lunes, mayo 31, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXVII: Para reflexionar.

Cuento De Facundo Cabral:

Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tu me haces el favor. El zapatero le dijo, estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar. El Señor le dijo, yo puedo darte lo que tú necesitas. El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó. ¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz? El Señor le dijo: yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo. El zapatero preguntó ¿ a cambió de qué? A cambio de tus piernas. El zapatero respondió para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar. Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero respondió ¿para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo? Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero pensó poco ¿para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos? Entonces el Señor le dijo: ¡ Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.

Anthony de Mello

El hijo mayor:

Estaba Dios un día paseando por el cielo cuando, para su sorpresa, se encontró con que todo el mundo se hallaba allí. Ni una sola alma había sido enviada al infierno. Esto le inquietó, porque ¿acaso no tenía obligación para consigo mismo de ser justo? Además, ¿para qué había sido creado el infierno, si no se iba a usar?De modo que dijo al ángel Gabriel: — «Reúne a todo el mundo ante mi trono y léeles los Diez Mandamientos».Todo el mundo acudió y leyó Gabriel el primer mandamiento. Entonces dijo Dios: — «Todo el que haya pecado contra este mandamiento deberá trasladarse al infierno inmediatamente». Algunas personas se separaron de la multitud y se fueron llenas de tristeza al infierno.Lo mismo se hizo con el segundo mandamiento, con el tercero, el cuarto, el quinto... Para entonces, la población del cielo había decrecido considerablemente. Tras ser leído el sexto mandamiento, todo el mundo se fue al infierno, a excepción de un solo individuo gordo, viejo y calvo. Le miró Dios y dijo a Gabriel: — «¿Es ésta la única persona que ha quedado en el cielo?».— «Sí», respondió Gabriel.— «¡Vaya!», dijo Dios, «se ha quedado bastante solo, ¿no es verdad? Anda y di a todos que vuelvan».Cuando el gordo, viejo y calvo individuo oyó que todos iban a ser perdonados, se indignó y gritó a Dios: — «¡Eso es injusto! ¿Por qué no me lo dijiste antes?».



Joneyed y el barbero:

El santo Joneyed acudió a La Meca vestido de mendigo. Estando allí, vio cómo un barbero afeitaba a un hombre rico. Al pedirle al barbero que le afeitara a él, el barbero dejó inmediatamente al hombre rico y se puso a afeitar a Joneyed. Y al acabar no quiso cobrarle. En realidad, lo que hizo fue dar además a Joneyed una limosna.Joneyed quedó tan impresionado que decidió dar al barbero todas las limosnas que pudiera recoger aquel día.Sucedió que un acaudalado peregrino se acercó a Joneyed y le entregó una bolsa de oro. Joneyed se fue aquella tarde a la barbería y ofreció el oró al barbero.Pero el barbero le gritó: «¿Qué clase de santo eres? ¿No te da vergüenza pretender pagar un servicio hecho con amor?».A veces se oye decir a la gente: «Señor, he hecho mucho por Ti. ¿Qué recompensa me vas a dar?».


Mejor dormir que murmurar:

Sa'di de Shiraz relata esta historia acerca de sí mismo: Cuando yo era niño, era un muchacho piadoso, ferviente en la oración y en las devociones. Una noche estaba yo velando con mi padre, mientras sostenía el Corán en mis rodillas. Todos los que se hallaban en el recinto comenzaron a adormilarse y no tardaron en quedar profundamente dormidos. De modo que le dije a mi padre: — «Ni uno solo de esos dormilones es capaz de abrir sus ojos o alzar su cabeza para decir sus oraciones. Diría uno que están todos muertos»Y mi padre me replicó: — «Mi querido hijo, preferiría que también tú estuvieras dormido como ellos, en lugar de murmurar».La conciencia de la propia virtud es un riesgo muy propio de quien se embarca en la oración y en la piedad.


Diógenes:

Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.Y le dijo Aristipo:
— «Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas».
A lo que replicó Diógenes: — «Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey».

sábado, mayo 29, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXVI: De pelo largo y gueno pal rock.




Hubo un tiempo en que iba tupido y parejo a la Batuta. Uno, porque me gustaba la música que tocaban, y dos, porque siempre me han gustado los minos con pinta de rockeros, pelo largo, aros y como rudos, por decirlo de alguna manera.


Siempre que iba a bailar iba a eso nomás: a bailar all night long. Na de conversar ni tomarme un copete. Nada más frustrante para mí que un gil que no bailara. Pa' conversar está la plaza, decía yo.


Lo peor de esas salidas eran los jotes. Puta que son apestosos. No faltaba el típico: ¿eris modelo? o: te parecí a una actriz, la xxxx. De hecho después caché una técnica para el jote barsa: no dejar ningún espacio donde me sentaba a tomarme un pulento shop. Porque si me sentaba onda al final de esos asientos largos, no faltaba el brea que preguntaba ¿me puedo sentar? cuando ya lo estaba. Y eso que yo les decía que NO en su cara y con cara de no.


Pensarán que me creía la raja o puta que era simpática. Lo que pasa es hubo una época en que no quería andar con ningún gil, entonces iba a bailar, tomarme un shop y listo. No le tiraba los cagaos a nadie, no ponía cara de coqueta, ninguna de esas gueas que hacemos las minas y que los hombres juran que es casual.
Y así, en esa volá, lo conocí a él.
Los jotes que me caían bien eran los "sencillos", por usar un adjetivo, pa que se entienda la idea. Esos locos que se sabían del montón (como cuando te dicen que describai a alguien y una dice: como un metro setenta, moreno, de pelo castaño oscuro... chorromil chilenos), pero son simpáticos y guena onda. Y gracias a este tipo de jote, lo conocí a él.
Pa' hacer el cuento corto: el jote "sencillo" era primo de este mijito rico, que nombraré Martín. Personalmente lo encontraba mino, aunque he pensado que quizás si lo viera ahora no me gustaría. En fin, el Martín en cuestión tenía el pelo largo, guen body, delgado y era bastante culto. Algo así lo recuerdo. Lo malo era que se había separado hacía como un año, tenía una hija de alrededor de 7 y no lo había superado para nada. Cosa que ahora cacho.
Claro, porque el Martín se había casado para siempre, había construído la casa en que vivía su ex señora y su hija con sus propias manos, y trabajaba y carreteaba nomás. Y era terrible de fanático de Rush. Pero fanático fanático. Resumiendo pal que no cacha: pelo largo, guen body, rockero... mi mino ideal.
Salíamos harto con el Martín, a comer, a carretear, yo me quedaba en su jato (vivía solo), conversábamos... pero de vez en cuando nomás. Igual yo estaba enrollá en esa época, típico gueas que tenemos las minas de repente, que pensamos que onda, que la cacha de la espada... que agote. A veces yo lo llamaba, otras él, pero como que ninguno decía: ya, tamos saliendo, es puro gueveo, seremos pololos, nada de nada.
Hasta que un día me apestó esta guea de sí y no y nosequequiero, que lo llamé. Nos juntamos a tomarnos algo por el barrio Lastarria, cuando era piola y poco conocido. Y dentro de mi agilamiento e inseguridades le dije que cuál era la idea.
Craso error, obviamente. Me dijo que él no quería pololear con nadie, que... respuesta típica de hombre. Lo pasábamos bien, y eso era lo único a lo que yo podía aspirar. Eso le entendí. Entonces, me corrí. Sin ataos, no lo llamé más y él tampoco a mí.
Pasaron los meses y yo estaba saliendo más en serio con otro loco, cuando suena mi teléfono y leo "Martín". Me llamaba para invitarme al cine. Me dio como risa, porque es la típica invitá (o era) piola, como para conocerse. Como empezar de cero, supongo. Entonces le conté que estaba saliendo con un loco, que se veía serio y que gracias. Ah, estai pololeando, me acuerdo que me dijo. Y eso jue todo.
Puta, sorry por lo aburrida. Se supone que contar esta anécdota sería más entrete pero la chanchi no me deja mucho tiempo, y escribo un párrafo y tengo que verla y otro párrafo y llora y así...
Estaba pensado que si ustedes (amables lestores si quieren nomás) me hacen preguntas y yo las respondo será más fácil. Pregunten la gueá que quieran, no hay censura. (Vamos a ver si aparece algún troll).
Yao los vemos, lo juro que menos latera.

