miércoles, diciembre 23, 2009

Crónicas Chuchetas CXLIX: Mi primera navidad.

El primer recuerdo que tengo de la navidad debo haber tenido unos 4 años. Mis papás nos acostaban temprano el 24, asi es que veíamos los regalos tempranísmo el 25. Recuerdo que caminé hacia el living y veo el sol entrando por los ventanales y lleeeenooo de regalos: una piscina inflada, pelotas esas de playa grandes y ese típico olor a plástico que algunos recordarán.

Y el otro día, viendo videos familiares con mi mamá, mi hermana y mi sobrina mostra (estuvimos toda la tarde en eso) recordé cómo eran las navidades en mi adolescencia. Lo que pasa es que mi papá ponía un trípode con la cámara enfocando hacia el living, entonces, cuando abríamos los regalos y llegaba gente a saludarnos, todo se filmaba sin pausa. Un resto latero para el resto, pero para mi familia grandes recuerdos.

Se me viene a la mente el calor, todas las ventanas abiertas y la música a todo chancho en la cocina y en la sala de estar, mi mamá terminando de preparar la cena y mi papá se encargaba de adornar la mesa, y nosotros tres dando vueltas, ayudando en diferentes cosas. Y después abríamos los regalos y nos probábamos la ropa, nos besábamos al entregarnos los regalos, mi mamá gritaba cuando algo le gustaba mucho (le ponía cualquier color), mi papá contento con sus lápices y nosotras empelotándonos en vivo y en diresto. Una navidad yo estaba entera guatona y con el pelo horrendo, la otra flaca y con el pelo decente; mi hermana entera pendeja y después preñá, mi hermano todo mino y buen hijo.

Después que mi papá se murió y vino el rearme de cada uno y de la familia, las navidades han sido distintas. Volcadas a los niños (mi sobrina mostra y mi sobrino mostro) y con gente entrando y saliendo de la familia. Pero ahora es mi primera navidad como madre, y es la raja.

De hecho con el Gato no pescábamos mucho la decoración navideña, aunque igual armábamos un árbol entero piola y listo. Pero este año el Gato se embaló y compró un pulento árbol de 1.80 (costó entero barato porque lo vimos en una megaliquidación), adornos, velas y un saludo pa' la puerta. La chanchita mira el árbol cuando lo encendemos (le gustan los colores en movimiento) y le envolvimos unos vestidos hermosos nomás, total, todavía no cacha na.

Esta es mi primera navidad como madre y el sentido que siento que tiene es que a través de los regalos podemos decirle a la otra persona que la queremos y que nos preocupamos por ella, si escogimos un regalo que a esa persona le guste mucho, sea un perfume caro o una foto llena de sentimientos.

Me gusta la navidad porque la siento familiar, un motivo de encontrarse, comer rico, darse besos, entregarse un presente buscado con ahínco, mirar la cara de los niños que se ponen nerviosos por el Viejito Pascuero, hacer familia.

Por esto mesmo les deseo a todos que pasen una hermosa navidad en familia, que reciban harto amor y buenas vibras, porque no hay nada en el mundo para sentirse la raja, que saberse amado.

Yao los vemos.

martes, diciembre 15, 2009

Crónicas Chuchetas CXLVIII: Como va mi cerderismo.

Cuando una queda preñá y es guena pal diente, engorda caleta. Así como yo. Por si no se acuerdan el post que escribí sobre lo guatona que estaba, lo pueden volver a leer acato.

Ya ha pasado más de un mes. Y por primera vez en mi vida, he adelgazado sin esfuerzo ni dietas. Esa onda.

Claro que no estoy desnutría ni mina ni nada. Pero desde el post aquel que les contaba cómo estaba de guatona hasta ahora, hartos kilos he perdido. Lo que pasa es que no me he pesado, porque me pasa que si lo hago y cacho que los kilos son caleta, como que me deprimo y como más. Entonces cacho por la ropa nomás.

Por ejemplo unos jeans que se me salían como chorromil rollos y apenas me cabían, ahora que quedan bien. Lotro día me compré unos tolonpas talla 44 y me quedaron la raja. Obvio que lo ideal para mí será llegar a usar la talla 42, pero paciencia nomás.

Lo que no me ha bajado ha sido la guata. Es que la tengo rara. Me quedó así después del parto, una guata que desconozco. Pero como mi cerdita tiene 4 meses nomás, me consuelo. Porque si tuviera un año y yo tuviera esta guata, me deprimiría.

¿Y cómo lo ha hecho? Se preguntarán ustedes. Les cuento: en la comida trato de no cerdear. Si voy al supermercado, compramos lo necesario nomás. Nada de chocolates, ni helados ni nada. Cuando voy a comprar pan a la panadería que hacen puros pasteles ricos, compro puro pan. Harta ensalada, pero también le hago al arroz, fideos, papas. Como de todo la verdad, porque como estoy dando pecho, no puedo hacer dieta estricta. Y el único ejercicio que hago es caminar, más o menos como una hora con la chancha. A ella le encanta, salió entera patiperra, y yo pienso y miro y me venteo también.

Por eso he pensado que cuando tenga mi otro hijo o hija, adelgazaré primero antes de quedar preñá. Porque puta que es frustrante ponerte un pantalón y que se te salgan todos los rollos o que no te suba por las piernas. Es repenca. Me acuerdo que como por septiembre me compré unas poleras talla M y me quedaban a presión, la pulenta que parecía prieta, pero me dije a mi misma que me debían quedar buenas. Y ahora me quedan la raja.

Así con la cosa. Por eso les digo a las lolas que aún no se preñan pero que quieren, adelgancen antes. No engorden como cerdas en el embarazo. Porque si le sumai la cagá hormonal después del parto más parecer ballena, te doy firmao que te deprimí. No sean como yo que soy cerda. Si después cuesta caleta adelgazar. La pulenta que sí.

