viernes, noviembre 13, 2009
Crónicas Chuchetas CXLIV: Ser mamá es la raja.
Lo bueno del embarazo es que una anda en otra y es como la preparación para lo que se viene, que es el nacimiento, obvio. O quizás estoy hablando en forma demasiado personal, porque no cacho cómo será ser más pendeja y tener hijos y tener ganas de carretear y andar gueviando con toda libertad. Porque yo todo eso ya lo hice, y harto. Anegüei, a mi el embarazo me sirvió para cambiar de onda, como quien dijera. Me pasé el invierno encerrada con tanto resfrío y porcina y limpiando el refri con cloro como loca, por la listeriosis. Pero vi cuarquier película, terminé 2666, seguí escribiendo en mipcrosado, cociné harto, le escribí a mi chancha. Pero no extraño mi cagando estar preñá. Sobretodo porque sigo guatona.
Las dos primeras semanas todo raro y la cagá con las hormonas y cachando a mi chancha, durmiendo poco, su resto adolorida por la cesárea, organizando la nueva vida que una tiene. Pero a medida que pasa el tiempo, y la hija o hijo de una crece, una se va organizando y disfrutando. En serio.
Por ejemplo mi hija cerdita. (En su último control la pediatra dijo que si no fuera porque es gordita por pecho sería obesa, si pesa casi 7 kilos, por eso el trato de "cerdita"). Ahora que tiene tres meses, interactúa caleta conmigo. Se despierta feliz, sonriendo, hablando en su idioma guaguno, dije agú, le canto y se ríe, la lleno de besos, es lo más exquisito que hay.
Lotra vez tomé un taxi y conversando, de pronto dije: tengo una hija. Primera vez que lo decía de esa manera, y me sentí tan importante, tan bacán.
A pesar de todo lo pesado que es, de las preocupaciones que trae aparejado, que la vida de una queda en segundo plano, es lo mejor que me ha pasado, tener a mi cerdita, que ya está gritando a mi lado.
Yao los vemos.
miércoles, noviembre 04, 2009
Crónicas Chuchetas CXLIII: Es peor ser mala madre que puta.
La última vez hablábamos de la obligación de ser madre en esta sociedad, en cómo debe ser el rol, y cómo una no puede no tener hijos. Yo le conté que desde que estuve embarazada me di cuenta que nadie habla de las cosas "malas" o de las molestias, porque un hijo es sinónimo de alegría absoluta y no está permitido lo contrario. Cosa que yo encuentro absurda, por supuesto. Por eso escribí las custiones tal cual fueron para mí. De hecho, cuando veo una lola embarazada, no extraño para nada el estarlo, porque justo vino la gripe porcina, luego la listeriosis, me sentía rara al principio, en ninguna parte o foro en internet encontré un apoyo real o que alguien también dijera que se sentía como el poto, y para que hablar de los primeros quince días de nacida mi chancha, todo tan raro y tan nuevo.
En resumen: un hijo es igual al gozo mayor en una. Y repito: no es así.
Por eso es tan complicado ser madre y mujer y trabajar en esta sociedad. Porque una está a cada rato con chorrocientos mil cargos de conciencia por dejar a los hijos porque hay que trabajar para darle una buena educación a ellos (por ejemplo) o porque dejamos al marido (o su equivalente) medio botado porque estamos trabajando u ocupadas con los hijos. Además tenemos que tener la casa bonita, nosotras ser flacas y regias, y andar felices.
No cacho si seré bicho raro o que, pero me carga sentirme con cargo de conciencia porque la sociedad me pinta la maternidad de cierta manera, y yo de chica tengo un concepto que hasta me esclaviza a mi misma.
Porque no es obligación tener hijos. Creo que es mucho mejor ser sincera y decir que te cargan los cabros juliaos, que no estai ni ahi con engordar y hacerte cargo de otra persona, que ser una madre como las gueas, porque así criai puros hijos con cuarquier tranca.
En fin, me vivo cuestionando esto de ser madre en Chilito, donde tener sentimientos encontrados no es bueno y todos se hacen los giles. Porque yo amo a mi hija de una manera que jamás esperé amar a nadie, pero por otro lado también me dan ganas de mandarme a cambiar, sentarme en una terraza a tomar una cerveza, reirme de puras gueas. Pero luego la miro, me llora o me sonríe (depende de su ánimo, si igual es persona) y me acuerdo de cuanto la amo. Y sigo pa' delante nomás.