martes, mayo 18, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXV: Salir con agilaos.

Primero tengo que aclarar lo siguiente: una es la agilá que sale con agilaos. Claro que muchas veces una no sabe que el lolo en cuestión es así, pero las veces que una lo intuye (por la voz o las gueas que hace), mejor quedarse callaita.

Es que estuve recordando el top one de los agilaos con los que salí. No sabía que era taan agilao eso sí. Lo encontraba su resto póser cuando le escuchaba la voz (puta, no recuerdo taaanto detalle de cómo nos pusimos de acuerdo para salir, quizás fue por msn), pero nada más.

Nos encontramos en un bar de moda en Bellavista. Yo venía de la pega, es decir, andaba un resto formal vestida. Me parece que llegué un resto antes, porque venía con hambre y me pedí un sambi y una pirsen. (Trato de recordar esos detalles gueones pero no pasa na con mi memoria). Lo que sí me acuerdo es que a este agilao lo encontraba mino: alto, moreno, guen cuero. Algo así. Hasta ahí, visualmente, todo bien. Si lo malo fue cuando llegó fumando pipa y con cara de pensamiento eterno. Ya me dio lata el gueón. Nos pusimos a hablar de poesía y andaba con un libro de Bertoni, al que yo he leído poco y además soy Nerudiana (mirada de desdén del guea) y lo único que no quiero conversar en una cita con un mijito rico es de poesía para cachar cuál de los dos es más intelectual: si él con su pinta de francés al peo o yo con mi ropa formal de pega.

Al poco rato nos fuimos, porque no teníamos NADA en común. Además que me apesté rapidito y quería puro irme a la cama sola, un gueón póser no me calienta ni una gota. En el camino nos encontramos con unos amigos de él enteros guena onda, y me tomé otro shop con ellos. Al agilao no lo pesqué más (él tampoco a mí) y me puse a conversar con un loco gay, con el que me cagué de la risa y valió la pena esa noche.

También me acordé de la vez que yo fui la agilá prejuiciosa: estaba estudiando inglés en un instituto curtural bien conocido y de pronto llega un compañero bien mino. (La verdad es que los 37 años me pesan, porque no me acuerdo como se llamaba el loco ni como era, sólo recuerdo que lo encontraba mino). La cosa es que este lolo trabajaba en una empresa de teléfonos entera conocida y más usureros que la cresta con sus clientes (una vez pa los vivos), detalle no menor porque andaba con ropa típica de pega -pantalón de gabardina, esa onda- y encima usaba de esas chaquetillas sin mangas llenas de bolsillos, como de esos viejos que se suben a los postes a arreglar las líneas de teléfono y los bolsillos los tienen llenos de herramientas. Gueno, yo no lo miré mucho porque pensaba que era de esos técnicos que hablan mal y son medio ignorantes... ya, si sé que es malo y prejuiciosa, pero ya no soy así con la gente. Aprendí. Ta demás que lo digan o piensen.

Igual yo lo miraba harto porque me gustaba, pero así nomás. Y él también me miraba. Había una flacucha entera fea que le tiraba los cagaos cara de raja, pero él no la agarraba. El tiempo pasó, el curso se terminó y ese día nos juimos de carrete, con la chiva de celebrar el fin de las clases. El mijito rico en cuestión preguntó quien se iba con él en su auto, la típica pa que una diga "yo", porque me quedó mirando. Acá viene la parte de mi agilación máxima y mi prejuicio entero gueón, porque tenía EL auto. Chaaaa, el loco parece que no era na técnico de postes. Nos fuimos varios con él (me senté de copiloto porque él lo quiso) y la flacucha arrastrá iba atrás, no entendió el mensaje.

Nos juimos a bailar y aproveché de contarle lo que yo pensaba que él hacía. Se cagó de la risa, me contó lo que realmente hacía (tenía un buen puesto) y pinchamos -como diría mi mamá- un tiempo. Y se lo quité en sus ojos a la flaca!!!

Paré que me anduve alargando su resto. Si es así, gracias por el que leyó hasta acá.

Y si alguien quiere saber alguna historia mía, dígame nomás. La escribiré cuando tenga tiempo eso sí, porque con mi chancha es casi imposible tener vida propia.

Yao los vemos.

martes, mayo 11, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXIV: Como cambia la vida con una hija.

Antes de que naciera la chancha, los findes no teníamos horario para nada con el Gato. Recuerdo una vez que llovía a todo chancho, un sábado, en que nos levantamos sólo para ir a almorzar comida china y nos devolvimos a estar en camita. O que almorzábamos tipo 4 de la tarde, dormíamos siesta, nos levantábamos cerca de las 10 de la noche, salíamos a carretear, y el fomingo puro flojeábamos.

Si usted, lector o lectora sin hijos, se pregunta cómo es la cosa de verdad - y si vale la pena- le cuento que sí, que vale la pena. Y harto.

Por ejemplo a esta hora yo estaba en la pega, trabajando, escribiendo, esperando que llegaran las 6 y media para salir. Nos juntábamos con el Gato (trabajábamos relativamente cerca) y a veces nos íbamos pa la casa altiro, otras a tomarnos un shop por ahí, entre otras cosas que hacíamos. ¿Ahora que estoy haciendo? Aprovecho de escribir mientras mi hermosa hija de 9 meses duerme siesta, y preparando sus comidita porque a las 7 cena.

Y los findes ahora son pura visita familiar, donde yo descanso eso sí, porque el Tata no me la pasa más y mi mamá igual. Claro que andamos con muda de ropa (por si se hace caca hasta la espalda), pañales, la cena, sus cucharas, baberos, el chal pa taparla y subirnos rajá al auto cuando hace ofri. Y una vez en la casa, mientras yo acuesto a la chanchi, el Gato baja las chorromil cuestiones del auto y se viene a acostar con nosotras (si llegamos tarde no la baño nica, obvio).

No me pinto las uñas tampoco, las ando trayendo ultra cortas, no tengo tiempo para depilarme (lo hago una vez a las quinientas, si tampoco soy tan pelúa), uso zapatillas, no uso aros, con cuea me hecho un resto de colonia y sería. Me acordé que tengo unos vestidos la raja para el invierno, pero mientras siga dando pecho, no los podré usar por lo incómodos.

