martes, junio 30, 2009

Crónicas Chuchetas CXIII: Terrible de floja.

Esta semana si que la he disfrutado en la casa. Me basta con sólo acordarme lo apestá que estaba en la pega, estresada, con dolor de espalda (que sigue de todas maneras), soportando gueones y gueas que ni me importan, para ponerme feliz de este descanso antes que nazca mi hermosa hija.
Ahora sí que tengo la media guata. La foto que puse es de nuestras vacaciones en Panguipulli, donde tenía apenas 4 meses y yo me encontraba entera embarazá. Taba clarita.

Lo malo es que ahora tengo retención de líquido en las manos, de hecho la argolla no me cabe y también tengo dolores medios raros en las muñecas y algunos dedos, lo que es normal, una vez más. El doctor me dijo que si quería bajara el consumo de sal (cosa que hice desde el comienzo) pero que me quedaba la resignación nomás, porque después se me iban a hinchar los pies y la cara.

Lotro es que me cuesta levantarme y acostarme de la cama y encontrar una posición cómoda me cuesta más todavía. Me pongo cuarquier cojín y luego uno especial que me compré que puta que me ha sacado de apuros, lo uso para sentarme en todos lados.


Y estoy terrible de floja porque hago lo que me gusta nomás y apenas me meto a internet. Una de las razones es por el dolor de esparda que me da después de un rato, como en este momento, pero ya es parte del embarazo y como tengo la tincá que esta cría se adelantará, no me deben quedar más de 5 semanas con esta incomodidad. Mal que mal ya tengo 33 semanas, u ocho meses pa' los que no cachan. Y mi hija hermosa patea como loca y le da hipo, y el Gato puro babea. Claro que le gusta sentirla nomás, porque la otra vez le pregunté si le gustaría estar embarazado aunque fuera un día, y me respondió que ni cagando porque debe ser más incómodo que la cresta. Con esta respuesta cagó, porque si reconoce que es incómodo, ahora si le pido mil gueas por minuto (que me traiga agua, que me ponga más cojines, que entre a los gatos, que no deje papeles por todos lados, que recoja su ropa, que me busque cierta música, entre la chorrera de gueas que le pido) lo tiene que hacer callaito nomás.

Pa que vayan cachando mi onda diaria, me despierto tipo 10 de la mañana. Me hago mi desayunito y me pongo a ver "La Jueza" (me acuerdo que la Sabi se la hacía chupete cuando estuvo en su casa unos días) y luego me levanto. No puedo estar acostada hasta tarde, una guea que me enseñaron en mi casa. Pongo música juerte y me pongo a hacer custiones, ya sea ordenar, cocinar, cepillar a Jacinto y Pulgoso (que luego se ponen celosos, se pegan y tengo que barrer los miles de pelos que dejan), aparte que me demoro caleta en vestirme porque con la media guata más la encremá anti estrías se me va harto rato. Almuerzo tipo dos y veo Friends (aunque ya la haga visto igual me entretengo) y después veo "Caso Cerrado", donde o: apenas entiendo por la forma de hablar (you know what I mean), o me quedo impresionada por algunos casos, pero puta que me entretengo.

Luego me meto a internet, o a veces no. Y como está todo el mundo enfermo con gripe, paso sola y al teléfono nomás. Ni ahí con contagiarme.

Eso sería mi vida de embaraza por ahora. Tranquila y haciendo lo que me gusta. No puedo pedir nada más.

Yao los vemos.

jueves, junio 25, 2009

Crónicas Chuchetas CXII: ¿Otro hijo?

En la foto que ilustra este post yo tenía 8 años, mi hermana chica dos, y mi hermano mayor 9. Estábamos en la casa de mi abuela en Valparaíso, de vacaciones seguro. Me encantaba ese vestido, y comer también, como pueden ver. Es bacán tener hermanos encuentro yo, porque son incondicionales. Por lo menos es mi experiencia. Pase lo que pase, sé que siempre estarán a mi lado para apoyarme, y ellos saben que pueden contar conmigo al menor grito.

