. Le sonreí y le dije que estaba equivocada, que sólo estaba mirando el mar. Pero me hizo pensar. Es que la rota tiene razón: mi marido vale harta plata. Al otro día volví a ser la mujer que a Francisco le gustaba: íbamos a la playa, almorzaba con los amigos de siempre (lateros como siempre), caminábamos de la mano en las tardes, aunque por dentro estaba muy triste y extrañaba mucho a Juan Antonio.

(Esta es la "continuación", porque igual se pueden leer por separado, de este otro cuento).

sábado, agosto 16, 2008

Crónicas Chuchetas XLII: Cómo si fuera otra persona.

No me mire con esa cara, doctor, si sé que la última vez le dije que me buscaría otro siquiatra que me diera respuestas y no miradas. Pero usted me conoce, por eso yo estaba segura que si le pedía hora a la Lore (harto loca su secretaria, no sé si se lo comenté alguna vez) no me pondría problemas.

Es que me enojé mucho porque usted no fue capaz de ayudarme. Si sé que yo sola debo hacerlo y que usted sólo me acompaña de lejos en el camino, pero no supe que hacer y finalmente, acá me tiene, lejos de Juan Antonio y todavía casada con el fome y tontorrón de Francisco.

¿Puedo encender un cigarro? La verdad es que estoy muy enojada, doctor. El día que vine, hace como ocho meses me parece, tomé mi jeep y manejé por la costanera hasta que se acabó, pensando. Juan Antonio puede ser el amor de mi vida, pero (va a sonar feo) no tiene la plata que tiene Francisco, y yo no trabajo ni loca. Imagíneme a mi, casada con Juan Antonio, llegando todos los días a su departamento medio chino (porque al mío no me voy ni loca, con lo que me pagan de arriendo vivo feliz), después de un día de trabajo, sin poder hacer lo que me gusta, ver tele, vitrinear, leer las revistas esas internacionales, hablar por celular… estoy segura que el amor se acabaría. Juan Antonio se creerá medio monje de esa religión rara, pero yo soy una mujer que siempre fue mimada y me gusta serlo.

El día que le dije todo esto a Juan Antonio tuve que inventarle una mentira gigante a Francisco. Le inventé que andaba viendo casas porque, a pesar que vivimos en un departamento espectacular, sería bonito tener plantas y un perro. Y también hijos, me respondió él. Me quedé en silencio (me acordé que el que calla otorga) y me fui directo al departamento de Juan Antonio.

Lo que me dio más lata fue que me recibió con un tremendo abrazo y un colgante bastante bonito, no caro pero representativo de su religión, lo que supongo vale más que el solitario que Francisco me regaló la navidad pasada. Tenía hasta una botella de champaña helándose porque él juraba que yo venía de hablar con Francisco, porque le comenté que nos juntáramos después de una conversación larga que necesitaba. Jamás se le ocurrió pensar que yo venía para acá.

Me tomé dos copas de champaña al seco para poder tener valor de decirle. Y obvio, él se dio cuenta que algo no andaba. Incluso me preguntó si estaba embarazada. Cerré los ojos y me puse a llorar. Despacito eso sí, no crea que soy como esas mujeres buenas para el escándalo. Y mientras Juan Antonio me abrazaba, abrí los ojos y miré su casa, sus vasos, sus sillones, esos cilindros para la suerte, todo su alrededor. Y le dije: no me puedo casar contigo.

(Continuará).

jueves, julio 31, 2008

Crónicas Chuchetas XLI: El amor.


Con el gato no somos muy camorreros que digamos. Las veces que nos hemos agarrado de las mechas han sido situaciones puntuales que nos han servido para aclarar nuestros puntos de vista sobre varias cosas. (Suena piola escrito pero cuando una anda enrabiá y el otro no entiende lo que una quiere decir es harto apestoso).

Me acuerdo cuando lo conocí: me gustó al tiro. Claro que yo andaba en onda “soy entera bacán y no necesito a nadie” por eso primero fuimos amigos y hablábamos de música y el gato como buen géminis maneja mucha información que me marea y como es desconfiando tanteó terreno pa’ cachar si yo era media trastorná o la pulenta que soy entera bacán.

Lo más loco de todo es que a medida que pasaba el tiempo y lo conocía más y salíamos a puros carretes con amigos más me gustaba, pero estaba segura que de amigos nomás porque yo no cachaba que yo le gustara. Obvio que después supe que es mega desconfiado y que puro me estaba observando.

Una de las cosas que más me enamoró del gato fue su forma de ser: caballero, respetuoso, curto, rockero (que no escuche la fm2 por ejemplo), con una bonita familia, su sonrisa y su poto. Sipoh, el gato tiene su guen poto y yo siempre se lo sapeaba. Ahora le puedo correr mano a destajo por suerte.

Antes yo pensaba que tenía mala suerte en el amor y así se lo dije a una señora una vez que conversábamos, y ella me dijo que lo tomara como un aprendizaje, no como algo negativo. Más que la onda del vaso medio lleno y la gueá, le hice caso. Porque si tuve puros breas al lado mío antes es total y absolutamente mi responsabilidad. Siempre supe cómo eran cada uno de ellos, con sus gueas apestosas y sus trancas peores y otras cosas que no me acordaré porque para qué acordarme de asquerosidades, el punto al que voy es que todo eso me sirvió para autovalorarme y decir: esto ni cagando lo aguanto, esto no me gusta, métete a tal pariente por la raja, por poner unos ejemplos nomás.

Y ahora que de verdad me siento muy feliz en mi vida, con pocas gueas materiales como siempre nomás porque la pulenta que no necesito ni pulenta tele ni pulento teléfono ni el más bacán de los autos para sentirme plena (y con esto no estoy atacando a nadie pa’ que no se me sientan los buenos para comprar gueas y creerse eso de los comerciales en la tele, cada uno hace lo que quiere con sus moneas o calillas) miro al gato mientras toca quena, guarda mis libros para el próximo cambio de casa que se viene, cocina alguna receta de su abuelita-mamá con todo su torpe empeño, ve mis fotos de niña y me dice que quisiera tener una niña igual a mi, que lo único que debo hacer cada vez que me levanto es dar las gracias por ser tan afortunada, y haberme dado cuenta de mi misma.

Les dejo un cuento budista entero bacán. Y de todas mangueras, yo soy el café (me costó, pero lo soy).

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un cocinero, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?". "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?". Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua. "¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?"

Yao los vemos.

miércoles, julio 23, 2008

Crónicas Chuchetas XL: Gracias san Facebook.