Yao los vemos.

viernes, diciembre 11, 2009

Crónicas Chuchetas CXLVII: La vida ha sido buena conmigo.

Los que me leen de hace tiempo -cuatro años ya- cachan que me han pasado gueas pencas. Re pencas. Obvio que no soy la única, lo que pasa es que yo la mayoría las he escrito. Por eso cachan.


De hecho, alguna vez pensé que la vida que me había tocado era asquerosa y que nada valía la pena. También alguna vez pensé que era la peor mujer del mundo, que merecía puras gueas malas y que nadie me quisiera, onda como si tuviera un estigma. Si jamás nunca me vi como mamá, hasta ahora que es realidad.


Creo que fui relativamente feliz hasta los 25. Relativamente porque como no quise seguir estudiando derecho y no sabía qué guea estudiar ni cachaba pa' onde iba la micro, lo que me mantuvo angustiada harto tiempo. Pero en mi casa todo andaba bien, mi familia siempre tuvo un buen pasar económico y jamás escuché en mi casa que había que esperar a fin de mes para algo. Eso sí aprendí a ser sencilla y austera, na de levantaos de raja.


Y así jue como cerré mi cuenta corriente y pagué las deudas y me mandé a cambiar a Europa. Los planes eran vivir allá unos años, en ese espíritu patiperro que tengo. Total, no tenía nada que perder. Jui con un ex, ya que su padre vivía allá desde que se había autoexiliado. A este ex le guardo mucho cariño y enveces parlamos su resto. Obviamente, partimos de mochileo: Lyon, Paris, Luxemburgo, Bruselas, Copenhague y otras chorreras de ciudades que no recuerdo. Estando en Malmo llamo para mi casa (siempre llamaba para contar que me había subido a la Torre Eifel, por ejemplo) me contesta mi madre con una voz terrible y me cuenta que mi padre se había muerto. Cuento corto (como si se pudiera): nos vinimos rajaos para Chilito. Mi papá murió un martes 8 de septiembre de 1998, y yo llegué el domingo 13. Algún día les contaré con lujos de detalles, ya que me servirá de terapia también.


Desde ese momento mi vida se partió en dos. Y para mi familia también. Sufrí muchísimo, lo indecible. El dolor no se puede poner en palabras. Se vive nomás. Pero gracias a Dios mi hermana tuvo un domingo 7 (que nació un domingo 7 de verdad) y nos iluminó la vida. Mi hermosa sobrina mostra que la amo más que la chachu, y que en este febrero cumple ya 12 años.


Y seguí haciendo puras gueas. Porque me sentía mal: me desmayaba, me pasó una guea rara que no quería salir de la casa, me daban ataques de angustia, me puse a fumar, me metí con pasteles (mi culpa pero igual son sacos de gueas), y así. Entonces obvio que sentía que mi vida era asquerosa, hasta que una señora me dijo que no pensara que tenía mala suerte en el amor, sino que lo tomara como experiencias. Harta razón le encontré.


Me costó salir de esa depre, porque la persona que me debía ayudar y dar soporte era entera torpe y estoy casi 100% segura que es narciso. Pero gracias a Dios ya no es mi problema.


Fue en ese tiempo que me las di de valiente he hice gueas que ahora pienso que puta que jui aperrá, pero todo me salió la raja: me fui a vivir sola, encontré una pega rápido, carretié hasta que me dio puntá, canté a todo chancho, caminé sola, hasta que conocí al Gato.

Pueden pensar que todo lo que cuento no tiene nada que ver con el título de esta entrada. ¿Cómo si me han pasado hartas gueas malas puedo dar gracias? Por eso mesmo: gracias a lo que he vivido, soy la que soy. De las cosas malas trato de sacar una lección, y aplicarla en mi vida, en mi día a día.

Siento que mi vida ha ido de menos a más. Y con el nacimiento de mi hija, cuando le veo sus ojitos, su nariz igual a la mía, sus ojos iguales a los de su padre, la forma en que me sonríe, que trata de hablar en su lengua guaguistica, sé que la vida ha sido buena conmigo. Muy buena.

Yao los vemos.

miércoles, diciembre 02, 2009

Crónicas Chuchetas CXLVI: Ensimismada.

No he estado tan buena para escribir en mi blog como acostumbro porque mis días son tranquilos y casi iguales, con la excepción de los días que voy a la doctora a terapia. Y los findes.


Podrán creer que me aburro, pero no. Me gusta mucho mi vida ahora. Me gusta esta calma diaria, el estar todo el día con mi hija cantándole, lavándole el poto, paseándola cuando se pone mañosa, salir a caminar en el coche, ver como toma sus juguetes y que cada día aprende algo nuevo. Y crece guatona y hermosa.

Lo bueno es que anímicamente me he sentido mucho mejor, ya no tengo algunos síntomas asquerosos (como la angustia de la mañana) y que el sol salga todos los días me ayuda mucho.

También miro la vida con otros ojos: ahora sí tengo esperanza. Desde que nació mi hermosa hija y la vida ha vuelto a tomar un ritmo, me pregunto cómo lo hacía antes para levantarme en las mañanas que amanecía deprimida o que me daba angustia ir a la pega porque me cargaba. Claro que soy una luchadora 100% y le tuerzo la mano a la vida, aunque tenga los genes cagaos igual lucho. Pero ahora todo es diferente, todo tan diferente.

El amor que se siente por los hijos no se puede explicar, porque sólo se siente. Mi corazón está llenísimo de amor por esta niña hermosa que me mira con sus ojos hermosos y me regala un millón de sonrisas al día, y con sólo eso yo me doy por pagada en esta vida, con sólo esos pequeños gestos soy inmensamente feliz.

Supongo que la maternidad me tiene totalmente ensimismada, que no necesito nada más todavía. Leo cuando puedo (casi nunca), escribo a la rápida y después de haberlo pensado en los paseos con la chancha, me encremo a la rápida en las mañanas, me peino una pura vez al día, ya no me pinto las uñas y las uso cortas.