Así cambia la vida poh. Pero es la raja ser mamá, y sobretodo, compartirlo con el Gato. Porque mi hombrón la baña, la muda, le da la comida, le canta y juegan. Na de machismos gueones en esta casa.

Gracias a todas las embarazadas y mamás que me han escrito, me alegro más que la chachu que mi humirde blog les haya servido como desahogo, más que sea.

Yao los vemos.

lunes, mayo 10, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXIII: Mis plácidos días.

Se preguntarán (suponiendo que lo hagan) que rechucha hago ahora que renuncié a mi pega y me quedé en la casa en forma definitiva, porque nadie me contratará como secretaria hasta que mi chanchita tenga unos dos años, por lo menos. Súmenle que tenemos menos plata, porque si bien mi sueldo no era taaaan pulento (aunque yo encuentro que ganaba bastante bien y tenía beneficios la raja), igual se notan las moneas menos.



La verdad es que me levanto tarde, porque mi chanchi se despierta cerca de las 10 de la mañana. Y obvio, me aprovecho. Si despierto antes, me quedo calladita a su lado. A las 12 almuerza, por lo que si salgo, debo hacerlo después de las 12 y media, aproximadamente. Aprendí algo reútil para mí: le hice horarios. Almuerza a las 12, cerca de la 1 y media duerme siesta (así yo almuerzo tranquila y veo la teleserie "India" sin problemas), vuelve a dormir cerca de las 6 de la tarde, cena a las 7 y cerca de las 9 de la noche (si hace frio es más temprano) el baño y a la cama.



Les puede sonar entero fome, pero así es mi vida ahora. En recontra resumen, porque entremedio cocino, entretengo a la chancha, el Gato me llama, hablo con mi mamá, me meto a internet, salgo a dar una vuelta con el coche, voy al supermercado... y otra chorrera de cosas más.



Es que cuando acepté que esta es mi vida por ahora, como que me tranquilicé. Porque obvio que no es para siempre, si mi chanchi cada día crece y hace cosas nuevas. Y si hubiese vuelto a la pega, demás que me da la media depresión. También tiene sus costos, porque mi chanchi pasa todo el día conmigo pegá y paonde voy, parto con ella. Es decir, no tengo mucha vida propia, de hecho ahora estoy escribiendo tranquila porque ella duerme. Me duele la espalda porque ya pesa 9 kilos. Me doy duchas cortas y sólo el finde, cuando está el Gato, me meto al agua y me olvido de todo.



Sé que es por mientras mi chanchi crece. Y sé que soy una privilegiada por poder criarla yo mesma. O malcriarla, como quieran.



Sipoh, así paso mis días: criando, tranquila, a veces un resto chata y cansada, buscando esos pocos momentos a solas con el Gato. Pero tuve tanto de mi misma y guevié caleta que cierro los ojos, recuerdo los momentos guenos que tuve (carretes, viajes, hombres, desamores) y me doy por satisfecha.



Así con la vida poh. Ni más ni menos.



Yao los vemos.

martes, mayo 04, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXII: Ser mamá es cabrón.

Leyendo hoy la revista Paula online (aprovechando la siesta de la chanchi) me encontré con este reportaje, que vuelve a hablar de las malas madres, tema que se comentó caleta cuando salió hace como tres semanas.

Vamos por parte: no me vengan con cuentos de los sobrinos o de los ahijados o hermanos chicos. No es lo mesmo que tener un hijo propio las 24 horas del día. Si no cacha, no opine hasta que tenga su propia guaguita.

Leí el reportaje y me sentí bastante aliviada. Porque igual lucho con no ser mala madre. Porque "otra cosa es con guitarra" como dice el dicho.

Me acuerdo cuando estaba embarazada y me metía a foros, como para encontrar un poco de empatía. ¿Cómo tan agilá, pensarán ustedes, si su hija es programa? Sipoh, así de agilá. De hecho, el ginecólogo me mandó a terapia, por mi historia familiar y de mi padre. Pero eso es otra cosa. Gueno, a lo que iba. Si yo escribía en esos foros que tenía sentimientos encontrados, que me daba susto no ser una sola que ahora otra persona dependería de mi y yo que soy (gueno, era) de llegar y mandarme a cambiar y miedos y preguntas de ese tipo, me respondían que era normal, que le dijera a mi marido que me hiciera cariño, que todo pasaría. Hasta que me aburrí y escribí todo aquí, los que me leen de antes cachan.

Y ahora que pasa. Que estoy las 24 horas del día con la chanchi (lo de la pega ni ahí, porque no me perdí una gran carrera ni nada), que no tengo tiempo ni para ir a depilarme, que almuerzo apurada, que a las 12 y a las 7 van sus comidas, después su baño y después hacerla dormir, que la última vez que se enfermó me enfermé yo también (continuo enferma), que uso pura ropa cómoda, no aros, no tacos, no carteras bonitas. En resumen: cero tiempo para mi.

Claro que fue mi opción. Y harto viejita, porque la tuve a los 36 años. Y ahora que dejé la pega latera que tenía, me tengo que meter por la raja los proyectos personales porque no tengo tiempo. Porque como no somos millonarios, no tengo nana 7/24, ni enfermera ni nada parecido.

Y por otro lado amo a mi hija y me hace feliz, y mi vida no sería sin ella, ni cagando. Y por el otro lado tengo ganas de no cuidarla por una tarde más que sea, ir a la peluquería, tomarme una cerveza (que no puedo porque estoy dando pecho), mirar a la gente pasar, conversar, reírme. Tener un resto de vida, más que sea.

Sipoh, ser mamá es recabrón. Por eso merecemos más que un día todo cagao.

Así con la vida.

Yao los vemos.

jueves, abril 29, 2010

Crónicas Chuchetas CLXXI: Intuición materna.

El sábado en la casa del tata la chanchi lo pasó pulento: jugó con una niña de 2 años y medio, comió de sus galletas y saltaron en la cama. (Es que con el tata desde ya hace lo que quiere). El domingo, la niña amaneció con amigdalitis, cosa que yo supe el miércoles. Y desde el miércoles la chanchi está con fiebre y amigdalitis.

Esta es la primera enfermedad cabrona que me toca pasar con la chanchi, y la verdad que hasta el momento he estado harto calmada. Porque antes, cuando era más guagua, apenas la veía con fiebre (por las vacunas por ejemplo) me ponía a llorar y después reaccionaba. Ahora no.

Lo que pasa es que tengo que estar calmada para escucharme, como quien dijera. Porque como paso todo el día con la chanchi (la tengo como encarná en la cintura, donde la pongo para moverme), conozco su respiración, cuando está aburrida, cuando está haciendo caquita, cuando tiene hambre. La cacho casi al 100%.

Anoche tuve que afinar mi intuición al máximo, porque a pesar del paracetamol que le di a mi guatonita, la fiebre no le bajaba. La vigilé hasta las 3, cuando me dormí, y a los 45 minutos después se despertó llorando con más fiebre. Estaba en la duda de llevarla o no a urgencias, aunque siempre digo que prefiero quedar como mamá alharaca que como mamá despreocupá. Entonces me dije que si tenía fiebre y no le bajaba era sinónimo de infección. Desperté al Gato y partimos.