Gracias al Facebook mi jefe que es entero bipolar se juntó con sus compañeros de colegio que no veía hace como 30 años y anduvo unos días parejito, contento y cagao de la risa.

Y también gracias al Facebook me reencontrado con gente que estuve en los scouts muchos años (pertenecí al movimiento de los 11 a los 23 años) y he visto fotos y he visto como han crecido cabras chicas que dejé de ver cuando tenían como mucho 16 y muchas están casadas y carretean y me digo: ¡chucha que están grandes!

Este sábado tenemos una cena para celebrar los 30 años del grupo scout al que pertenecí, Centauros de San Jorge, y me pone tan recontenta poder ver a tanta gente que dejé de ver por las cosas de la vida nomás, reirme y abrazar a varios.

Y como que me gustaría que anduvieran todos contentos y agradecidos de la vida como yo, le dejó un cuento hermoso que pertenece a la tradición Zen:

Las Puertas del cielo


Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro ZenHakuin y le preguntó:"¿Existe el infierno? ¿Existe elcielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos ? ¿Pordónde puedo entrar?".Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. Él no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas,para poder evitar el infierno y entrar en el cielo. Hauikinle respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido. ¿Quién eres? le preguntó Hakuin. "Soy un samurai, le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta". Hakuin se río y contestó "¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo". El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para qué había venido. Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste dijo: "Esa es la puerta del infierno. Esa espada, esa ira, ese ego, te abren la puerta". Esas son las cosas que un guerrero puede comprender. Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo: "Así se abren las puertas del cielo". La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos...El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren...en un segundo se puedeir del cielo al infierno, del infierno al cielo.

Yao los vemos.


(La de la foto soy yo, más o menos el año 91, cuando era muy rubia y usaba lentes y frenillos).

miércoles, julio 16, 2008

Crónicas Chuchetas XXXIX: Tres años blogeando.




El 12 de julio recién pasado cumplí tres años escribiendo en mi blog.

Harto tiempo ha pasado. Y hartas gueas también.

Comencé a escribir porque un amigo tenía un blog; escribía de Brasil. Yo le posteaba sin entender mucho qué era, hasta que me dijo que me animara. Así comencé el "Furiosa Canifrú".

Furiosa no me acuerdo exactamente el momento en que decidí autodenominarme así, pero fue una época que tenía mucha rabia por varias gueas. Y me sirvió de harto el blog porque la gente, en forma anónima, me daba harto ánimo y ese feedback me ayudo harto a salir adelante, de verdad que sí. Porque estuve harto tiempo bajoneá, re mal, guatona, fea, sin autoestima, sin un buen compañero. Y tuve la juerza de cambiar mi vida: me arrendé un depto frente al cerro Santa Lucía, en plena Alameda, y busqué pega. Encontré y también encontré amigos leales a cagarse y después conocí al Gato y me cambié a otro depto entero pulento en un barrio que me encanta y tengo dos gatos más y ahora tengo otros planes y estoy entera de contenta y feliz.

Por eso es bacán poder leerme antes y darme cuenta que he avanzado harto, que he aprendido hartas gueas y hasta me hice este otro blog porque me gustó la frase de: escribo derecho con renglones torcidos, en el sentido que la vida puede cambiar de un minuto a otro sin que lo esperemos, se muere alguien, nace una guagua que nadie esperaba, nos suben el sueldo, nos enamoramos, nos sacamos la chucha, se nos muere la mascota que nos acompañó durante años, se separa un amigo, vamos a un recital y todas esas gueas que nos pasan que nos hacen ver la vida de otra manera y esa guea es bacán, porque de lo malo también se sacan cosas buenas, lo que pasa es que una deeeeeeeeespués se da cuenta, y duele darse cuenta y duele más que la chucha el aprendizaje del dolor, pero una tiene que ser generosa y no quedarse con el dolor como esa gente gueona que en vez de aprender y no hacerle lo mismo a los demás, como que se queda con el alma con caca y se lo hace a sus hijos, a sus amigos y en el fondo de una niñez penca sale un adulto horroroso en vez de lo contrario.

Me puse un resto pajera. Es que estoy contenta. Contenta de la vida que llevo ahora, de los proyectos que tengo (personales, literarios, blogópolis, The Yeguas, entre otros), del hombrón que tengo al lado, porque sé que las cosas no son para siempre, pero en el Gato he encontrado un gran compañero, y aunque suene entero cebolla, el amor de mi vida.

Gracias por los comentarios sobre mis escritos. Ya publicaré la segunda parte de "Mi futura esposa".

Yao los vemos.

viernes, julio 04, 2008

Crónicas Chuchetas LXXVII: No me gustan los hombres buenos, final!

Fueron unos días inolvidables, la verdad. No teníamos horario, comíamos cuando teníamos hambre y hacíamos el amor cuando teníamos ganas, que era casi siempre. Y cuando Francisco me llamaba, yo le hablaba al lado del mar con voz de monja budista (¿existen?) y ni cuenta se daba.

Lo que sí me complica, y es por lo que vengo, es que la penúltima noche, porque igual teníamos que volver, Juan Antonio me dijo que lo pasábamos tan bien juntos, que teníamos una historia en común como de 6 años, que porqué no nos casábamos. Al principio no le hice caso y hasta me reí, pero insistió bastante. Me dijo que cuando meditaba siempre veía mi cara, y que eso era una señal: estábamos predestinados.

Todo esto pasó hace un mes, y durante todo este tiempo nos hemos estado viendo diariamente, y mi marido ya sospecha porque me encuentra extraña. Y la verdad no sé que hacer, doctor.

¿Qué cree usted: me separo de Francisco y me caso con Juan Antonio?


(Yao, pa que no me gueeven más!!!!)

miércoles, julio 02, 2008

Crónicas Chuchetas LXXVI: Algunas custiones antes del fin.

Estoy realmente asombrada con el érsito que ha tenido mi historia entre los que la han leído. Y se los agradezco, porque me cuesta mucho publicar mis cuentos. Eso sí que me da pudor.

Pero igual quiero aclarar algunas cosas, así como en general: como escritora que me creo, los cuentos que escribo, sus personajes y todo lo demás es creado. Bueno, ni tanto. Me baso en personas trastornás que conocí alguna vez (son los mejores personajes), algunas historias que he escuchado por ahí, y listo. Es decir, no es algo que me ha ocurrido a mí necesariamente. Y si ha sido así, me llevo el secreto a la tumba. (¡Qué le poni color!)