Sin embargo, tengo amor y esperanza por montones. Mi hija me hace completamente feliz, de una manera nueva y que jamás imaginé.

Ya vendrá el tiempo para ser mujer. Ahora sólo quiero ser mamá.

Yao los vemos.

sábado, noviembre 21, 2009

Crónicas Chuchetas CXLV: Nuestro Hogar.

Ahora que mi hija guatonita está más grande cada día y expresiva, he estado pensando en como me gustaría que sea nuestro hogar.



No es que antes los dos solos no formáramos un hogar, pero con hijos cambia la cosa. Y harto. Obvio.

Lo que trato de hacer ahora es entregarle harto amor, harto harto. Porque quiero que crezca como una niña segura, que se sabe amada, que en este despelote de libros, guitarras, quenas, música, está su Hogar. Así con mayúscula.

Es que tengo una teoría personal media siquiatrica al peo, si quieren: la niñez nos marca a fuego, y las cosas y trancas y dolores y alegrías que pasamos en esa etapa, nos hacen ser adultos buenos, malos, envidiosos, trancaos, cagaos, tristes, alegres, guena onda, entre otras miles de custiones más que ustedes pueden agregar. Entonces, dentro de las cagaitas que me mandaré con mi hija sin querer queriendo, trataré que ella se sienta amada y protegida en esta casa que le tocó vivir.

Y lo hago desde ahora. En forma consciente y de adrede.

Abrazo a mi chancha cuando se despierta, le doy miles y miles de besos, si estamos con más gente y se despierta le hablo y la miro para que se sienta segura (es regaloncita y lotra vez en el súper una tipa amorosa le encantó, no me creía los tres meses porque la encontró gigante, y le habló y mi cerdita se puso a llorar porque desconoció), le hablo, le canto, le cuento lo que estoy haciendo, le digo al Gato que haga lo mesmo.

Es que quiero que ella crezca como una niña segura y amada. Que sabe que llegando a esta casa (o cualquiera que vivamos) encontrará amor, comida calientita, su ropa limpiecita, un abrazo, un beso, palabras de amor. Ella y su hermana o hermano, porque la pulenta que quiero otro hijo. O sea con el Gato querimos otro. Por supoto que recién paría le dije al Gato que ni cagando tendría otro y que mi chancha sería hija única, pero con el paso de estos meses me he dado cuenta que me siento muy realizada como mujer siendo mamá, que amo a mi hija con toda mi alma y mi ser y de una manera tan especial, que a pesar que no tengo vida propia, que tengo las manos pa la cagá, que estoy guatona, que no puedo leer ni escribir como me gustaría, soy muy muy mega feliz como madre.

Claro que no quiero quedar preñá arturo, ni tan agilá. Porque quiero volver a ser toc model (sueña!) y que la chanchi esté un resto más grande.

Me acuerdo que cuando estaba embarazada me imaginaba a la chanchita en medio de nosotros, mirando sus manitos y su carita. Ahora es realidad. Y me imagino con mis dos hijas (se me imagina que será mujer mi próxima hija, pero si es hombre estaré feliz igual), cocinándoles, peinándolas, abrazándolas (tantas esdrújulas, la cagué), mimándolas, para que crezcan seguras, llenas de amor, para que el día de mañana sean buenas personas, respetuosas, felices, y que me hagan aguelita y tener una familia hermosa.

Así quiero que sea nuestro Hogar.

Con puro amor se logra. Terrible de papa.

Yao los vemos.

viernes, noviembre 13, 2009

Crónicas Chuchetas CXLIV: Ser mamá es la raja.

Como casi siempre escribo de la realidad de la maternidad y del embarazo, según yo eso sí, ahora quisiera contarles lo bacán que es ser mamá. O lo bueno que ha sido para mí este proceso con mi hija hermosa.

Lo bueno del embarazo es que una anda en otra y es como la preparación para lo que se viene, que es el nacimiento, obvio. O quizás estoy hablando en forma demasiado personal, porque no cacho cómo será ser más pendeja y tener hijos y tener ganas de carretear y andar gueviando con toda libertad. Porque yo todo eso ya lo hice, y harto. Anegüei, a mi el embarazo me sirvió para cambiar de onda, como quien dijera. Me pasé el invierno encerrada con tanto resfrío y porcina y limpiando el refri con cloro como loca, por la listeriosis. Pero vi cuarquier película, terminé 2666, seguí escribiendo en mipcrosado, cociné harto, le escribí a mi chancha. Pero no extraño mi cagando estar preñá. Sobretodo porque sigo guatona.

Las dos primeras semanas todo raro y la cagá con las hormonas y cachando a mi chancha, durmiendo poco, su resto adolorida por la cesárea, organizando la nueva vida que una tiene. Pero a medida que pasa el tiempo, y la hija o hijo de una crece, una se va organizando y disfrutando. En serio.

Por ejemplo mi hija cerdita. (En su último control la pediatra dijo que si no fuera porque es gordita por pecho sería obesa, si pesa casi 7 kilos, por eso el trato de "cerdita"). Ahora que tiene tres meses, interactúa caleta conmigo. Se despierta feliz, sonriendo, hablando en su idioma guaguno, dije agú, le canto y se ríe, la lleno de besos, es lo más exquisito que hay.

Lotra vez tomé un taxi y conversando, de pronto dije: tengo una hija. Primera vez que lo decía de esa manera, y me sentí tan importante, tan bacán.

A pesar de todo lo pesado que es, de las preocupaciones que trae aparejado, que la vida de una queda en segundo plano, es lo mejor que me ha pasado, tener a mi cerdita, que ya está gritando a mi lado.

Yao los vemos.

miércoles, noviembre 04, 2009

Crónicas Chuchetas CXLIII: Es peor ser mala madre que puta.