Por eso me pregunto si le daremos a la Debie un hermano (o hermana) en poco tiempo más. Claro, porque primero tiene que nacer. (¡Faltan apenas 8 semanas!).

Este pensamiento vino a mi mente luego de leer la columna de Gabriel Pisani en la revista Paula, y también porque al principio yo pensaba en quedar esperando otro hijo casi arturo de nacer la Debie, pero ahora lo he pensando mejor. Aunque si fuera por el Gato podríamos tener cinco críos y él feliz, trabajando como loco, pero feliz.

Una de las razones por la que me digo que no es estrictamente egoísta y personal: he pasado tanto susto gueón en estos meses, tanta angustia, que no quiero repetirlo. Como me escribió Olivia (que no tiene blog) una de verdad se pasa mil rollos y se angustia caleta. Los que me han leído de antes han cachado mis post de asustona. Ahora estoy mucho más tranquila, porque la Debie está formada y fuera del dolor de espalda y como que me falta el aire, sé que está todo bien. Además que no le tengo susto al parto, al contrario, lo espero con sabiduría (suena cuático, pero es verdad).


La otra razón es estrictamente monetaria, y supongo que todos me entenderán en esto. Quiero poder pagarle un buen colegio a mi hija (bueno según mi punto de vista: que le enseñen inglés, que no sea megaexigente y que lo único que les importe sean las notas y que no sea católico, no queri na), tener acceso a la salud, que vivamos en un buen barrio, que podamos salir de vacaciones, cuestiones así. La pulenta que no me interesa tener la media casa ni los medios autos ni gueas de última moda, soy más bien sencilla y me carga la gente ostentosa (que da para otro post, toy terrible de ocurrente ahora en la casa).

Pero luego pienso en lo que vine a este mundo (viene la parte mística por siaca) y la pulenta que mis hijos serían mi forma de sembrar bondad, aunque sea en su pequeña vida y en la gente que los rodea nomás. Espero que la Debie aprenda de mi lo bueno, igual que de su padre, y que ande así por la vida, no deseando el mal ni siendo envidiosa por gueas materiales que valen callampa, al principio y al final, digan lo que digan, las moneas no tienen nada que ver con sentirse pleno. Y quiero que ella tenga un hermano o hermana a quien enseñarle sus cosas, a pegarse, a darse besos, a acusarlo que le usa sus cosas, a dejarse en verguenza en la adolescencia, a cocinar para cuatro y no para tres, ir a la feria y comprar más de una fruta que sé que le gusta más a uno que al otro, a lavarle sus ropas, a ir a buscarlos al colegio, a amarlos y hacer de ellos buenas personas que hagan el bien.

Mientras tanto lo pienso y repienso, le hago cariño a mi guata gigantesca y la Debie me da patadas y espero que nazca guatona y llorona, mínimo.

Yao los vemos.

martes, junio 23, 2009

Crónicas Chuchetas CXI: En la casa.

Me siento rara en la jato. No extraño el trabajo, no se trata de eso. De hecho es bacán estar tranquila y no saber de nada laboral. Pero el problema es que no estoy enferma, pero con la media guata que tengo no puedo hacer lo que antes hacía sin problemas. Por el dolor de espalda, por el peso extra, porque me canso más que antes, porque si la Debbie se mueve muy brusco tengo que parar un minuto de hacer lo que estaba haciendo.

Cacho que tengo que hacerme como una rutina diaria, o algo así. Onda levantarme, hago esta cuestión, luego esta otra, almuerzo, hago esto... algo así. Llevo tres días recién en la casa, pero ayer tuve que ir a entregar unas gueas a la pega y hoy me llamaron dos veces para preguntarme sobre pega, también, entonces como que no he logrado desconectarme 100%.

He estado mala pal computador también. Y para leer. No me gusta ser ese tipo de blogero que puro le gusta que lo lean y lo comenten pero no devuelve ninguna visita, asi es que ya me pondré al día, pero los leo a todos.

Parece queja, pero estoy recién saboreando el no hacer nada y tener harto tiempo libre. Ahora voy a salir a comprar unas custiones, a disfrutar de este solcito y luego veré una película, o algo así.