Quise publicar este cuento en particular por las carcajadas que sacó cuando lo llevé de tarea al taller que voy donde Marco Antonio de la Parra, que es un loco entero guena onda más toda la gente que asiste al taller. Es lo que más me gusta de la semana, lejos. Es decir, la lola del cuento no soy yo, ni tampoco un personaje sobre el que seguiré escribiendo, así como me dijo Juan “la consuelo aldunate con argolla”. (Guácatela). Mi idea, por ahora porque capaz que después cambie de opinión, mal que mal soy mujer, es publicar acá lo que voy escribiendo pa’ cachar que onda, y en Blogópolis escribir una columna. Así de sencillo.

Espero sus comentarios sobre el final, el que publicaré luegito. Tengo la tincá que a varios no les gustará, pero para reclamos y la onda me pueden postear.

Yao los vemos.

lunes, junio 23, 2008

Crónicas Chuchetas LXXV: No me gustan los hombres buenos, tercera parte.

El lugar era bien bonito, las cabañitas están construidas con vista al mar, y había un lugar como en un acantilado donde se iban a “meditar”. Una vez fui, pero no le encontré sentido. Es que sabe, tenía que ir, porque había un programa con un horario súper estricto, que todos seguían con la cara llena de risa. Y lo peor es que las cabañas estaban separadas por sexo, y si le suma que Juan Antonio andaba como monje, peor todavía. Nos levantábamos temprano, tomábamos desayuno, escuche bien, al AMANECER, dando gracias a no se quien chucha, perdón por el exabrupto pero le juro que no le encuentro ni pies ni cabeza a esa tontera china o budista. Después hacíamos ejercicios de meditación o talleres de yoga y cosas así (Y el día hermoso, con un sol resplandeciente, como para ir a echarse en la playa). Al tercer día mentí, dije que se me habían quedado unos remedios importantes en mi casa, y partí para Reñaca. No le avisé a Juan Antonio, si al tonto lo veía rezando nomás (¿se le dirá rezo a eso que ellos hacen?) y me escapé. Comí rico, vitrinié -hasta me compré unas pilchas-, fui al cine, y tipo 5 de la tarde me aparecí. Saludé con cara de santa, dije que tenía un dolor de cabeza insoportable y me fui a dormir. Es que me había tomado varias copas de champaña, que me encanta para acompañar las ostras.

No se imagina quien me despertó, acostándose a mi lado. Porque Juan Antonio se creerá monje o se había puesto así con la china fea esa (quien no), pero seguía igual de caliente como siempre. Ni hablamos, sólo hicimos el amor. Usted sabe que no me gusta mucho hablar de sexo, lo encuentro de pésimo gusto, así es que no me ponga cara que quiere detalles porque en eso mis principios católicos sí que son firmes. Lo divertido es que no podíamos hacer ruido, porque era un grupo de cabañitas para puras mujeres y se suponía que era un retiro espiritual, pero eso de andar escondidos como adolescentes le puso más sabor.

Estuvimos conversando toda la noche. Así como antes. Juan Antonio era el mismo de siempre, por suerte. Nos teníamos que aguantar la risa cuando yo imitaba los sonidos que hacían los viejos feos en la famosa “meditación”. ¿Y sabe lo que hicimos? Nos escapamos. A las 4 de la mañana, Juan Antonio fue a buscar sus cosas a su cabañita, yo hice mis maletas (una para la ropa y la chiquita para el secador y las cremas, no hay caso que pueda usar solo una) y partimos a Horcón. Idea de Juan Antonio por supuesto, yo jamás me metería a un lugar lleno de hippies, pero era obvio que no me encontraría con nadie conocido y podríamos hacer lo que quisiéramos durante varios días.

En Horcón arrendamos una cabaña en un lugar bien tranquilo, alejado de la caleta y la gente. No tenía ninguna maravilla la cabaña famosa, pero parece que iba gente como actores y escritores y uno en el fondo pagaba la exclusividad. Porque harto carita que salió.



(Ya viene la última parte y final)

domingo, junio 22, 2008

Crónicas Chuchetas LXXIV: No me gustan los hombres buenos, segunda entrega.

Por supuesto no falté más a clases. Y durante dos semanas estuve pendiente de encontrarme con él a cada rato. Y andaba más caliente, si hasta el bueno de mi marido estaba sorprendido. ¿Es malo acostarse con alguien si una está pensando en otro? Yo creo que no, mientras el otro no lo sepa.

También me puse a dieta y me compré ropa como las viejas que iban al curso de bonsái: poleras y pantalones de algodón o de lino, anchas, onda etérea, porque si algo tiene Juan Antonio es que se fija harto en esos detalles.

A la tercera semana me invitó a almorzar a su departamento. Yo ya lo conocía, pero llegó tan cambiado de su viaje a China o Japón, que había que entrar sin zapatos y era como bien minimalista el ambiente. Me dijo que ahora era budista y tenía en algunos lugares de su departamento unos cilindros bien raros que cada vez que uno pasa hay que darlos vuelta en el sentido del reloj y así a una le va bien o algo parecido. Yo lo hice igual y ponía hasta cara de seria.

El almuerzo fue un plato vegetariano bien sabroso, y tomamos jugo de piña. Nada de ron o pisco sour como antes. Tampoco música estridente. Todo era como chino. Tuve que fingir que estaba muy interesada en su onda, poner cara de sí que bueno cuando me contaba sus historias con la china, hasta me mostró fotos, y harto feita que era. Incluso, cuando vi la foto y entre risa le dije qué como se había fijado en alguien tan fea (él que es tan preocupado por la parte estética), se puso serio y me dijo que ahora le importaba lo de adentro, que ya no estaba para perder tiempo como antes.

Seguí yendo a clases de bonsái, una fomedad, y haciéndome la profunda y mística cuando nos veíamos. Tampoco lo busqué tanto. Mire, los hombres son más fáciles que la tabla del uno: basta que una no quiera para que ellos se calienten.

Y el destino de nuevo, fíjese. Mi marido me anuncia que tiene que irse por dos semanas a Estados Unidos a un training, y Juan Antonio me invita a un resort medio místico en Algarrobo. Claro que me costó convencer a Francisco que no quería ir a Estados Unidos, porque sabe que viajar me encanta, pero con la mentira que allá está todo nevado y que acá hay solcito, se quedó tranquilo. Por suerte se le olvidó que me encanta esquiar, si no, me hubiese resultado más difícil aun.

Partimos en mi jeep, porque Juan Antonio le da con usar moto. Ni loca me subo. Y además era un pretexto para andar siempre juntos.