Como ahora soy trastorná de la mente en forma oficial, cada vez que visito a la doctora conversamos de custiones, que me hacen salir de la consulta con la cabeza mucho más clara y pensando harto.

La última vez hablábamos de la obligación de ser madre en esta sociedad, en cómo debe ser el rol, y cómo una no puede no tener hijos. Yo le conté que desde que estuve embarazada me di cuenta que nadie habla de las cosas "malas" o de las molestias, porque un hijo es sinónimo de alegría absoluta y no está permitido lo contrario. Cosa que yo encuentro absurda, por supuesto. Por eso escribí las custiones tal cual fueron para mí. De hecho, cuando veo una lola embarazada, no extraño para nada el estarlo, porque justo vino la gripe porcina, luego la listeriosis, me sentía rara al principio, en ninguna parte o foro en internet encontré un apoyo real o que alguien también dijera que se sentía como el poto, y para que hablar de los primeros quince días de nacida mi chancha, todo tan raro y tan nuevo.

En resumen: un hijo es igual al gozo mayor en una. Y repito: no es así.

Por eso es tan complicado ser madre y mujer y trabajar en esta sociedad. Porque una está a cada rato con chorrocientos mil cargos de conciencia por dejar a los hijos porque hay que trabajar para darle una buena educación a ellos (por ejemplo) o porque dejamos al marido (o su equivalente) medio botado porque estamos trabajando u ocupadas con los hijos. Además tenemos que tener la casa bonita, nosotras ser flacas y regias, y andar felices.

No cacho si seré bicho raro o que, pero me carga sentirme con cargo de conciencia porque la sociedad me pinta la maternidad de cierta manera, y yo de chica tengo un concepto que hasta me esclaviza a mi misma.

Porque no es obligación tener hijos. Creo que es mucho mejor ser sincera y decir que te cargan los cabros juliaos, que no estai ni ahi con engordar y hacerte cargo de otra persona, que ser una madre como las gueas, porque así criai puros hijos con cuarquier tranca.

En fin, me vivo cuestionando esto de ser madre en Chilito, donde tener sentimientos encontrados no es bueno y todos se hacen los giles. Porque yo amo a mi hija de una manera que jamás esperé amar a nadie, pero por otro lado también me dan ganas de mandarme a cambiar, sentarme en una terraza a tomar una cerveza, reirme de puras gueas. Pero luego la miro, me llora o me sonríe (depende de su ánimo, si igual es persona) y me acuerdo de cuanto la amo. Y sigo pa' delante nomás.

Yao los vemos.

miércoles, octubre 28, 2009

Crónicas Chuchetas CXLII: Toy terrible de guatona.

Mi gran problema fue que quedé embarazada con sobrepeso. Y lo pior, que la nutrióloga me dijo que era una embarazada obesa. Lo pueden recordar aquí.

La cosa es que me cuidé su resto y no me veía taaaan chanchona embarazada. Pero igual engordé como 18 kilos. Perdí 9 con el parto (te encargo la retención de líquido) pero ahora debo tener como 10 kilos de más. Para recuperar el peso con el que me embaracé serían como 4 kilos nomás, pero quiero verme bien, por eso son 10, según mis cálculos.

Es recontramega frustrante verse al espejo así de guatona. Lo que pasa es que guardé toda la ropa de preñez y saqué alguna que otra de no preñá, y me veo asquerosa. Como me crecieron las pechugas las poleras me quedan apretás arriba y en la guata. Se me ven los medios tutos y la media raja. Súmenle que cuando me deprimo me da ansiedad y como chocolate, pancito y puras gueas con grasa.

Puta que es difícil tratar de hacer dieta. Gueno, dieta como tal no puedo hacer por la leche para la chanchita rica. Pero si puedo comer sano, de hecho me cocino puras verduras, carnita, salmón y pan integral con jamón de pavo y quesillo, tomo cuarquier agüita, camino con la chancha, pero cuando me da por comer con ansiedad, no tengo límites. Las mujeres ansiosas demás cachan la volá.

Con estos días de calor horrible es cuando peor lo paso, porque me veo horrenda con la ropa que dejé para la casa: patas de lycra con algodón y poleras. Es ropa cómoda para hacer las chorromil gueas que tengo que hacer. Los jeans de antes me caben pero si me los cierro se me sale la guata pa' los laos (súper elegante me veo) y con las poleras apretás se me hacen chorromil rollos.

Es que ahora tengo una guata rara, que jamás había tenido, por muy guatona que estuviera. Se supone que comiendo sano y haciendo ejercicio me bajará. Espero.

La idea es estar a los 6 meses de haber parido a mi cerda exquisita (tiene como tres rollos en cada pierna, dan puras ganas de mascarla!) con mi peso normal. Y como quedé embarazada con sobrepeso, mayor será mi pega.

Por chancha me pasa.

Ya les iré contando como me va con mi cerderismo.

Yao los vemos.

martes, octubre 27, 2009

Crónicas Chuchetas CXLI: Si quieres ser escritor, escribe.

Esa frase, que cuando era chica la escuché, suena reobvia y fácil. Yo le sumaría: "y lee".

Ambas dos custiones para mí son casi imposibles por ahora.

Ocurre que el jefe del Gato es entero paleta, y cada vez que viene a Chilito me trae los libros que yo le pido. (Lo que pasa es que el Gato trabaja en una empresa gringa y su jefe vive en Buenos Aires, Argentina, donde el valor de los libros es un sueño hecho realidad). Y ahora con mi pulento personal compiuter puedo escribir donde se me ocurra y a cada rato. En teoría.

Porque ahora soy mamá 100%. Y la chancha cada día duerme más horas y me deja hacer más custiones, pero las custiones que puedo hacer son propias de la dueña de casa, como quien dijera: ordenar ropa, cocinar, barrer su poco, alimentar a Jacinto y Pulgoso, y después me puedo sentar a escribir. Tengo una señora que viene una vez por semana a planchar (que me carga) y el aseo general y la onda, pero a mi me gusta cocinar. Entonces me quita tiempo.