Entramos arturo a urgencias, porque no había nadie esperando. El lolito que le tomó la temperatura y la presión le puso el termómetro en la axila, y yo le dije que era mejor anal (porque es inmediata la información) y cuando leyó el termómetro le marcó 37.3. Entero agilao, me dijo que quizás le había bajado en el camino, y yo le cachaba el cuerpo a mi mostra. Le tomamos la temperatura anal y tenía 38.2.

Y así me la he pasado este día, tomándole la temperatura, cantándole sus canciones favoritas, hasta que fuimos a la pediatra que siempre la ve, quien ratificó lo que nos dijeron en urgencias y respondió todas mis dudas de mamá primeriza.

No cacho si la intuición materna existe para todas, pero yo si la tengo. De hecho, me considero bastante intuitiva en general, lo que me ha salvado de algunas personas y situaciones. Con la chanchi me sirve día a día, porque le entiendo los llantos y trato de anticiparle algunas situaciones.

En fin, la chanchi continúa enferma, yo sigo más cansada que la cresta, con sueño, pero feliz de la maternidad, y de escuchar mi intuición materna. Espero no cagarla y seguir firme para así ser mejor mamá.

Yao los vemos.

martes, abril 27, 2010

Crónicas Chuchetas CLXX: Para leer cuando no hay na' que hacer.

Cuando trabajaba tenía un montón de horas en que no hacía nada. Es que tenía días con haaarta pega, y otros sin nada. Hasta me quedaba tardes enteras solas en la oficina. ¿Qué hacía? Escribía harto, y navegaba harto, también.

En esas navegás encontré varios blogs entretes, que leía desde el principio pa' cachar bien la onda del blogger, como quien dijera. O si alguna mamá escribía, buscaba los post donde tenía los mismos meses de gestación que yo en ese momento.

¿A qué voy con todo esto? Es que si algunos de ustedes, queridos lectores, alguna vez están aburridos y no saben dónde navegar y se quieren entretener, tienen que puro cliquear acatao.

Sipoh, mipcrosado.

Ahora, ¿por qué deben tener tiempo para leerlo? Porque cada lunes se actualiza (bueno, hago el intento) y como lo llevo escribiendo hace un rato ya, si leen lo de este lunes, no van a cachar mucho.

Gueno, les hago la invitación. Ojalá los entretenga.

Yao los vemos.

miércoles, abril 21, 2010

Crónicas Chuchetas CLIX: Lo pasamos chancho.

Puta que lo pasé bien en Buenos Aires. Sobre todo porque salí de la rutina de dueña de casa.

La foto que ilustra este post es de mi persona personal, en la 9 de julio, el Obelisco frente a mí, mientras me abrocho mis zapatillas. El día se ve nublado, pero hacía harto calor, por la cosa de la humedá.

¿Qué les puedo contar de Buenos Aires? Gueno, los libros son rebaratos. Me compré el último de Bolaño y el último de Murakami y ambos dos me salieron 18 lucas. Está lleno de cafés hermosos, donde dan ganas de entrar y quedarse a puro mirar. Manejan igual de agresivos que acá en Santiago, y estaba lleno de brasileños. Y harto chileno también.

Lo que más me gusto, lejos, son los árboles gigantes que se ven en todas partes, también por la cosa de la humedá.

La pulenta es que amé Buenos Aires. Pienso que si una ciudad tiene tantas librerías y tan grandes, es porque la gente lee harto. Y si hay tantos cafés, es porque la gente se sienta a conversar harto, también. Porque, personalmente, no me sentí como extranjera por allá. Mal que mal hablamos el mismo idioma, tenemos las mismas tiendas (aparte que varias tiendas de Chile están por allá) y varios comportamientos de los santiaguinos los tienen ellos: la agresividad y andar aceleraos.

También jui a una comuna, o partido como le dicen: Avellaneda, donde un tío mío vive hace chorromil años. Cáchense que de su casa al centro, donde trabaja, son sólo 16 kilómetros, y en micro se demoraba 1 hora y media, y ahora en moto sólo 45 minutos. La cagó el tráfico. También se ven hartos autos viejos.

Es que los argentinos tienen esa cosa de meterse las regulaciones por la raja. ¿Han pedido la boleta cuando no te la dan? Te mandan a la cresta. Mi tío me mostraba un lugar específico para estacionar motos, pero éstas estaban en cualquier parte. Y para que hablar de sus policías, sin comentarios.

Tampoco vi minos ricos. Quizás si una sale a carretear en la noche, pero con la chanchi puro paseo tipo familiar nomás. Lo que sí vi fue a hombres maduros - 50 años - bien minos, con el pelo arreglado, buen físico. Eso me llamó la atención.

Nos faltó tiempo. Pero volveremos algún día. Y la chanchi se portó la raja, durmió en ambos vuelos y, como andábamos todo el día callejeando, más feliz se sentía.

Yao los vemos.

viernes, abril 16, 2010

Directo desde Buenos Aires:

La pulenta que parezco perro con pulgas: estoy mega feliz acá. Aprovecho que la chanchi duerme y que el Gato me dejó el computador para escribir.

El viaje estuvo repiola, la chanchi durmió todo el viaje. Claro que cuando despegó el avión como que nos miraba rara, pero nosotros le hablábamos puras gueas con los poquitos juguetes que le trajimos. Después tomó un poco de teta, y listo, zeta.

Llegamos en la noche por acato. Acá hay una hora más, de hecho ahora son las 8:30 de la mañana, seguro muchos de ustedes van hacia la pega o se están levantando recién. El aeropuerto es terrible de viejo (por lo menos la parte internacional) pero lo bueno que con la chanchi pasamos rajaos por todos lados. Lo único penca fue que al bajarnos del avión tuvimos que subirnos a un bus!!!! Y yo juraba que había manga, asi es que tuve que abrigar más a la chanchi. Cambiamos moneas (de dólares a pesos argentinos) y tomamos el remis (como le dicen acá) y llegamos al hotel. Yo miraba lo que más podía, pero ya eran cerca de las 12 de la noche y la ciudad dormía.

Lo malo fue en Chilito: había la meeeedia fila para las maletas, y preguntamos por una fila preferencial. Nos pusimos en ésta, y no avanzaba NADA. Cáchense que había una señora de 80 años y una embarazada antes que nosotros, y la fila normal era más rápida. Pésimo LanChile. El Gato atinó y se puso en la cola normal, y entonces pudimos pasar las maletas. La otra fila, la "preferencial", estaba igual.

El hotel este es la raja, nos pusieron una cunita corral para la chanchi, que es recómoda para mí porque la pongo adentro con sus juguetes y yo puedo estar tranquila. La cama es king, asi es que mejor aún.

Lo gueno es que estamos a dos cuadras de la calle o avenida "Florida", que es peatonal y llena de tiendas, también hay un centro comercial que se llama "Galerías Pacífico" y es hermoso el techo, una cúpula con pinturas.