Yao los vemos.

martes, junio 17, 2008

Crónicas Chuchetas LXXIII: No me gustan los hombres buenos.

Creo que mi problema, mi gran problema, es que los hombres buenos me aburren. Y los buenos trabajólicos, peor. ¿Se acuerda de mi primer marido? Qué hombre más latero, trabajando todo el día, estudiando el famoso MBA. Claro que gracias a él tengo el auto y el departamento. Y aunque yo ya andaba con Juan Antonio, igual me dolió saber que él tenía otra. Es decir, yo no lo quería ni tampoco me tocaba hace como dos meses, ¿Se acuerda cuando venía toda enredada si dejarlo o no? Pero jamás pensé que iba a andar con esa fea del trabajo, aunque igual lo entiendo porque son tal para cual. Claro que la tontona tenía la pura cara de pava, porque era súper caliente, ¿Se acuerda que los pillé gracias a un dato de la María Ester, mi amiga que era secretaria de mi ex? Igual ya no la veo tanto, pero por ese dato siempre le hago buenos regalos.

Igual con Francisco, mi segundo marido por si se le olvidó, me casé enamorada. O como yo entiendo al amor, supongo. Además que Juan Antonio se había ido en esos viajes eternos y se anduvo medio enamorando de una china fea (qué mujeres más horrorosas, ¿no encuentra?) y supuse que se quedaría por esas tierras. Y usted sabe, la soledad nunca ha sido una buena compañera. Nunca nunca, fíjese. Desde que comencé a pololear, jamás estuve sola. Siempre tenía a alguien a mi lado, y el que yo quería. Igual que ahora, supongo.

La cosa es que Francisco es más bueno que el pelotudo de mi primer marido. Si hasta se le nota que me ama. Debe ser que llevamos apenas y año y medio de casados, y además quiere tener hijos. Yo le dije que sí, por supuesto, pero me tomo las pastillas escondidas. ¿Cómo se le ocurre que voy a tener hijos? No quiero. No tendría la libertad que tengo hoy en día, ya no podría salir donde yo quisiera, me pondría gorda, con las pechugas gigantes… no gracias. Todavía no.

En fin, ¿Dónde iba? Ah, Francisco. Bueno como el pan. Me cambió el auto por ese jeep espectacular que le conté hace tiempo, ¿Se acuerda? Hasta escogí el color (un plateado espectacular). La lata es que tuve que esperar un mes a que llegara, y en ese tiempo anduve en su auto. Tenía que ir a dejar a Francisco temprano en la mañana al trabajo, pero aproveché para inscribirme en clases de yoga a primera hora. Y como me aburro en el departamento el resto del día, no me voy a poner a chatear como adolescente, ¿no cree?, en el mismo lugar donde hacen yoga vi un anuncio de clases de bonsái. Un poco caro e inútil, pero me puse cariñosa con Francisco y me inscribí.

Mire, si las estrellas cuando quieren que las cosas sean de una manera, no hay como torcer el destino. Estoy segura de eso. Porque no sabe con quien me encontré en ese instituto chino o japonés, da lo mismo: Juan Antonio Soriano Camino. Y haciendo clases el perla, de un tipo de kárate milenario, o algo por el estilo.

El reencuentro fue igual que en las películas: me estaba comprando un té de jazmín en la cafetería, cuando siento una mano en mi cintura. Y no me va a creer, pero supe de inmediato que era él. Claro que está mucho más buenmozo, si se parece más que nunca al vocalista de INXS, el que se murió. Mire: es alto, delgado pero musculoso, la diferencia es que el pelo lo tiene liso en vez de con rulos, y rubio eso sí, pero esa cosa sexy que tenía ese vocalista, que me encantaba cuando yo estaba en el colegio, es casi igual. Como que toda su persona exuda sensualidad.

Nos pusimos a conversar y me contó que estuvo viviendo con la china fea, aprendiendo el “arte milenario” de no sé que cosa. Hacía tres meses que había llegado, y cuando le pregunté que porqué no me buscó, me contestó que había visto la foto de mi matrimonio en las sociales, por internet. Y de nuevo no me va a creer, pero cuando salió publicada la foto, le juro que yo pensé que Juan Antonio, estuviera donde estuviera, la iba a ver.


(Entrega por etapas)

Yao los vemos.

lunes, junio 16, 2008

Crónicas Chuchetas LXXII: Mi gato.

Hoy día 16 de junio mi gato está de cumple.

Y, aunque nada es para siempre, tengo la certeza que vamos a tener hijos juntos, una casa con un par de perros recogidos y harto amor. Harto harto.

Sabes que te amo y que soy y somos, infinitamente felices.

(Esta foto es de su cumple pasado, con su abuelo, que ya no está físicamente con nosotros pero que gracias a él, mi gato es quien es).

viernes, junio 13, 2008

Crónicas Chuchetas LXXI: La vieja de inglés.


Cuando recién encontré esta pega, en octubre pasado luego de renunciar donde los gringos que me tenían chata, estaba terrible de contenta: guenas moneas, hartos bonos, ambiente de trabajo entero piola, entre otras cosas.

Sin embargo, con el paso del tiempo debo reconocer que, otra vez, estoy aburrida. Bastante la verdad. Tengo repoca pega (muchos me dirán que suerte), puedo leer, navegar en internerd… pero no me gusta. Igual me aburro.

En todo caso sé cuál es mi problema: no me gusta lo que hago. Lo que pasa es que una va entendiendo cómo funciona la vida y se supone que madura, lo que en mi caso sería resignación y frialdad. Claro, porque si trabajo acá puedo hacer un montón de otras cosas por las moneas (como ir a un taller literario donde lo paso la raja), o poder ir a comer ajuera o llenar el estanque el auto sin graaaaaaaaaaandes dolores de guata o comprarle su comidita rica a Jacinto y Pulgoso, que están harto guatones y sanitos como pueden observar en la foto.

Y como tengo que tomar una decisión, porque no me quiero jubilar haciendo esto mesmo nicagando, tendré que volver al estudeo. Si de mí dependiera, comenzaría el segundo semestre. Incluso pensé comenzar a estudiar en marzo, pero como terminé tan chata con traducción, me dije: ya, voy a hacer la gueá que yo quiera. Y eso he estado haciendo: he ido a comer sopaipillas donde mi hermana, nos hemos juntado a puro copuchar con la Viciosa, reuniones editoriales pa’ The Yeguas, harta elíptica, incluso estoy cocinando pai de limón y me queda harto bacán.

Una vez mi mamita me dijo que yo iba a ser la eterna estudiante. Hasta el momento tiene razón.