Además que no es llegar y sentarse a escribir. No poh. Yo necesito concentrarme, navegar en internet si es necesario verificar algún dato, volver a releerme, buscar algún sinónimo... lo único que me sale de una es el blog, porque obvio, acá escribo como quiero.

Lotro que me sale más o menos fácil es mipcrosado. Porque ya le cacho la mano a la protagonista y sé pa' onde va la cosa, además que con los comentarios que me dejan me dan ideas.

En fin. ¿No quería tener guaguita la perla? Sipoh, otra cosa es con guitarra. Lo loco es que, aunque no tengo tiempo para escribir, me dan más ganas y cuando la chanchi duerme yo corro a hacerlo.

Así con la vida de mamá/escritora.

Yao los vemos.

domingo, octubre 25, 2009

Crónicas Chuchetas CXL: No te metas con mi cucu.

Con esta canción me acuerdo de mi papito. Y si no la cacha, escúchela aquí.

Resulta que ayer juimos donde mi suegro, y entre tanto dvd musical que tenía (de tal padre tal hijo, lo digo por el Gato) de pronto comenzó a sonar esta canción. Y me dió pena con nostalgia. Porque me gustaría tanto que mi papá estuviera vivo, y yo lo pudiera ver bailando esta canción, mientras él está haciendo un asado, y la canta mientras tiene los cuchillos pa' ver como la va la carne, y también comiendo pebre que hizo más temprano con mi mamá, y también nos saca a bailar.

Así lo quiero recordar, alegre, cantando, bailando. Sé que cuida a mi hija, que siempre está conmigo. Es raro, y quizás ya lo he escrito antes, pero todos los días lo recuerdo. TODOS. De alguna u otra manera está conmigo. Y a pesar que cuando fue su cumpleaños y el día que se murió (ya van once años) no me dio ni pena, porque he entendido la lección de la vida con su muerte, y así lo vivo, ayer si me dio nostalgia por su presencia.

En fin, cuestiones que me pasan a veces.

Yao los vemos.

viernes, octubre 23, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXIX: Mi hija es el sentido de mi vida.

Como conozco al ginecólogo hace cuarquier año, siempre nos poníamos a conversar de la vida, de los hijos, si la edad era buena o no para quedar embarazada, entre otras miles de custiones. Entonces un día nos dijo - lo que me acuerdo más o menos - es que los hijos nos dan la fuerza para sobrellevar la vida, que es tan dura. Suena lógico, a frase común, obvio para algunos.

Para mí no, les digo arturo. Porque tenía a la chancha en la guata aún y hasta hace poco velaba por mí y puro pensaba gueas y me angustiaba por el sentido de la vida y a quién le pregunto que vine a hacer a este mundo (es de Neruda por siaca) y puro cabeceaba mojones.

Hasta que nació mi gorda exquisita y caché que ella le da sentido a mi vida. Que antes era creo farso nomás. Porque ahora sí se viene lo gueno.

Para los que están sin hijos, les cuento que ahora toda mi vida la veo a través de mi hija. Pienso en maneras (otras maneras) de ganar plata haciendo lo que amo, para ser una mujer feliz y, por ende, una madre feliz. En las vacaciones con ella, en andar en auto con su sillita, en ordenarle su ropita, en el colegio que me gustaría que estudiara, en cómo la apoyaré sea lo que sea que haga. De hecho, cada vez que salgo (son repocas) puro vitrineo ropa para ella, y me vengo rajá a la casa para darle un besito. (Esto último no es tan bueno se supone, debería salir más tranquila).

Mi hija es el sentido de toda mi existencia ahora. Y no, no es obvio. Es así nomás, y yo jamás lo había vivido ni sentido de esta manera, que me llena la vida, me la hace distinta como nunca jamás renunca pensé.

A pesar que, quizás nomás, pueda estar su resto deprimía (tomo sulpilán que rato, gracias por la preocupá), mi vida es otra desde que nació esta chancha hermosa. Otra otra otra. Tan otra, que hasta yo soy otra. Mamá y mujer. O mujer y mamá. Con un amor infinito.

Ya me puse latera. Pero los padres y madres cachan la volá.

Yao los vemos.

miércoles, octubre 21, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXVIII: Mañana es otro día.

Desde anoche que estoy que escribo este post, y no. Porque no es muy rico escribir que me siento angustiada por algo que no cacho que es. Porque la chanchi está reguatona (¿comenté ya que tiene talla de tres meses y tiene dos? Si es así, es la chochera), gracias a Dios no tenemos problemas económicos, la gente está sana, como enumerar esas cosas que hacen que una ande mal. Y no es mi caso.

El fomingo comencé con pesadillas y eso hace que amanezca mal. Y como dice la dostora (que me ha ayudado mucho), si una duerme mal, tiene un pésimo día. Aparte que no me puedo dar el lujo (como dicen las viejas julias) de sentirme mal, porque tengo que dar pecho, mudar, cambiar de ropa, ordenar, hacer almuerzo, cantarle a la chanchi. No me puedo acostar porque el día nublado me bajonea. Tampoco lo hago porque agarro a la chancha y salimos a patiperrear, lo que me sirve de harto.

Asi es que pa' los que me leen hace poco, les cuento soy media cagá de la cabeza. Y que tuve una depre más larga que peo de culebra hace unos años atrás. Y que tengo antecedentes familiares gueviaos, por eso es más fácil que me deprima y todas esas gueas. Lo que no significa que yo me deprima realmente; al contrario, tiro pa arriba y lucho y me doy energías y ánimo. Pero a veces no me puedo hacer la gila con lo que me pasa.

Ahora voy a mudar a la chanchi, darle un poco de pecho, y salir a dar una vuelta.

Total, mañana es otro día.