Todavía estoy durmiendo bien, me levanto como 84893 veces al baño en la noche nomás, pero ya estoy acostumbrada.

Yao los vemos.

lunes, junio 22, 2009

Crónicas Chuchetas CX: Que sea guen papá.



Leyendo a la sita Leslie y su día del papá, me dejó pensando acerca de un algo muy importante: si el lolo que ahora amas y con el que te ves en hartos años más será buen padre.


La pulenta que jamás lo he pensado, pero ahora si que cacho que es recontra importante.


No cacho si llamarlo "suerte" o mi premio por tanto pastel, pero estoy segura que el Gato será buen padre porque lo es desde ahora. Seguramente tendremos mal entendidos y él querrá enseñarle algo a la Debbie de una manera y yo de otra, pero en líneas generales no creo equivocarme.


Para empezar, no se ha perdido ningún control con el doctor y, como tenemos su teléfono para llamarlo las 24 horas, el Gato lo hace para preguntarle lo que sea. Cuando siente a la Debbie moverse como loca se pone feliz y más cuando le da hipo. Para el día del papá me dijo que no quería nada porque el regalo yo lo ando trayendo (la Debbie, obvio). Y aunque tener un hijo son más preocupaciones que se suman a la vida, lo veo feliz y con los ojos brillantes desde que estoy embarazada. De hecho él quería mucho antes que yo tener un hijo.


Pero, ¿qué pasa cuando el lolo que tenemos al lado resulta ser despreocupado, no acompaña a los controles, toma distancia y no pesca? Puta que triste.
No creo que exista una fórmula para saber si será buen o mal padre, pero una pista podrá ser cómo fue su papá con él (aunque muchos hombres aprenden a no ser un mal padre como el que tuvieron); que no sea machista (onda que no cambie pañales y que crea que toda la pega relativa a las guaguas sea de mujer); entre otras. Aunque lo único infalible al respecto es la intuición femenina nomás, porque aunque nos hagamos las giles con un montón de cosas, en el fondo siempre sabemos cómo son las cosas con el hombrón que tenemos al lado.
Cosas que pienso a veces, sobre todo ahora que estoy en mi casa, que guea más bacán.
Yao los vemos.

domingo, junio 21, 2009

Crónicas Chuchetas CVIX: Mi papá.

Me parezco físicamente más a mi papá que a mi mamá, porque ella es más bien morena y yo sali rucia y blanca. El pelo se me ha oscurecido y tengo canas, igual que mi papá.

Aprendí tantas cosas de él, que no cacho por dónde empezar.

Mi papá andaba todo el día gueviando en la casa: se levantaba temprano, ponía la radio a todo chancho, se ponía a barrer, pasar la aspiradora, hacer pebre para el asado (era seco para la carne), limpiaba el techo, aspiraba la piscina, nos hacía levantarnos, iba al supermercado, te agarraba pal hueveo en la pasá y así. Tenía mucha energía y jamás lo vi flojear, sólo cuando dormía siesta.

También tuve la suerte de trabajar con él y aprender un montón de trucos, por así decirlos, que me sirven hasta el día de hoy en la vida laboral.

Era sencillo pa' vestirse (no estaba ni ahí con las marcas, mientras la ropa le sirviera estaba feliz) y jamás se compraba un auto muy caro, de hecho lo cambiaba por el mismo cada dos años, full equipo (seco pal aire acondicionado también) porque, según me explicaba, existe mucha gente envidiosa y así, si te va bien o mal, nadie cacha.

Lo extraño todos los días. Todos los días lo recuerdo. En serio, cualquier cosa que haga me lo recuerda. Hasta cuando me miro al espejo, porque tengo su nariz.

Y aunque ya serán 11 años de su muerte, sé que está conmigo. De alguna manera siento que me acompaña en este camino de la vida, también le pido que cuide a su nieta (aunque es primera vez que le pido algo) y espero que esté en paz.

A mi papito que lo amo y amaré hasta que la muerte logre reunirnos.

jueves, junio 18, 2009

Crónicas Chuchetas CVIII: Al fin en la casita.