Yao los vemos.

lunes, junio 09, 2008

Crónicas Chuchetas LXX: Mi pena.

Me levanté temprano y un poco triste. Mi mamá me había dejado el desayuno hecho en la mesa pero preferí irme derecho a la ducha; a veces el agua caliente me sienta bien.

Puse “Star” de Simply Red bien fuerte porque con esa canción me acuerdo del Álvaro y los buenos momentos que pasamos juntos, aunque lo más probable es que me retara y me dijera que él se acuerda de mí con “For your babies”, discusión que tuvimos más de veinte veces y que jamás llega a ningún lado. Me puse a mirar la foto que nos sacamos en aquel horrible verano en Puerto Montt, donde él me engañaba con su ex y me acuerdo que fue tanta mi pena que bajé harto de peso y casi no me titulo. Lloraba todo el día y en la universidad mis compañeros y profesores me preguntaban a cada instante como andaba, mis hermanos solidarizaron con mi pena y dejaron de tratar bien al Álvaro cada vez que intentaba llamarme o “toparse” conmigo. Después, si al final Santiago no es tan grande tampoco, nos vimos en algún cumpleaños y aunque él andaba con alguna novia de turno, yo intuía claramente que ellas me tenían celos y que al Álvaro toda esta situación lo alegraba, porque está claro que siempre le encantó ser el centro de toda la atención y cada vez que yo me sentía triste (como hoy) jamás nunca se preocupó de mí, de mis necesidades, de mi alma o por último comprarme un chocolate en la micro para tratar de alegrarme el día.

Tomé mi cuaderno de pensamientos y escribí:

Pero… ¿Realmente la vida es así? ¿O nosotros la hacemos así?

Busco un corazón estable;
que me dé la seguridad que necesito
para enfrentar mi destino
y saber que todo tiene su lugar
y su tiempo;
que nada ocurre por casualidad...

Que triste se siente mi alma
con estas inseguridades
el amor es tan bello, es todo
quisiera que mi corazón comprendiera ...

Disqué el número de la Xime para preguntarle si tenía algunas ventanas y era capaz de cubrirme con mi clase de la mañana. Cada vez me sentía más triste.

- Voy manejando, dime rapidito.
- No soy capaz de levantarme, Xime.
- ¿Qué te pasó ahora?
- Nada, puras tonteras mías.
- ¿Cómo que nada, si estás casi llorando?
- Es que me acordé del Álvaro y me puse a escuchar algunas canciones que sé que no debo escuchar.
- ¿Del Álvaro?
- Sí, puse la radio mientras esperaba que el agua se calentara entonces…
- ¿Y por él estás triste?
- Igual me levanté un poco melancólica.
- ¡Pero si estuvieron juntos hace tres años! ¿O me estás hablando de otro Álvaro?
- Sabes perfectamente que fuimos casi marido y mujer. No es tan fácil de superar.
- ¿Me estás diciendo que no eres capaz de levantarte porque te acordaste del pelmazo del Álvaro?
- Básicamente, sí. ¿Tienes algún problema con cubrirme esta mañana? Mi primera clase es a las 9 y media.
- Claro que tengo problemas, y hartos. ¿Te fijaste que es la tercera vez en este mes que me pides que te cubra?
- Estoy súper conciente, Xime, y te lo agradezco en el alma, pero es que esta pena me tiene muy mal.
- Lo siento mucho por tu pena, pero ahora voy camino a dejar a los niños al colegio y me es imposible cubrirte.
- Te juro que es la última vez.
- Date una ducha rápida y pídete un radiotaxi.
- Pucha Xime, en serio que no puedo salir de mi casa esta mañana.
- Te tengo que cortar, voy llegando al colegio. Nos vemos.

Siempre me pasa lo mismo con quienes creo que son mis amigos incondicionales: jamás me comprenden de verdad. Quizás puse demasiadas esperanzas en esta asociación con la Xime, pensé que ella sí me entendería, que sí sería capaz de sostenerme cuando a veces necesito ayuda, que no me juzgaría.

Culpa mía nuevamente. Me pasó cuando me enamoré tan locamente del Álvaro y no me correspondió, cuando mi hermano se ganó la beca y mi cumpleaños pasó desapercibido, y así constantemente en mi vida. Me metí a la cama y escribí: “¿De verdad soy yo o es que nadie estuvo ni estará?”.


Yao los vemos. (Aer si de nuevo les gusta. Y aunque lo escribí yo, no tiene nada que ver conmigo).

viernes, junio 06, 2008

Crónicas Chuchetas LXIX: Recordándome.

Algunas veces, casi nunca la verdad, hago el ejercicio de egocentrismo de leerme a mi misma cuando era otra, porque la verdad es que encuentro que he cambiado harto. Me refiero a mi antiguo blog.

Y puta que me he entretenido leyéndome a mi misma y leyendo los comentarios. Y les copiaré aquí un post entero trastornao que escribí el 7 de noviembre del 2005. Pueden leerlo en este link si lo desean, también. (Es terrible de largo, por siaca):

"Explicación de la pregunta que interroga por el sentido del ser. (Martín Heidegger).

Cuando una vive sola puede hacer lo que quiera. Hoy no tengo muchas ganas de estudiar inglés, entonces me puse a buscar libros en mi pequeña biblioteca, para releer o encontrar algo interesante. Esta biblioteca (no tengo idea cuántos libros tengo, pero son hartos, aunque ya quisiera más) tiene historia. Los libros que habían en mi casa, a medida que fui creciendo, los traía para mi dormitorio y cuando alguien de mi familia quería buscar algo en algún diccionario, tenía que ir a mi pieza. Luego empecé a comprarme libros, a veces me regalaban (¡nadie sabe qué libro regalarme!) y cuando me casé me traje todos los libros conmigo. Aparte de literatura universal, tengo libros de filosofía (de fines de los 60, ya que mi padre estudió esa carrera), algunos de administración de personal, tres enciclopedias, la historia de Chile por Encina y Castedo (son dos señores, no un apellido compuesto),entre otros. Así fue como encontré “El ser y el tiempo”, de Martín Heidegger. Me puse a hojearlo y busqué su biografía en mi enciclopedia y supe que este filósofo alemán es uno de los principales exponentes del existencialismo.