Ayer estaba tan raja que me desperté apenas, me di una ducha rápida y la chanchi seguía durmiendo y ya se acercaba la hora del término del desayuno. El día estaba nublado y húmedo, por lo que ya me había hecho la idea de tener que esperar unas horas antes de poder salir. Es que acá el viento la cagó, de hecho cuando hablé por fono con un tío que vive acá hace chorromil años, me dijo que me alejara de los árboles que se caen por el viento, y después en las noticias mostraron un árbol gigante que se había caído arriba de dos autos en luz roja!!!

La cuestión es que agarré a la chanchi dormida, la puse en el coche, la tapé con un chal que le tejió mi hermana (que me ha salvado caleta) y partí al comedor a desayunar. Comí "facturas" con dulce de leche (manjar pa mi) y otras cuestiones más, y volví a la habitación a vestir a mi chanchi. Alrededor de las 12 del día la abrigué bien y salí.

Una como santiaguina igual cacha la onda de los robos y la cosa pelúa de la delincuencia. Entonces estaba en la disyuntiva: o sapeaba cual Carmela TODO (los edificios, la gente caminar, lo que venden) o me hago la dueña de casa porteña que salió a vitrinear con su guagua. O nena, como dicen acá. Porque ando con una cartera gigante que me trajo el Gato de cuando jue a Sao Paulo, en la que me cabe de todo (juguetes, pañales, pañitos húmedos, ropa, mis documentos, etc) y no quiero llamar la atención.

¿Qué les puedo contar de lo que he visto? Porque he visto poco, ayer había mucho viento y no quiero exponer a mi chanchi a nada, aunque le traje todos sus remedios por siaca, y mucha ropa también. Las calles son bonitas, por los edificios antiguos, la gente es súper individualista, en el sentido que no se preocupan si tu pasas primero o no, seguro como somos los santiaguinos en un día ajetreado. El ceda el paso o paso de zebra se lo pasan por la raja como nosotros, y los garzones, botones del hotel, el viejo que vende diarios en la esquina, todos te tutean, como si te conocieran de siglos, terribles de relajaos.

Ayer en la mañana vitrinié harto pero no compré nada, porque la ropa es cara y este sector es pa turistas y obvio que es más caro. El Gato tiene un jefe de acá que cada vez que va a Chile compra algo para sus hijos, porque de pronto encuentra más barato stgo que Buenos Aires, pa' que cachen. Igual me aburre el vitrineo, porque son las mismas tiendas que tenemos nosotros.

Acá en el hotel le di el almuerzo a la chanchi (traje colados desde allá) y cosa rara, almorzó casi todo!!!! Porque mi hermosa es media mañosa para la comida, es seca pa los postres. Gueno, me fui a comer una pizza y de postre pedí un flan con dulce de leche y le pusieron caleta!!!! Con la chanchi los comimos juntas.

Estaba tan raja que me vine a dormir, y mientras hacía zaping extrañaba la teleserie brasileña que veo: "India, una historia de amor". Y la cueita que la están dando acá también, quizás un capítulo más avanzada, asi que vi la teleserie y me dormí hasta que llegó el Gato de su curso.

Como el Gato no había visto nada, partimos a caminar. Juimos a la librería Ateneo que está en Florida, tiene dos pisos, ascensor, cafetería, sala de lectura... entera bacán!!!!! Y los libros baratos. Fuimos a la parte de los niños y le compramos varios libros a la chanchi, de esos de tela y plásticos, y también uno de regalo para mi sobrino. Después caminamos hasta que llegamos a la calle Corrientes, gigante avenida, y como ya eran cerca de las 8 de la noche, en el medio de la calle Florida, se llenó de vendedores ambulantes. Vendían de todo: poleras con letreros divertidos, calzoncillos (tienen a Maradona con "que la chupen", le celebran todo al guatón decadente), pa' tomar mate, y los típicos peruanos y bolivianos que vemos en Santiago. De hecho uno me ofreció "camperitas para la nena", y yo le dije: chaqueta le decimos nosotros. Fue divertido escuchar un peruano hablando como argentino.

Después, obviamente, nos juimos a comer carnita. El restorante no era muy grande y además que andamos con el coche atómico (compramos uno paraguas rebarato, pero preferimos traer el grande para acá, por el ofri). Pero lo bueno, no como en Chile, es que no nos pusieron cara de poto porque el coche puro incomoda. Nada de nada.

Parece que me alargué su resto, gracias a los que leyeron hasta acá. Quizás a la noche siga, o si no, la guelta en Chilito.

Yao los vemos.

jueves, abril 15, 2010

Crónicas Chuchetas CLXVIII: En Buenos Aires.

Cuando lean este post, yo estaré en Buenos Aires, con mi chanchi y el Gato.

Este viaje nos salió de casualidad: un día el Gato me llama de la pega diciéndome que tiene un curso en Buenos Aires. Cachamos cuanto costaba mi pasaje más los impuestos de la chanchi (hasta los dos años los niños pagan los puros impuestos) y listo, le dimos a la idea.

Tuvimos que sacarle carné de identidad a mi chanchita (se ve tan hermosa!) y comprarle ropa más abrigada, porque la humedad hace que se sienta más frio. Además que está lloviendo por allá.

Estoy más entusiasmada que la cresta con este viaje. Debe ser porque no salimos de vacaciones y me sirve para salir de la rutina de la casa.

Voy a sacar cualquier foto, sapear harto y a la vuelta les cuento todo lo que vi.

Yao los vemos.

lunes, abril 12, 2010

Crónicas Chuchetas CLXVII: Dueña de casa.

Desde que escribí el post pasado y ahora que estoy por renunciar, como que le tomé el peso a ser dueña de casa, definición que antes me cargaba, pero ahora me gusta.

Es que aunque una trabaje es dueña de casa, poh. O al menos así lo veo yo: teni que cachar que hay pa' cocinar, lavar la ropa y todas esas menudencias que hacen que la casa funcione. Como administradora del hogar.

Pero puta que es diferente estar todo el día en la casa, y que la pega de una sea ser dueña de casa y que no te paguen ni uno. Además de estar criando. Porque criar significa tener paciencia y tiempo, y olvidarse de una. Gueno, ni tanto. Pero por ahora no uso aros (antes no podía salir sin ellos), ni ropa incómoda ni sepsi. Pura comodidad para tomar a la chancha, mudarla, pasearla, jugar con ella, y la paciencia para darle de comer, peinarla, entretenerla.

Asi es que no me queda otra que ser dueña de casa y hacer lo que ellas hacen: ver teleseries (las brasileñas del 13 están filetes), pasear a la chancha en el coche, cachar los precios de los productos que más se consumen en la casa (incluyendo las frutas y verduras), saber los movimientos de los vecinos (no es que sea sapa), preocuparme de la Petunia y Jacinto (nuestra perrita y nuestro gato cerdo, respectivamente) y esperar que llegue el hombre que me ampara de la pega. Y pasar en el supermercado y en la feria.

Esto es lo que escogí por ahora: criar yo misma a mi hija y quedarme en la jato con ella. Con todo lo que ello implica. Y que todavía no cacho bien bien lo que es, cómo es. O como me dijo mi mamá, los tiempos de ahora no son los de antes, que la mujer se quedaba en la casa y listo. Aunque yo leo, escribo y navego en internet. Así como una dueña de casa 2.0.

En fin, gueas que pienso a veces.