Hoy día juimos a control de nuevo. Lo bueno es que el Gato ya no se pone mega nervioso porque toda la chorrera de exámenes estaban bien y yo lo tranquilizo. La Debbie está pesando 1.950 y midiendo 43 centímetros ya, la encuentro tan gigante!
Lo mega mejor de todo es que el doctor me adelantó el prenatal, asi es que mañana voy a la pega a entregar la licencia, entrego mis custiones pendientes y me vengo para la casita, a puro flojear y descansar al esparda.

Y no es que le ponga color o que me aproveche del embarazo, pero me canso mucho mucho mucho, me molesta harto la espalda todo el día sentada (y eso que tengo un buen asiento) y lo único que hacía después de llegar a la casa era meterme directo al sobre a dormir. Raja a las 10 y media de la noche.

Claro que no es como estar de vacaciones, porque tengo la media guata, según el doctor comenzaré a retener líquido (y lo único que queda es la resignación), no puedo caminar onda vitrineo y conversando a la vez (me farta el aire) y la idea mía es descansar nomás, que harta falta que me hace. Además que tengo que comprarle el colchón de la cunita a la Debbie y otras cuestiones más, ver a la matrona y esperar que pase el tiempo y mi niña nazca.

Lo peor del embarazo es el principio, que duda cabe. Si me leen de antes cachan lo asqueroso, porque hasta ahora he disfrutado harto mi guata y sentir como mi niña se mueve a cada rato. Y mejor ahora, sin tener que ir a la pega.

Yao los vemos.

martes, junio 16, 2009

Crónicas Chuchetas CVII: A chuchá limpia.

Si se han fijado, en la descripción de mi perfil dice: “Viñamarina de nacimiento pero soy hija de porteña por eso lo de chucheta”. Y no son sólo palabras, es la pura verdad.

Claro que cuando era niña de alguna manera yo intuía que no debía decir garabatos, ni en el colegio ni en casas de amigos. Recuerdo que una vez se me salió un “chucha” en el recreo y me sentí recontra mal, miré para todas partes para ver si alguien me había escuchado. Iba en tercero o cuarto básico.

Lo peor era que donde yo vivía habían tres hermanos que su prima era mi compañera, y siempre que habían discusiones en el curso (era entera aniñá y siempre tenía la última palabra) ella siempre, pero siempre me decía que yo era garabatera. Y obvio, me quedaba en silencio porque era lo peor. No para mí, pero yo cachaba que para los demás.

Ahora adulta me ha tocado ir a casas donde me piden expresamente que no diga garabatos porque los hijos de los dueños de casa no los dicen. Cosa que yo respeto, pero no estoy de acuerdo.

Lo propongo como tema pero la verdad es que lo tengo muy claro. Cuando nazca la Debbie yo seguiré siendo la misma de siempre (como persona me refiero, no cambiaré mi personalidad para mi hija crea que yo soy de una manera determinada) y si en mi casa digo garabatos y ella los escucha, me da lo mismo. Si los repite, también. No lo encuentro grave ni para cortarse las venas ni una falta de respeto gigante. Me acuerdo que mi sobrina mostra, la Vale, no decía garabatos cuando niña (a pesar que yo le enseñaba) porque me decía que las niñas no dicen garabatos. No tenemos idea de dónde sacó esa respuesta, pero a pesar que vivía con puras chuchetas, no le gustaba decirlos.

Contextualicemos eso sí: me cargan los brocas mal educados y sin modales. Es que me reempelotan. Mi hija será malenseñada, quizás, pero con modales: saludar, despedirse, saber sentarse a la mesa, ese tipo de cosas. No estoy hablando que salude y diga: hola poh viejo chuchetumare, y yo me ría y le celebre la ordinariez. ¿Me cachan la idea?

Me preocupan más otras cosas que los garabatos, la verdad. Como los valores de vida que con el Gato le inculcaremos y los verá en nosotros y en nuestra vida diaria. Una cosa es el fondo y otra es la forma. Y si es chucheta pero guena persona, yo, feliz.

Yao los vemos.