El libro no es fácil de entender. Tuve que leer algunas páginas en completo silencio, y releer algunas frases.” Ser es el más universal y vacío de los conceptos. En cuanto tal, resiste todo intento de definición. Éste, de los conceptos el más universal, y, por ende, indefinible, tampoco ha menester de definición. (dogma desarrollado en la antigua Grecia)” (sic). Yo cachaba que Jean Paul Sartre es existencialista, y eso nomás sabía. Y me puse a reflexionar que siempre he pensado que esta cosa de andar preguntándose a cada rato por el sentido de la vida es un poco agotador y, por lo tanto, debo informarme. No puedo ser “existencialista” porque me lo dice mi siquiatra, sino que debo saber más sobre el tema. Jamás he estudiado filosofía (aparte del colegio), pero he hecho un esfuerzo para entender.

Volví a mis enciclopedias (de los años 70, pero igual me sirven) y encontré lo siguiente: “Existencialismo filosófico, que pone de relieve la responsabilidad que incumbe al individuo de haber llegado a ser lo que es. Sus principales exponentes son Kierkegaard (1813-1885), Martín Heidegger, Karl Jasper y Jean –Paul Sartre. Esta teoría representa una protesta contra la indiferencia hacia la individualidad contingente y libre que sustenta tanto el intelectualismo como el empirismo determinista. En ella se analizan y describen: el libre albedrío, la muerte, el sufrimiento, la culpabilidad, la memoria, el tiempo, etc.” (sic).

Yo creo que me gusta José Saramago porque sus libros son un poco filosofía, en el sentido del cuestionamiento. Son críticas terribles y descarnadas al mundo de hoy, pero encubiertas en grandes novelas. Así me gustaría escribir algún día. Pero vuelvo a lo mío. El existencialismo. Todavía no llego a ninguna conclusión, ni mi vida cambió con las pocas páginas que leí, pero aquí tengo a uno de sus grandes representantes, esperándome, y haciéndome sentir acompañada en el duro camino de la “pregunta que interroga por el sentido del ser”.

He notado que muchos de los que me leen les gustan mis post más alegres y optimistas, pero les aviso que, aunque ya tengo los cimientos de esta nueva vida que estoy empezando, siempre me estoy preguntando cosas, y muchas veces yo escribo con mucha tristeza y todos lo entienden como un post alegre; lo contrario no me ha pasado. Es raro esto del blog. Como ya conozco a algunos blogeros, los siento como amigos de toda la vida. Y con algunos blogeros que no conozco ni jamás he visto, me pasa lo mismo. Extraño a Jaime que estuvo en Honk Kong y ahora que está en Chilito tiene botado su blog. Y es extraño que nos conozcamos por el computador, leyéndonos, y que nos nombremos por nuestros blogs. Yo a propenso lo llamo así, no por su nombre de pila, igual a garganta (y eso que me sé sus nombres y apellidos).

No sé si algún día entenderé esto del “ser”. Eso es lo malo de no creer en lo que nos enseñaron a los católicos. No me resigno con “es una prueba del Señor”. No me basta con eso y envidio a la gente que con eso y su inmensa fe camina tranquila. No creo en los santos, pero admiro al Padre Hurtado por lo que hizo, porque fue un reformador social. La santa Teresita sólo se encerró a rezar y con eso no me pasa nada. Yo me he encerrado a llorar o hacer el amor por varios días y sigo igual preguntándome cosas. Me pregunto, por ejemplo, porqué el pueblo tiene tan mala memoria y los políticos son tan cara de raja. Lavín habla a destajo de la delincuencia, pero se hace el gil con los altos índices que dejó en la comuna de Stgo cuando fue alcalde. Eso es manejo político, y el pueblo le cree. Yo me pregunto: cuando llega a su casa, se acuesta en su cama, se dirá: puta que soy mentiroso, o ¿habré obrado bien hoy, Señor? (ya que él es Opus Dei). O Tomás Hirsh, que con su discurso setentero ha subido puntos, pero yo estoy 100% segura que él sabe que no puede cumplir con lo que promete. ¿Se acuerdan que alguna vez botó la Constitución a la basura, porque representaba a la dictadura? El pueblo lo encontró “valiente”, pero él sabe que la Constitución, con todas las reformas que ha tenido, ya no es ni la sombra de la ideada por Jaime Guzmán. Se preguntará don Tomás en la noche, o en el baño: puta que soy bueno pa’ esto, o ¿si salgo elegido Presidente cómo cresta hago realidad lo de “alternativa al modelo neoliberal”? Bachelet y Piñera, por su parte, no se salvan mucho, pero a lo que voy es porqué al pueblo se le olvidan cosas tan importantes y los políticos son tan ambiciosos y si alguna vez se harán un examen de conciencia. De lo contrario, deben tener “El Príncipe” de Maquiavelo subrayado tal como Napoleón y tantos otros lo hicieron según cuenta la historia.

Vuelvo a mi vida: ¿busco pega como lo que más me carga hacer, termino mis estudios de traducción o vendo todo y me voy a vivir al lado del mar y escribo y leo? No quiero ser millonaria, no quiero comprarme un auto (me da terror conducir), sólo quiero hacer lo que mi “yo interno” me dicta. No quiero ser parte del torbellino de esta sociedad actual, y para esto se pueden remitir a la película “Se Arrienda” de Fuguet. No quiero estar en la lucha de tener cosas por tenerlas, ni trabajar de sol a sol porque quiero ser la Presidenta de la Junta de Directorio más joven de toda la humanidad conocida. Sólo quiero vivir al lado del mar, con los perritos que recoja y los gatos que lleguen a mi casa, buena música, leer, escribir y eso. Es mi sueño. ¿Sigo en esta vida o hago lo que siempre he querido hacer? La única que tiene la respuesta soy yo. Y este mes y tantos días separada me han servido para alimentar mi humildad y mi pensamientos acerca de mi misma.

Cuenta una antigua fábula india que había un ratón que estaba siempre angustiado, porque tenía miedo del gato. Un mago se compadeció de él y lo convirtió... en un gato.

Pero entonces empezó a sentir miedo del perro. De modo que el mago lo convirtió en perro. Luego empezó a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió en pantera. Con lo cual comenzó a temer al cazador.

Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón, diciéndole: “Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón.