Yao los vemos.

martes, octubre 20, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXVII: ¿Alguien sabe?

La pulenta que me creo la muerte: estoy escribiendo desde mi cama. Quizás muchos de ustedes lo hacen hace tiempo y piensan que es la media gueá, pero para mí es la raja. Mi chanchita duerme al lado mío, el Gato está estudiando en el comedor, yo pongo música y me dejo llevar por el teclado nomás.

Como no quedé top model después del embarazo, salimos todos los días a caminar con la chancha, rápido eso sí, la idea es que sea ejercicio. Gueno, yo camino y ella mira/duerme en el coche pulento que le compramos. Camino un poco más de una hora, y me sirve para pensar en personajes e ideas para escribir. Porque más que nunca en mi vida estoy decidida a darle como caja a la escritura.

Y me he preguntado una cosa, se la pregunté al Gato también, a mi mamá, pero no doy con la respuesta. ¿Cómo cresta piensa la gente mala, o envidiosa? Porque para que un personaje sea creíble, debo entenderlo. Y como me sale más fácil escribir en primera persona, tengo que empaparme del personaje, o que éste esté en mi cabeza y yo lo cache bien, el porqué hace o no algo. Es raro ponerlo por escrito, pero a la protagonista de mipcrosado la cacho perfecto. Sé sus razones, para donde va. Pero, la pulenta pulenta, me cuesta pensar cómo la gente mala, o esas minas enfermas de envidiosas, o esas viejas amargás y malas vibras... la dura que no las cacho.

Y eso que conozco gente así, caleta de gente. Hombres, mujeres. Pero me niego a pensar que andan todo el día con la mierda hirviendo o rabiando o pensando gueas pencas. ¿O es así? ¿De verdad andan todo el día deseándole el mal a la gente, o que la flaca regia engorde y que la deje el medio mino que tiene porque así la vida tendría más sentido?

Gueno, gueas que pienso ahora que me creo escritora.

Yao los vemos.

domingo, octubre 18, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXVI: Pero todo ha sido súper difícil.

Esta frase (que tomé prestada para ponerle nombre a este post), es de una mujer que, igual que yo, jue mamá hace poco. Y me hizo recordar los primeros días como madre.

Y también fue recontra difícil para mí.

Me acuerdo de la primera noche: pura angustia. Porque no sabía cómo era. Suena lógico y obvio -imposible saber cómo es la primera cualquier cosa-, pero para las que aún no son madre, y para las que ya lo son y qué rato, compartirán conmigo este sentimiento.

Si lo pior de todo es que el hombre que una tiene al lado no cacha una, porque su vida siguió igual y no engordó, no le quedó la cagá con las hormonas, y tampoco le llega la juana, entonces por más que una le diga que se siente rara y la tía guena onda o la aguelita o su misma mamá le diga que te entienda, obvio que no lo hacen. Si una apenas cacha que de pronto tenía una guagua en la guata y de repente la tení en los brazos, y todos felices. Y una pa' la cagá: con la guata suelta, cara de cansá, con una hermosa retención de líquidos, sangrando, llorando por todo... Eso que ni siquiera nombré a las mamás que el muy %"·$·"$%$% se corrió (no tengo las suficientes chuchás para los "papito corazón").

En fin. Después llegai a la jato (casa pa' los no vivos) y más raro aún, más difícil todavía. ¿Y si no sabi mudar? ¿Y si tu hija o hijo llora más que la cresta y no cachai el porqué? ¿Y si te hicieron cesárea y andai recontra adoloria pa' más recacha? Y pobre que estí triste, porque en esta sociedad doble estándar tener hijos es igual a la felicidad más rotunda. Les digo arturo que no. No poh.

Mi chancha hermosa (que ahora está en el coche que yo muevo con un pie para poder escribir tranquila, así de pulenta estoy) fue planificada y yo la recontramega amé desde el día cero. Pero me llené de dudas al principio, porque una agilá como yo, de 36 años, media perdía en la vida, pará en la hilacha, dependiendo sólo de mí... ¿y si me quiero mandar a cambiar, que hago con mi guagua? Esa onda pensaba. Gueno, mi hija me da más fuerzas que la chuchesumare para hacer lo que sea, ahora soy megasuperpoderosa. Me siento más capaz que antes, pero me jui de onda.

Para mí fue duro al principio, y eso que mi gran madre me ayudó lo indecible, jamás podré agradecerle todo lo que hizo por mí, jamás jamás. Lo gueno es que mi chancha me salió seca pa la teta, guena pa la pestaña y ni llora ni tanto. Eso sí que me acuerdo que llegó un momento en que no quise más visitas, me tenía chata la gente, quería estar tranquila en mi casa, porque los primeros momentos son estresantes, y hay gente gueona que no respeta eso, aunque lo sepa.

¿Son normales todos esos sentimientos, esos dolores y penurias al principio? No, no lo son. Lo que pasa es que a la mayor parte de las mujeres les ocurre (ojalá alguien contara lo contrario, así pa cachar) y por eso se habla de normal. Yo usaría la palabra habitual, común, pero no normal. ¿O acaso es normal sentirse más rara que gato verde? Yo estoy enamorada de mi hija, lo que no quita lo cabrón que fue todo al principio y tampoco me hace mala madre.

En fin, este post va dedicado a Olivia, y lo único que le puedo decir es que tiene que armarse de paciencia, que ya vendrá el tiempo gueno de guagua, que ya le vai a cachar el llanto, que ya vai a dormir poco y vai a andar flor con cinco horas de sueño. Y que cuando mires a tu hija hermosa, te vai a sentir lo máximo, a pesar que todo ha sido súper difícil.

Yao los vemos.

viernes, octubre 16, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXV: Tiempo para la creación.

Lotro día estaba viendo una entrevista a Alicia Scherson (cineasta chilena, por siaca) en la que explicaba su día: en la mañana hacía clases y la tarde la dejaba para la creación. Tal cual.