Yao los vemos.

lunes, abril 05, 2010

Crónicas Chuchetas CLXVI: El dilema sin solución.

Me llamó la atención que con el post anterior me llenara en poco rato de comentarios, la mayoría apoyando mi decisión, lo que les agradezco muchichichísimo. Y la loca que opinó que es una tontera, le digo arturo que soy retonta.

Es que la situación es complicada y muchas mujeres no les queda otra que "hacer de tripas corazón" y meter a la guagua a sala cuna, esperar que se la traten bien, y ponerse a trabajar. Y otras, como yo, podemos quedarnos en casa. Pero yo me pregunto otra cosa: cuando a una le gusta harto su trabajo, se siente realizada, se imagina cómo será en un tiempo más cuando la asciendan o tenga más experiencia, o un proyecto, que se yo, ¿dan más ganas de volver a trabajar? Porque mi excusa para no volver es criar, porque antes nica me quedaba en la casa sin hacer nada, sólo porque la pega me cargaba. Nunca tan ociosa.

De verdad me lo pregunto.

Lotro que me pregunto es si existe la edad adecuada para dejar a los hijos al cuidado de una nana, mientras una trabaja en horario de oficina. ¿Quién mejor que una cuando son guaguas, y ver día a día sus pequeños cambios? Y cuando van al colegio, ayudarlos a aprender a leer, a sumar, a entender el mundo. Y luego, la adolescencia... Por otro lado está la satisfacción de una, porque ser dueña de casa es más fome que la cresta y ser una mamá amargada que pasa todo el día en la casa a convertirte en una mamá histérica que puro trabaja y que cuando te ve te puro reta, hay un puro paso.

Todavía no cacho cómo seré, porque voy dejando que la vida me lleve la mano. Además tengo algunos proyectos en mi cabeza, ideas dando vueltas, que llevaré a cabo de a poco. Pero sí tengo la idea de cómo quiero ser: ayudar a la chanchi con su aprendizaje, cocinarle rico, que se sienta amada y segura, que esta casa (o la que sea) es su hogar.

En fin, tantas cosas que hay que solucionar por el sólo hecho de parir, de tratar de ser una mujer completa, de ser una buena mamá.

Pero si fuera fácil no tiene brillo, ¿onofre?

Yao los vemos.

domingo, abril 04, 2010

Crónicas Chuchetas CLXV: Sobre la decisión pelúa.

¿Se acuerdan del post que escribí hace un tiempo? Ese sobre una decisión muy importante y trascendetal que debía tomar.

Gueno, la tomé que rato. Y ya estoy tranquila, porque cuando escribí el post, me daba mil vueltas y pensaba y pensaba. Me angustié su resto, la verdad.

Quizás algunos ya han cachado, pero la decisión tiene que ver con que renunciaré a mi trabajo, para dedicarme 100% a mi hija.

Cuál es el atao: que tengo un buen trabajo, pero no me gusta para nada. Bueno en qué sentido: guenas moneas, muchísimos beneficios, poca pega, tranquilo el ambiente. Es que llegué a ser secretaria por cosas de la vida nomás (de pendeja también) y no me motiva para nada. Una vez lo escribí, lo pueden recordar aquí.

Desde que trabajo de secretaria (me parece que de los 23 años, y ahora tengo 37) siempre me he sentido su resto amarga, siempre mirando por la ventana para afuera y escribiendo en mis ratos de ocio. Y siempre renunciaba. Lo otro que me daba eran enfermedades como colon irritable, o me cansaba caleta, o me bajaba el ánimo. Pa' que hablar del fomingo, en que me daba una pequeña depresión tan solo de pensar en el lunes. Y recién el miércoles andaba más contenta.

Claro que con mi trabajo actual como que me calmé su resto, porque tengo muchos beneficios (monetarios me refiero), un buen ambiente, un jefe piola. Pero no me veía jubilando en ese puesto, por más bueno que sea.

Asi es que cuando me vine pa' la jato con pre natal, sin querer queriendo, me traje todas mis cosas. Ni tantas, la verdad, porque para mí la oficina no es mi segundo hogar ni nada, de hecho ni uso el correo de la pega para cosas personales. Y a medida que pasaba el tiempo en que mi chanchi crecía se me hacía imposible pensar en la idea de tenerla en sala cuna (no podía ni pensar en esa posibilidad porque me daban ganas de llorar en forma inmediata), y cuando pensaba en las levantás temprano, abrigándola, dejándola en la sala cuna, luego irme a la pega, hacer lo que me apestaba... más depre me daba.

Así llegó un día de verano es que nos estábamos bañando en la piscina con el Gato, mientras mi mamá me veía a la chancha (esos extraños momentos a solas que tenemos) y le dije que ya tenía casi 37 años -todavía no los cumplía- y que estaba chata de trabajar en algo que me cargaba, que ya era hora de hacer lo que más me gustaba y que de pura agilá y asustona no hago: escribir.

Al Gato le dio un infarto pero luego que se recuperó me dijo que ya me cachaba, de hecho para él también es la idea que yo críe a nuestra chanchi, aunque en las moneas tamos fallando su resto. Igual mi sueldo cuenta. Pero le sacamos punta al lápiz y le vamos a puro darle con fe. Lo gueno es que no tenemos deudas, aunque tampoco tenemos na', asi es que tamos bien.

En fin, próximamente seré dueña de casa con todas las de la ley: sin sueldo y con cuenta rut. Porque tengo que ir a cerrar la cuenta corriente, ver el atao de la isapre, de las imposiciones. Claro que lo mejor ha sido no tener que usar más tacos, no maquillarme más, no usar cartera ni ropa con la que me sentía disfrazada. También seguiré asistiendo al taller literario, porque la escritura no la dejo por nada. Aunque con la chanchi tengo repoco tiempo, la verdad.

Eso era poh.

Yao los vemos.

viernes, marzo 26, 2010

Crónicas Chuchetas CLXIV: El terremoto interior.

Conversaba con la siquiatra del terremoto y la cacha de la espada, entonces ella me comentó que en los casos que una se ve tan cerca de la muerte (ya sea porque te cagaste de susto o por el rollo personal) se cuestiona la vida que tiene.

Yo conozco a algunas personas que les pasó. Que se preguntaron qué cresta esperan de la vida, de su vida, de sus relaciones, de su trabajo, de su día a día.

Que pelúo encuentro yo. Será porque mi única preocupación después del terremoto fue que a la chanchi no le pasara nada, que el Gato se mejorara de una vez por todas de las amigdalitis y faringitis que le dan tupido y parejo (y no es talla) y que cerca de esta casa tuviera una feria guena pa' ir a comprar.

Además que mi último terremoto personal lo tuve junto con el nacimiento de mi chanchi, y no es por hacerme la misteriosa al peo, pero ya les contaré.

¿A algunos de ustedes les pasó? ¿Esa onda de preguntarse qué cresta mi vida? Suerte con eso, porque puta que es cansador preguntárselo, y luego, hacer lo que hay que hacer.

Yao los vemos.

jueves, marzo 25, 2010

Crónicas Chuchetas CLXIII: Tiempo para mi.

Con el cambio de casa, el terremoto, el desorden, las réplicas, llegó un día que colapsé. Tenía puras ganas de irme a vitrinear, tomarme un café, SOLA.