Yao nos vemos.

miércoles, junio 04, 2008

Crónicas Chuchetas LXVIII: Adivina


I

- Adivina.
- ¿Qué cosa?
- Del Esteban poh.
- ¿Te pidió matrimonio?
- Peor.
- Chuta, me pillaste.
- Le encontré otro mensaje de texto medio raro
- ¿Medio raro? ¿Ahora te tinca que es gay?
- Qué chistosa. Déjame leerte el mensaje exacto y…
- ¿Andas con su celular?
- Es más tonto, jura que se le perdió.
- ¿Y después se lo haces aparecer como por arte de magia?
- Este yo creo que sí, porque el anterior lo rompí y lo boté. ¿Te acuerdas todas las fotos de mujeres que tenía?
- No mucho.
- Tenía seis distintas. Claro que ningún mensaje de texto, pero estoy segura que los borró.
- ¿Y ahora qué tiene?
- Sólo este mensaje. Escucha: “Me encantó verte el otro día. Besos”.
- ¿Y quien firma?
- Una tal Rosa. ¿No encuentras que el nombre es de lo más rasca?
- Es sólo un nombre, no seas alaraca. Quizás es una amiga del barrio de Esteban, antiguos vecinos o algo así.
- Esta picante, Rosa Ramírez Donoso, trabaja como cajera en el Jumbo, en la Gran Avenida.
- ¿Y de dónde la conoce?
- La yegua anda con un amigo del trabajo del Esteban.
- Problema solucionado: se conocen de antes y tú no lo sabías. Pero ahora sí lo sabes.
- Es que te juro que no entiendo cómo le puede gustar una simple cajera. Te lo juro que no.
- ¿Y quién dijo que le gustaba?
- ¿No te parece obvio? Está recibiendo mensajes de una mujer que yo no conozco, y, además, le manda besos.
- La verdad es que yo no le encuentro nada de raro al mensaje.
- ¿Estás hablando en serio? ¿Acaso a todos les mandas besos como despedida?
- Es que no es mi caso; yo no mando mensajes. Si quiero hablar con alguien lo llamo nomás.
- ¿Viste? Tú tocaste un excelente punto: no lo llama, si no que le manda un mensaje para calentarle la sopa. O peor, lo llamó y a los pocos minutos le manda un mensaje.- Me mira confundida. - ¿Qué crees tú?
- Lo que siempre te digo: pregúntale.
- No seas mala amiga. Sabes que jamás me someteré a esa bajeza. Prefiero descubrirlo yo solita.

II

- ¿Aló?
- ¿Hablo con Rosa Ramírez Donoso?
- Con ella. ¿Con quien hablo yo?
- Tú no me conoces, pero sí a mi novio.
- Conozco a harta gente, ¿cómo se llama él?
- Esteban Cifuentes Alegría. ¿Te suena ahora?
- Para nada.
- ¿En serio?
- Sabes, ¿cuál es tu nombre?
- Eso da lo mismo.
- Es que estoy a punto de entrar al turno, te tengo que colgar. Aparte que no entiendo para qué me llamas.
- ¿Así es que no entiendes? Pobre niña. Pero sí sabes como andar molestando novios ajenos.
- ¿De qué me estás hablando?
- Mira, no te hagas la tonta, que no te queda. ¿A qué hora termina tu turno?
- ¿Para qué quieres saber?
- Para ver si eres capaz de negarme todo en mi cara.
- ¿Negarte qué cosa, si no tengo idea de qué me hablas?
- Es que te pasaste para ser cínica. ¿No te suena el siguiente mensaje, que le mandaste a mi novio, este lunes: “Me encantó verte el otro día. Besos”?
- ¿Tu novio es el “Palitroque”?
- ¿Quién?
- El Palitroque, lo conozco hace años de la parroquia del barrio. No me acordaba de su nombre.


III

- ¿Por qué nunca me contaste que te decían “Palitroque”?
- ¿Cómo?
- ¿Puedes apagar la tele y escucharme?
- Pero es un capítulo que no he visto.
- Te compro la temporada completa en dvd, pero contéstame
- ¿Cuál era tu pregunta?
- Que porqué no me contaste que te decían “Palitroque”.
- Es que es una tontera poh Jenny. ¿Cómo supiste?
- Por casualidad conocí a Rosa Ramírez, y ella me dijo.
- ¿Conociste a la Rosita? ¿Dónde?
- En el supermercado donde ella trabaja. De casualidad, cuando iba a pagar, se me cayó tu foto de mi billetera y así fue.
- ¿Y qué foto andas trayendo mía? No me vayas a dejar en vergüenza con mis amigos que no veo hace tiempo.
- Una de tu currículum.
- ¿Esa que salgo con corbata y el pelo corto como milico?
- Sí, esa.
- Pero Jenny, te he dicho que botes esas fotos y pongas en tu celular esa que me sacaste para el matrimonio de la tía Perla.
- En vez de botarla la voy a guardar en mi velador.
- ¿Y qué hacías en la Gran Avenida?
- Es que quería comprar una cartera que estaba en ese Jumbo.
- ¿La encontraste?
- No, estaba agotada.
- Yo no pienso pasar este fin de semana buscándola por todos lados. Acuérdate que tengo un partido súper importante de la liga, y si ganamos, Club de Toby.
- Igual es bien bonita la Rosa.
- ¿Bonita? ¿Esa chancha?

Yao los vemos (Aer si les gusta)

martes, mayo 27, 2008

Crónicas Chuchetas LXVII: I guander...

Últimamente me he preguntado una y mil veces (es que a veces me da por pensar) qué onda con tanta mina sola que le grita a quien quiera escucharla que no quiere compromisos. Y son mujeres, como dice mi querida Sabina: “… minas normales, pero con N virtudes, con valores, chistosas, divertidas, que pueden ser amigas y amantes de sus parejas y que no se atacan con un polvo bien echado.” Es decir, mujeres grandes ya, con pegas buenas, solventes, algunas separadas con hijos, otras mamás solteras, bonitas, guenas onda, inteligentes.

¿Qué onda con el compromiso, chukillas?

Y como el temita me da vueltas, estuve leyendo algunos post de la “Comunidad sin anillo” (programa de la Radio Concierto bien entrete) en Facebook, para entender un resto qué pasa. Y hablo de las mujeres porque a los hombres no los cacho naita. Lo que sí puedo decir de ellos es que tienen más capacidad para soportar a la “bruja” y andar gueviando con otras minas por fuera, pudiendo estar eternamente (supongo) en un matrimonio de mierda.

A mí me pasa lo siguiente cuando leo que no quieren compromiso: sí quieren. El eterno sí-no de las mujeres (lo pueden chequear en The Yeguas con un excelente y didáctico test) aunque me tinca que hay varias mujeres que, de verdad verdadera, no quieren comprometerse. Pero son las menos. Si estar sola y mandarse sola igual tiene gueas a toda raja, para qué me voy a hacer la cartucha al peo. (De hecho recuerdo la época que viví sola y me llamaban a la hora que fuera y yo partía pa’ onde yo quería sólo cerrando bien el departamento y sin dar explicaciones a ningún pelotúo, el gato no es pelotúo por siaca, ni tener otra obligación que cuidarme a mi misma).