Yao los vemos.
miércoles, octubre 28, 2009
Crónicas Chuchetas CXLII: Toy terrible de guatona.
La cosa es que me cuidé su resto y no me veía taaaan chanchona embarazada. Pero igual engordé como 18 kilos. Perdí 9 con el parto (te encargo la retención de líquido) pero ahora debo tener como 10 kilos de más. Para recuperar el peso con el que me embaracé serían como 4 kilos nomás, pero quiero verme bien, por eso son 10, según mis cálculos.
Es recontramega frustrante verse al espejo así de guatona. Lo que pasa es que guardé toda la ropa de preñez y saqué alguna que otra de no preñá, y me veo asquerosa. Como me crecieron las pechugas las poleras me quedan apretás arriba y en la guata. Se me ven los medios tutos y la media raja. Súmenle que cuando me deprimo me da ansiedad y como chocolate, pancito y puras gueas con grasa.
Puta que es difícil tratar de hacer dieta. Gueno, dieta como tal no puedo hacer por la leche para la chanchita rica. Pero si puedo comer sano, de hecho me cocino puras verduras, carnita, salmón y pan integral con jamón de pavo y quesillo, tomo cuarquier agüita, camino con la chancha, pero cuando me da por comer con ansiedad, no tengo límites. Las mujeres ansiosas demás cachan la volá.
Con estos días de calor horrible es cuando peor lo paso, porque me veo horrenda con la ropa que dejé para la casa: patas de lycra con algodón y poleras. Es ropa cómoda para hacer las chorromil gueas que tengo que hacer. Los jeans de antes me caben pero si me los cierro se me sale la guata pa' los laos (súper elegante me veo) y con las poleras apretás se me hacen chorromil rollos.
Es que ahora tengo una guata rara, que jamás había tenido, por muy guatona que estuviera. Se supone que comiendo sano y haciendo ejercicio me bajará. Espero.
La idea es estar a los 6 meses de haber parido a mi cerda exquisita (tiene como tres rollos en cada pierna, dan puras ganas de mascarla!) con mi peso normal. Y como quedé embarazada con sobrepeso, mayor será mi pega.
Por chancha me pasa.
Ya les iré contando como me va con mi cerderismo.
Yao los vemos.
martes, octubre 27, 2009
Crónicas Chuchetas CXLI: Si quieres ser escritor, escribe.
Ambas dos custiones para mí son casi imposibles por ahora.
Ocurre que el jefe del Gato es entero paleta, y cada vez que viene a Chilito me trae los libros que yo le pido. (Lo que pasa es que el Gato trabaja en una empresa gringa y su jefe vive en Buenos Aires, Argentina, donde el valor de los libros es un sueño hecho realidad). Y ahora con mi pulento personal compiuter puedo escribir donde se me ocurra y a cada rato. En teoría.
Porque ahora soy mamá 100%. Y la chancha cada día duerme más horas y me deja hacer más custiones, pero las custiones que puedo hacer son propias de la dueña de casa, como quien dijera: ordenar ropa, cocinar, barrer su poco, alimentar a Jacinto y Pulgoso, y después me puedo sentar a escribir. Tengo una señora que viene una vez por semana a planchar (que me carga) y el aseo general y la onda, pero a mi me gusta cocinar. Entonces me quita tiempo.
Además que no es llegar y sentarse a escribir. No poh. Yo necesito concentrarme, navegar en internet si es necesario verificar algún dato, volver a releerme, buscar algún sinónimo... lo único que me sale de una es el blog, porque obvio, acá escribo como quiero.
Lotro que me sale más o menos fácil es mipcrosado. Porque ya le cacho la mano a la protagonista y sé pa' onde va la cosa, además que con los comentarios que me dejan me dan ideas.
En fin. ¿No quería tener guaguita la perla? Sipoh, otra cosa es con guitarra. Lo loco es que, aunque no tengo tiempo para escribir, me dan más ganas y cuando la chanchi duerme yo corro a hacerlo.
Así con la vida de mamá/escritora.
Yao los vemos.
domingo, octubre 25, 2009
Crónicas Chuchetas CXL: No te metas con mi cucu.