Obvio que le envidié su vida.

En estos dos meses como mamá, y ahora sobre todo que la chancha duerme más horas y con mi computador nuevo escribo cuando quiero, me he preguntado si mi vida sería más mejol si me pagaran por escribir, o si ganara dinero escribiendo. Me lo he preguntado haaaarto. De hecho, para todos sus lectores, el lunes vuelve mi pcrosado. Y también estoy retomando antiguos escritos, y pensando en escribir otras cosas.

Es que cuando se tiene tan poco tiempo hay que aprovecharlo al máximo. Así es que cuando salgo a caminar con la chancha (me sirve como ejercicio para el body también) voy pensando en cómo va la vida de la protagonista de mipcrosado. O en algunas ideas que tengo dando vueltas.

Porque a pesar de tener un buen trabajo, al que debo volver algún día, éste me entusiasma tanto como un partido de criquet, o una baldosa o una manguera: cero. Creo que soy buena trabajadora y la onda, y como tenía harto tiempo libre, escribía. Escribir y leer, lo que más me gusta, junto con mi hija hermosa.

De hecho siempre leo las biografías de los escritores para cachar cuándo comenzaron a escribir, para ver si alguno se hizo conocido más viejo o más joven que yo, como consuelo. Y tal como leí alguna vez por ahí: "si quieres ser escritor, escribe". Y eso es lo que he estado haciendo.

Pero no quiero que sea un sueño, quiero que sea realidad. Poder vivir de esto, de teclear y pensar, de crear. Ya que el hecho de tener visitas y que me posteen me alegra mucho la vida, así cacho cómo va la mano.

Mientras cambio pañales, doy pecho, lavo ropa, cuelgo, le doy instrucciones a la señora que viene una vez por semana, cocino, converso con el Gato, recibo visitas, doblo ropa de la chancha, escribo, y trato de crear.

Y sueño que algún día viviré de esto.

Yao los vemos.

jueves, octubre 15, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXIV: Me la lloré toa.

Hoy día llevamos a la chancha a ponerle su vacuna de los dos meses, más otras dos que son contra el rotavirus y otra guea más que no me acuerdo.



La cuestión es que dormí mal, preocupada. Así cambia la vida, pa' que cachen. Aunque supongo que deben haber mamás mil veces más relajadas y que no le ponen el color que yo sí ante esta situación y otras, lo que es mucho mejor. Porque angustiarse por una vacuna es como mucho, pero no lo pude evitar.



Lo que pasa es que no quiero que mi hija sufra nada. NADA. Prefiero que todo me pase a mí que a ella, y en esto lo que son padres me cachan nomás. Yo antes decía que mis sobrinos y bla bla, pero otra cosa son los hijos. La cosa es que dormí preocupada por la vacuna famosa, que por mí no se la hubiera puesto, pero mi hermana, con su habitual forma de hablar, me dijo si acaso prefería que se enfermara después, que no fuera gueona.

Llegamos al vacunatorio y yo iba entera preocupá. La enfermera que nos atendió bien simpática, explicándome todo, "mamita aquí, mamita acá" y la onda. Empeloté a mi exquisita (que dormía raja) y le pusieron las vacunas y lloró a todo chancho, y yo con ella. Me dolió hasta el alma. La otra vacuna es en gotas, que se las tragó piola.

Acá en la casa me pude desahogar. Una vez que se fue el Gato a la pega, lloré toda la angustia pa' que no me quedara nada adentro. He regaloneado harto a la chancha, tratando de no tocarle su piernita ni brazito (donde le pusieron las vacunas). Y me duele el alma saber que algo le duele.

Cuando estábamos esperando que nos llamaran para las vacunas pasó una pareja con una guagua chiquitita con un tubo de oxígeno. Y pensé que puta que soy desagradecida, preocupá por una cagá de vacuna y ellos con su hija enfermita. Y di las gracias por mi hija guatona y sana. Pero igual lloré.

Ahora que la tarde ha pasado estoy más tranquila, porque no le ha dado fiebre y con el paracetamol que le di ha dormido harto, pero cuando se despierta está igual que siempre.

Espero que con el paso del tiempo aprenda a no sentir esta angustia agilá, porque la única forma que tenemos para aprender un montón de cagas es sufriendo. El dolor igual enseña harto, y debo aceptar que mi hija sufrirá y yo nada podré hacer.

Pero ahora es mi guagua exquisita.

Yao los vemos.

miércoles, octubre 14, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXIII: Yo nomás.

He tratado de escribir este post varias veces, porque ¿cómo escribir acerca de la maternidad sin ponerme latera como he visto en otros blogs? Les rejuro que podría estar todo el día contándoles lo exquisita que es mi hija, como dice "agú", que la ropa de tres meses le queda justa a pesar de tener dos nomás, entre una chorrera de custiones.



La maternidad es cabrona, porque una queda en un quinto plano de una. Al principio no tenía ni tiempo para echarme crema en las manos, y se me partieron más que la cresta. Esa onda. Pero a mi no me importa, porque -como ya lo escribí - he tenido harto de mi misma, con el Gato hemos hecho caleta de gueas, carreteado, dormido hasta las tantas, almorzar a las 6 de la tarde, esas cosas que una hace cuando no tiene más que preocuparse de una nomás.

¿Cómo será quedar embarazada joven, sin planearlo? Porque si para mí ha sido una experiencia hermosa y agotadora a la vez, y replanificada, puta que debe ser triste tener un hijo cuando todas tus amigas van al colegio y puro carretean. Omitiendo a los "papitos corazón", que se dan a cualquier edad, los muy barsas.

Se me va la onda del post porque he parado como 4 veces a ver que necesita la chancha: la he mudado dos veces y le he dado pecho una. Lo gueno es que ya me acostumbré a dormir poco y ando de lo más bien con las horas de sueño que tengo.