En fin. Supongo que son los tiempos que corren, donde el éxito profesional está por encima de cualquier otra cosa, donde la frustración no se maneja bien, donde las mujeres ya no tenemos que aguantar a un pelota por marido, donde ya no se ve “feo” que nos juntemos mujeres solas a tomar y cagarnos de la risa…

Gueas que me pregunto a veces y pienso que onda con las relaciones.

Yao los vemos.

domingo, mayo 25, 2008

Crónicas Chuchetas LXVI: Gente trastorná.



Durante mucho tiempo tuve como un tipo de imán para atraer a gente trastorná.

Pero trastorná trastorná.

Igual, como tengo mi lado comprensivo y que aguanta harto, les tenía paciencia y soportaba cosas que me pregunto una y mil veces cómo pude. Bueno, fue mi época de harto colon y mal dormir, entre otros malestares. Tampoco les decía lo que yo pensaba, porque no me iban a escuchar: eran de esa clase de persona que lo único que quiere es hablar y que una les dé la razón nomás.

La gente trastorná son aquellas personas que una sabe que algo tienen mal: nunca son responsables por lo que les pasa; infancia infeliz jamás asumida; mentirosos; envidiosos asolapaos; felices si una sufre o se amarga o le va mal; guenasos para enredar las cosas y siempre terminan contando la versión de los hechos donde ellos salen siempre como mártires; por poner unos ejemplos nomás.

Porque a pesar que todos tenemos algún tornillo medio cagao, no es lo mismo que jurarse normal y ser entero trastonao y no asumirlo.

Lo bueno es que pasó el tiempo y aprendí a sacarle a todo lo malo algo bueno. Y adivinen que hice con todos estos pelotuos, de los que ya me deshice, por supuesto: personajes de mis cuentos.

Incluso he hecho el siguiente ejercicio: lotra vez escribí un cuento basándome en una de estas personas trastornás de mi pasado, y a todos los que lo leyeron les encantó el personaje principal, y hasta lo describieron como es en la vida real.

Yao los vemos (no se olviden leerme los lunes en Blogópolis.cl)

También quería agradecer a todos los que escribieron en los comentarios sus 6 custiones; fue una grata sorpresa.

jueves, mayo 15, 2008

Crónicas Chuchetas LXV: Desafío.


Mi queridísima Lluvia me ha invitado a una cadena que me gustó recaleta. Las instrucciones: escribir seis custiones sin importancia que nos gustan. He aquí la pillería, porque son esas custiones que nos hacen la vida entera bacán y que a veces nos cansan pero siempre extrañamos.

Acá van mis seis:

1. Despertarme cada mañana y darme cuenta que el gato me está abrazando.

2. Abrir la puerta de mi depto todas las tardes y ver a Jacinto y Pulgoso con cara de regalones esperando que les haga cariño.

3. Llamar a mi mamita en las noches y copuchar como dos horas o interrumpirla en algún carrete, lo que me gusta porque me doy cuenta que tiene su propia vida, a pesar de todo.

4. Enterarme de las cosas que hacen o hablan mis sobrinos, por muy nimias que sean, me llenan de orgullo y chochera.

5. En esas tardes frías de domingo, acostarme viendo un buen dvd musical en la cama, mientras el gato estudia y yo leo.

6. Ir a la feria todos los domingos y saludar a los caseros; ir a comprar pan en las tardes donde el Luis y hacerle cariño al Patán Mario y a la Muñeca y disfrutar mucho la vida de barrio.

Vacuno a: Sabina, Propenso, y nadie más porque no me pescan. Ahora si alguien quiere hacerlo en los comentarios, sería entero entrete.
Yao los vemos.

viernes, mayo 09, 2008

Crónicas Chuchetas LXIV: Nuestro primer tocomocho.


El gato, como buen gato, no sabía manejar. O sea más que buen gato, es rockero. O algo así. La cosa es que en vez de comprarse un auto alguna vez, se compró la pulenta guitarra eléctrica más una acústica y esos parlantes gigantes que meten más bulla que la chachu. (Me acordé de una anésdota: íbamos caminando un día en la tarde por el barrio cuando nos cruzamos con el típico monguito y nos pregunta: ¿alguna vez te ha gustado el rock a morir? Yo lo miré con cara rara y el gato le respondió: ¡siempre! y el monguito le hizo el gesto con las manos de rockero, y se jue feliz).

Pero no todo jue fácil. Primero el gato tuvo que encontrar el tiempo para hacer el curso de manejo (el sacar la media en la nocturna le quita cuarquier taim) y después dio la prueba de conducir y después tuvo pruebas coeficientes dos y después se enfermó asi que nos demoramos como un mes y medio en comprarnos el auto. Debo confesar que pasar el finde mirando autos me daba una lata del porte de un buque, pero el gato me dijo que si compraba algo y no me gustaba por no haberlo visto antes me tenía que quedar callaita nomás. Asi que tuve que ir.

Un día sábado nos acompañó un ex compañero del gato a ver autos. Bien paleta el lolo, además se ubicaba bien en las calles. Lo malo fue su señora. Yo le dije al gato que para devolverle la guena onda de acompañarnos a ver autos (aunque algunos hombres lo hacen con gusto porque lo encuentran entrete, supongo) lo invitáramos a almorzar comida peruana. Todo bien hasta ese momento. Pero lo malo vino cuando fueron a nuestra casa a “tomarse una aguita”, y se quedaron hasta las 6 y media de la tarde!!!!!!!!!!!!! Nosotros después nos preguntábamos: ¿no tienen ninguna gueá más que hacer? Y la señora de este lolo, entera latera: contaba que su mamá se compró una casa en nose que parte del sur, que la tenían toda botada y que cuando fue en verano le dio ene lata porque sus tíos que vivían durante el año allá no la cuidaban y que ellos compraron refrigerador y cocina y que ella le pasaba al piso cera roja para que se fuera viendo como casa… ¿a quién chucha le importa?

Lo peor fue el fomingo. O ni tan peor, pero fome. Partimos con el mecánico a ver los autos. Recorrimos todo Santiago, y cuando ya era casi de noche, encontramos uno filete. El gato acordó el precio con el dueño, le anduvo llorando su resto, y ahora ese tocomocho está estacionado y podremos movernos con la libertad que dan. Y los gastos también.

Yao los vemos (No se olviden que mi columna semanal en Blogópolis va todos los lunes)