Los que me leen de hace tiempo se acuerdan de cómo escribí acerca de mi embarazo, lleno de contradicciones y miedos. Espero que a muchas les haya servido leer mi punto de vista, porque lo que es yo no encontré en ninguna parte en internerd algún foro donde sentirme comprendida.

Y a pesar que amo a mi hija más que a nada en el mundo - más que al Gato, porque hombres hay muchísimos, pero mi hija es única- a veces me cansa y quisiera no tenerla un par de horitas nomás.

Lo mejor de todo es que caché que no estoy sola, como en el embarazo. Hoy encontré en la revista Paula este reportaje, que me alivió harto leerlo.

Yo cacho que el problema es sociológico, por decirlo de alguna manera. Apenas una queda embarazada, se habla de "la dulce espera". Sí claro. De dulce no tiene nada: te hinchai, retienes líquido, engordas (a algunas esto sí que les deprime), y al final tienes que dormir sentada. Claro que la primera vez que sentí moverse a mi chancha lloré, y cada vez que iba a control y la veía me sentía infinitamente feliz. Pero que es incómodo el embarazo, lo es. Eso sí que todo el mundo se hace el loco al respecto, porque ser mamá es lo mega máximo. Como me dijo la siquiatra una vez, es peor ser mala madre que puta.

Pienso en algunos países de Europa donde abortar no es tema de discusión y la que lo hace nadie la apunta con el dedo. Supongo que la maternidad debe verse de otra manera, donde si ves a tu vecina que fue mamá hace poco tomándose un copete o carreteando con sus amigas no piensas: ¿qué hace aquí si hace poco fue mamá?

Personalmente, necesito un tiempo para mí. Unas horitas nomás, no pido mucho. Me di cuenta hace una semana atrás, que tuve que hacer un trámite y como estaba mi mamá, mi hermana y mi sobrina mostra en la casa, jui sola. Me demoré repoco en lo que tenía que hacer, entonces me puse a caminar, mirando a la gente, vi la Iglesia de la Divina Providencia, después pasé a los Dos Caracoles a mirar, me compré un chaleco, le compré un regalo a mi sobrina, y como ya era hora de salida de la pega del Gato, pensé en ir a buscarlo y venirnos caminando, como antes, cuando éramos los dos nomás. Estaba en eso, cuando me llama mi hermana y me dice: se despertó y quiere tu teta, nada más. La chanchi llorando de fondo.

Tuve que tomar un taxi y rajar para mi casa. Pero me hizo harto bien desconectarme de todo.

Mi problema es que nadie te dice las cosas de verdad, y una se encuentra con estas sorpresas desagradables. Nadie te dice la verdad del embarazo, de los primeros meses de nacida, de los sentimientos que a una la embargan... y no se trata de no amar a mi chanchi, se trata de que también soy persona, mujer.

En fin, gueas que pienso a veces.

Yao los vemos.

miércoles, marzo 24, 2010

Crónicas Chuchetas CLXII: Terremoto juliao, segunda parte.

Según mi sobrina mostra Vale (de 12 años) apenas terminó el terremoto sonó el teléfono con mi llamada. Y por esa misma razón mantuvimos la línea teléfonica en nuestra nueva casa, porque -como todos saben- los celulares murieron, y gracias al teléfono pudimos comunicarnos con toda nuestra familia, ya que funcionaron las líneas hasta las 7 de la mañana.
Antes de subirnos al auto, le pasamos velas a la señora María, nuestra vecina (ex ahora) que vive sola y que no encontraba nada. El vecino del otro lado, don Hernán, andaba en la calle preguntando cómo estábamos.
Abrigué a la chanchi, agarramos el par de linternas que mi suegro nos había regalado hace un tiempo atrás, y partimos lentito a buscar a mi hermana, que vive relativamente cerca; unos 10 minutos en auto.
Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de autos y gente que andaba en la calle, como si fueran las tres de la tarde. Mucha gente en las plazas, con sus perros y frazadas (quedaba clarísimo que vivían en los tantos edificios de departamentos de Providencia), y todo el mundo andando tranquilo, dejando pasar, como nunca en las calles de Santiago. El Gato manejó lento, y mientras tanto yo iba marcando el celular de mi hermano, con nada de señal.
Al edificio donde vive mi hermana no le pasó absolutamente nada, pero igual partimos para mi casa. En el auto pusimos la Cooperativa y comenzamos a darnos cuenta de la intensidad del terremoto y que fue en casi todo el país.

Ya en mi casa, nos acomodamos para pasar la noche en vela. Mi hermana con mi cuñado andaban con mp3 y lo que ellos escuchaban, nos contaban. El Gato también escuchó las noticias; yo estaba preocupada de mi chanchi nomás. También le explicamos a mi sobrina mostra que podían venir réplicas fuertes, para que supiera y no se asustara. También hablábamos con mi mamá por teléfono, hasta que mi hermano llegó tipo 6 y media de la mañana (es vecino de mi mamá, por eso). Amaneció, tomamos desayuno (con harta azúcar, para tener energía) y seguimos cagaos de susto, escuchando la radio.

Como no teníamos luz, alrededor de las 8 de la tarde partimos a Irarrázaval. La idea era encontrar un local abierto, comer algo, enchufar los celulares (aunque no servían para nada) y ver noticias.

Cerca de la plaza Ñuñoa encontramos un local, donde pedimos unos churrascos y vimos noticias. Puta que es diferente escuchar a ver. Fue muy muy impactante ver la zona de Concepción destruida.

Lo peor es que venían y venían réplicas, entonces estábamos comiendo, viendo noticias, mi hermana hablando por celular con mi mamá, y venía el remezón. Yo salía cascando con la chanchi en brazos y el Gato siempre tratando de tranquilizarme.

Y más que irme por los detalles del día a día (que fue el doble de estresante porque la persona que nos cambiaría el lunes de casa no llegó, ya que estaba en Constitución atrapado), recuerdo el ambiente en general que se vivían en esos días: la gente andaba distinta, con cuidado, impactada. El domingo 28, bien temprano, partimos con el Gato a un supermercado que nos quedaba cerca de la casa, a comprar pocas cosas, porque jamás entré en esa locura de comprar harina por miles de kilos, como vi. Y el supermercado estaba lleno de gente, llenando el carro de abarrotes como si fuera el fin del mundo. Si me voy en la mística, como que las energías estaban bastantes bajas. Nosotros compramos lo básico para tomar desayuno y hacer almuerzo, nada más.

También compré pan en un almacén cerca de mi ex casa. La gente estaba haciendo la fila (me parece que fue la mañana siguiente del terremoto) y mientras tanto el Gato con la chanchi andaban comprando bebidas. En ese momento conocí a más vecinos, y todos contaban cómo lo habían pasado, cómo estaban, que se les había roto. Llegó el pan (que no era mucho) y no faltaba el desubicado que quería como 20, entonces el dueño del boliche más toda la gente le decíamos que fuera solidario, que todos los vecinos queríamos pan. Yo compré 7, y vendían de acuerdo a la cantidad de gente que quedaba.

Ya será un mes del terremoto, y cuando hago memoria para escribir este post, por supuesto que no son buenos recuerdos (que obvio), son más bien días raros, con la gente asustada, sin luz, viendo noticias tristes, de la gente pasándolo pésimo.