Resulta que ayer juimos donde mi suegro, y entre tanto dvd musical que tenía (de tal padre tal hijo, lo digo por el Gato) de pronto comenzó a sonar esta canción. Y me dió pena con nostalgia. Porque me gustaría tanto que mi papá estuviera vivo, y yo lo pudiera ver bailando esta canción, mientras él está haciendo un asado, y la canta mientras tiene los cuchillos pa' ver como la va la carne, y también comiendo pebre que hizo más temprano con mi mamá, y también nos saca a bailar.
Así lo quiero recordar, alegre, cantando, bailando. Sé que cuida a mi hija, que siempre está conmigo. Es raro, y quizás ya lo he escrito antes, pero todos los días lo recuerdo. TODOS. De alguna u otra manera está conmigo. Y a pesar que cuando fue su cumpleaños y el día que se murió (ya van once años) no me dio ni pena, porque he entendido la lección de la vida con su muerte, y así lo vivo, ayer si me dio nostalgia por su presencia.
En fin, cuestiones que me pasan a veces.
Yao los vemos.
viernes, octubre 23, 2009
Crónicas Chuchetas CXXXIX: Mi hija es el sentido de mi vida.
Para mí no, les digo arturo. Porque tenía a la chancha en la guata aún y hasta hace poco velaba por mí y puro pensaba gueas y me angustiaba por el sentido de la vida y a quién le pregunto que vine a hacer a este mundo (es de Neruda por siaca) y puro cabeceaba mojones.
Hasta que nació mi gorda exquisita y caché que ella le da sentido a mi vida. Que antes era creo farso nomás. Porque ahora sí se viene lo gueno.
Para los que están sin hijos, les cuento que ahora toda mi vida la veo a través de mi hija. Pienso en maneras (otras maneras) de ganar plata haciendo lo que amo, para ser una mujer feliz y, por ende, una madre feliz. En las vacaciones con ella, en andar en auto con su sillita, en ordenarle su ropita, en el colegio que me gustaría que estudiara, en cómo la apoyaré sea lo que sea que haga. De hecho, cada vez que salgo (son repocas) puro vitrineo ropa para ella, y me vengo rajá a la casa para darle un besito. (Esto último no es tan bueno se supone, debería salir más tranquila).
Mi hija es el sentido de toda mi existencia ahora. Y no, no es obvio. Es así nomás, y yo jamás lo había vivido ni sentido de esta manera, que me llena la vida, me la hace distinta como nunca jamás renunca pensé.
A pesar que, quizás nomás, pueda estar su resto deprimía (tomo sulpilán que rato, gracias por la preocupá), mi vida es otra desde que nació esta chancha hermosa. Otra otra otra. Tan otra, que hasta yo soy otra. Mamá y mujer. O mujer y mamá. Con un amor infinito.
Ya me puse latera. Pero los padres y madres cachan la volá.
Yao los vemos.
miércoles, octubre 21, 2009
Crónicas Chuchetas CXXXVIII: Mañana es otro día.
Desde anoche que estoy que escribo este post, y no. Porque no es muy rico escribir que me siento angustiada por algo que no cacho que es. Porque la chanchi está reguatona (¿comenté ya que tiene talla de tres meses y tiene dos? Si es así, es la chochera), gracias a Dios no tenemos problemas económicos, la gente está sana, como enumerar esas cosas que hacen que una ande mal. Y no es mi caso.
El fomingo comencé con pesadillas y eso hace que amanezca mal. Y como dice la dostora (que me ha ayudado mucho), si una duerme mal, tiene un pésimo día. Aparte que no me puedo dar el lujo (como dicen las viejas julias) de sentirme mal, porque tengo que dar pecho, mudar, cambiar de ropa, ordenar, hacer almuerzo, cantarle a la chanchi. No me puedo acostar porque el día nublado me bajonea. Tampoco lo hago porque agarro a la chancha y salimos a patiperrear, lo que me sirve de harto.
Asi es que pa' los que me leen hace poco, les cuento soy media cagá de la cabeza. Y que tuve una depre más larga que peo de culebra hace unos años atrás. Y que tengo antecedentes familiares gueviaos, por eso es más fácil que me deprima y todas esas gueas. Lo que no significa que yo me deprima realmente; al contrario, tiro pa arriba y lucho y me doy energías y ánimo. Pero a veces no me puedo hacer la gila con lo que me pasa.
Ahora voy a mudar a la chanchi, darle un poco de pecho, y salir a dar una vuelta.
Total, mañana es otro día.
Yao los vemos.