La maternidá, eso. Leo y escucho gente (de seguro alguna vez también lo hice, de puro agilá) que dice "cuando tenga hijos haré esto y esto otro, le enseñaré esto y lo otro. Les digo arturo que otra cosa es con guitarra, que una al principio anda entera perdía, que no cacha una, que te encargo las ojeras, aparte que el cuerpo queda pal gato, que lo único que una desea es darse una ducha larga sin pensar en nada, hasta que se agarra el training y listo, cachai la mudá, dar pecho (que me encanta), y todas las custiones del llanto distinto del hijo o hija de una. Y lo más pulento de lo pulento es que se es mamá las 24 horas del día, sin parar. Yo hasta sueño que tengo que mudar a la chancha, y me despierto a las 3 de la mañana a hacerlo (para que no le pase nada en su potito) y me preocupa ponerle la vacuna de los dos meses porque no quiero que sufra nada de nada.

Lo mejor de mi vida es ser mamá y también es lo más cabrón, porque tengo mil miedos que antes no tenía, por ejemplo, y porque esto que jamás seré yo nomás es lo más raro y maravilloso que me ha pasado.

Yao los vemos.

Crónicas Chuchetas CXXXII: Me creo la muerte.

Finalmente tengo mi pulento y propio notebook. Ya no tengo que rabiar con el computador "en común" que teníamos con el Gato, lento y lleno de gueas que jamás entendí, porque el Gato lo único que hace es bajar música como enfermo (que ni tiene tiempo para escuchar, pa pior) y yo lo único que quiero es escribir.

Claro que con mi computador entero personal no significa que me puedo sentar a escribir feliz de la vida. No poh. Primero tengo que preocuparme de mi chancha hermosa, de su ropita, que haya tomado lechita, que esté feliz y, una vez que se duerme o está contenta con sus juguetes en su coche (como ahora) recién puedo sentarme a escribir algo. Ahora está reclamando, asi es que cagué con la escritura.

Después sigo.

Yao los vemos.

viernes, octubre 09, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXI: Venciendo el pudor.

Créanme o no, la pulenta que me da verguenza que gente que me cacha en la vida real, lea mi blog. No cacho el porqué.

De hecho tengo cuarquier amigo en facebook, muchos de ellos antiguos compañeros de colegio, y no tienen idea que hace cuatro años que escribo virtualmente. Y algo me pasa, pero me daría ene custión que me leyeran.

Quizás soy muy pesá conmigo misma y a veces pienso que a quién podría entretener con esto, que ni se acerca a la literatura (mi gran pasión), y otras veces me releo y me digo que igual salvo caleta.

Si me quiero tirar de una vez por todas a la piscina literaria, como quien dijera, tengo que puro sacarme este pudor de mostrar mi alma a todo el mundo. Porque así siento mi blog, como mostrando mi alma.

Las gueas raras de la vida.

Yao los vemos.

jueves, septiembre 24, 2009

Crónicas Chuchetas CXXX: Le poní cualquier color.

Ahora lo puedo contar porque la pediatra me dijo que no fui alaraca, pero igual me da su resto de verguenza.

Ocurre que el viernes pasado le miro las uñas a mi chancha y ya le habían crecido desde que mi mamá se las cortó por primera vez. Entonces le digo al Gato que la sostenga (estaba en la casa porque tenía prueba y se pidió el día, day off que le dicen en su pega siútica) y yo le corto las uñitas. Ahora viene la parte de mala madre: no caché bien, y le corté el dedito. Se despertó mi chanchita, pero no de dolor, o por lo menos no caché que le doliera tanto, y comenzó a sangrar caleta, y yo comencé a llorar como loca, sintiéndome la peor madre del universo. Ahora me da risa, pero puta que me angustié.

Llamamos a la pediatra que estaba en una reunión, y nos dijo que nos fuéramos a emergencias mejor. Partimos, yo llorando, viendo como le sangraba el dedito a mi chanchi, y ella, raja durmiendo. La miraba a cada rato, porque me pasaba el rollo que más o menos estaba desangranda y que se estaba desmayando por la sangre perdida, esa onda.

Entramos por el lugar de las ambulancias, el Gato me dejó mientras estacionaba el auto, y cuando entro me agarra un auxiliar de enfermería y me pregunta qué pasa, porque obvio que con mi cara de angustia quizás que rollo se pasó. Cuando cachó la mamá colorienta y primeriza que soy, me calmó y con otro auxiliar me llevaron para ajuera, o sea donde se ingresa y se espera, y le limpiaron el dedito a mi niña hermosa. La gente me quedó mirando porque quizás que cara de angustia tenía, obvio. Y yo seguía llorando, me decían palabras bonitas y yo más lloraba. Puta que estaba angustiada. Llegó el Gato de estacionar, mudé a la chancha, ella se puso a hablar en su idioma de guagua exquisita, y varias señoras me decían que no me preocupara, que ellas le pasaban cortando el dedo, gueas así.

Finalmente entramos a que nos atendiera una pediatra, que nos mandó pa' la casa de una, porque fue un pequeño corte en una parte que sangra harto.

Esta es mi primera anécdota de madre primerizaenteraalaraca.

Lotro: a pura pechuga, mi chanchi ya pesa 5 kilos 600 y mide 56 centímetros. Tiene el desarrollo sicomotor de una guagua de tres meses, nos dijo la pediatra.

Y lotro: como paso a cada rato con mi hija hermosa y la pechuga ajuera (tema de un post) y no tengo tiempo para venir a sentarme a escribir y a leerlos, me compraré un laptop o notebook o como quieran llamarlo. Así podré escribir en la cama, y navegar también. Porque puta que extraño escribir, tengo mil ideas.

Asi es que cuando tenga mi pulento pc en mi farda, los visitaré a menudo. Por ahora los leo nomás. Y le quito tiempo al sueño para escribir.

Yao los vemos.