Así fue más o menos la cosa.

martes, marzo 16, 2010

Crónicas Chuchetas CLXI: Terremoto juliao, primera parte.

He estado tantos días desconectada de internerd que no cacho por donde empezar. Me gustaría visitarlos a todos primero, para ver como van y cómo vivieron el terremoto, pero aprovecho de bolsear internerd a algún vecino pajarón que no pone clave, ya que mañana (se supone) nos instalan todo el pack de la compañía de cable y telecomunicación, entonces, cuando mi guatona se duerma, podré navegar con calma y guena letra.

Y a pesar que han pasado varios días ya del terremoto, igual quiero contarles mi experiencia. A los que no les interesa, pueden dejar de leer. Así de fácil.

El viernes 26 de febrero en la mañana firmamos el contrato de arriendo de la casa en que me encuentro ahora. Como nos creíamos organizados, el Gato había pedido vacaciones (la idea era cambiarnos y luego escapar a Viña del Mar), la mudanza la haría una persona que es de nuestra plena confianza y teníamos casi todo embalado. Felices por haber firmado el contrato, partimos a almorzar comida peruana.

El sábado 27 se nos pasó embalando y ordenando. Esa noche hicimos la cama en el living (usando solamente el colchón) porque la idea era tener el domingo más relajado, para así el lunes subir todo al camión con calma.

El Gato se acostó cerca de las 3 de la mañana; nosotras con la chancha estábamos zeta que rato. Quizás mi miedo a los temblores nos ayudó a salir prontamente de la casa esa madrugada. Y mi temor es bastante obvio: que se convierta en terremoto. Porque la diferencia la da la duración del movimiento, y a eso yo estoy siempre atenta. Quedé traumada con el terremoto del 85, de seguro.

Me costó despertar al Gato. Mucho. Creo que le dije que se levantara porque era un temblor fuerte. Salimos a la terraza y comenzó el movimiento con ruido, mucho mucho ruido. ¿Cómo poner en palabras el terror de ese momento? Para los que nunca han vivido un terremoto, la tierra se mueve como cuando una está arriba de un barco en el mar bravo. Algo así. Encima de la mesa de la terraza teníamos diarios (para embalar lo delicado) que se caían y los colgantes que tengo en el jardín sonaban muy fuerte, por el movimiento. Mi chanchita durmió todo el rato, la Petunia (nuestra perrita) saltaba al lado nuestro y mis gatos salieron corriendo y gritando, asustados. El Gato nos abrazó y la verdad es que su actitud tranquila me mantuvo más o menos estable, porque lo único que hice fue rezar y abrazar a mi hija, que no se despertó.

Después el Gato me comentó que lo único que hizo todo el rato fue mirar las paredes, por si se caían. Y mirar el tendido eléctrico afuera, porque los cables estaban rojos. Afuera de nuestra casa habían unos cables todos quemados, en el suelo.

Por puro instinto, apenas terminó el terremoto, llamé a mi hermana que vive en un 5 piso. Estaba muy tranquila, y le dije que partíamos a buscarla, ya que vivíamos relativamente cerca. Llamé a mi mamá que estaba sola y lloraba la pobre, porque mi hermano estaba de vacaciones en Viña del Mar. La tranquilicé un poco contándole que iba a buscar a mi hermana, que estábamos todos bien.

Después sigo, porque la chanchi tiene hambre.

Gracias a todos por la preocupación.

viernes, marzo 05, 2010

UPDATE (bolseando internerd)

Estoy en la casa de mi suegro bolseando internerd, dando las gracias por las felicitaciones que me dejaron en mi facebook por mi cumple (el jueves 4 cumplí 37) y revisando correos de la pega y gueas así.

El martes me cambié de casa y por eso estoy desconectada. Han sido días terribles después del terremoto, sólo dar las gracias por que no nos pasó nada, pero ver el dolor ajeno es demasiado.

Ya me pondré al día con mi blog, los leeré a todos y ojalá la gente que ha sufrido tanto tanto tanto de a poco reconstruya su vida.

Lo único terrible fue que un hijo de la gran puta atropelló a mi Pulgosito, pero lo enterramos en la casa. Nos queda la Petunia (nuestra perrita) y Jacinto, hermano de Pulgoso.

Un abrazo apretao a todos.

martes, febrero 23, 2010

Crónicas Chuchetas CLX: Te dije que no pusieras el mail en tu perfil.

Hace un tiempo atrás tenía puesta mi dirección de correo electrónico en mi perfil blogger. Porque sí nomás. Hasta que un lolito me escribía correos comentándome mis posteos. Onda que yo escribía que me sentía triste, y el gueón me mandaba un mail diciéndome que pucha que pena que estuviera así, que ojalá tirara para arriba... Yo no le respondía nada, pero el joven en cuestión seguía con los correos.

Entonces saqué mi mail del perfil y de seguro bloquié al juliao, no me acuerdo.


Y hace unos meses atrás me dije a mi misma que quizás alguien interesante, blogero también (o blogera, obvio) quisiera escribirme pa' conversar, hacer algo entretenido (como el taller literario en que estoy ahora), juntarse pa' escribir o miles de cosas más, y la única forma de contactarme es mi correo electrónico. Entonces lo puse de nuevo en mi perfil. Y hasta ayer cero problemas.

Porque ayer recibí un correo de un lolo diciéndome que estaba de acuerdo en lo de las flacas y que adonde vivo ahora, porque como digo que soy viñamarina de nacimiento...

Es bien raro esto del mundo virtual. Porque a muchos que leo y que me leen los tengo de amigos en facebook y me gusta sapearles las fotos de sus familias, de sus vacaciones, cachar que música suben, y los siento cercanos, y así cuando leo sus blogs tengo un contexto, y siento que estoy leyendo a alguien cercano y guena onda. Por eso me gusta que me comenten las fotos que publico, que me agarren pal hueveo también, saludarnos para los cumpleaños, mandarnos felicidades pa' la navidá, año nuevo, mandarnos abrazos virtuales. Y si alguna vez me quieren mandar un mail pa' contarme algo porque piensan que los puedo ayudar, la raja. Yo lo he hecho con la sita Sabina, y me ayudó caleta.

Pero que un gil que no conozco ni en pelea de perros me escriba un correo a pito de nada como que me entra a molestar su resto. Si pa' eso tengo la opción de comentar. Está bien, no tengo la opción de anónimos (se me llenaría de gueones ociosos escribiendo gueas), pero hacerse un perfil blogger mula no es taaaaaan complicado tampoco (te demorai 5 minutos con raja).

Como aclaración: no tengo un blog para buscar pareja (tengo mi hombrón, y aunque nos agarramos de las mechas de vez en vez, nos amamos), ni para coquetear, ni para hacerme la gueona, ni para que crean que soy entera top. Tengo un blog porque me gusta escribir, me gusta que me lean, y los que me conocen en vivo y en directo saben que soy igual por escrito como en vivo. Y tampoco me creo mijita rica que todos se enamoran de ella.

Igual no pienso sacar mi mail de mi perfil. Apuesto a que varios les ha pasado, ¿onofre?

Yao los vemos.