miércoles, marzo 24, 2010

Crónicas Chuchetas CLXII: Terremoto juliao, segunda parte.

Según mi sobrina mostra Vale (de 12 años) apenas terminó el terremoto sonó el teléfono con mi llamada. Y por esa misma razón mantuvimos la línea teléfonica en nuestra nueva casa, porque -como todos saben- los celulares murieron, y gracias al teléfono pudimos comunicarnos con toda nuestra familia, ya que funcionaron las líneas hasta las 7 de la mañana.
Antes de subirnos al auto, le pasamos velas a la señora María, nuestra vecina (ex ahora) que vive sola y que no encontraba nada. El vecino del otro lado, don Hernán, andaba en la calle preguntando cómo estábamos.
Abrigué a la chanchi, agarramos el par de linternas que mi suegro nos había regalado hace un tiempo atrás, y partimos lentito a buscar a mi hermana, que vive relativamente cerca; unos 10 minutos en auto.
Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de autos y gente que andaba en la calle, como si fueran las tres de la tarde. Mucha gente en las plazas, con sus perros y frazadas (quedaba clarísimo que vivían en los tantos edificios de departamentos de Providencia), y todo el mundo andando tranquilo, dejando pasar, como nunca en las calles de Santiago. El Gato manejó lento, y mientras tanto yo iba marcando el celular de mi hermano, con nada de señal.
Al edificio donde vive mi hermana no le pasó absolutamente nada, pero igual partimos para mi casa. En el auto pusimos la Cooperativa y comenzamos a darnos cuenta de la intensidad del terremoto y que fue en casi todo el país.

Ya en mi casa, nos acomodamos para pasar la noche en vela. Mi hermana con mi cuñado andaban con mp3 y lo que ellos escuchaban, nos contaban. El Gato también escuchó las noticias; yo estaba preocupada de mi chanchi nomás. También le explicamos a mi sobrina mostra que podían venir réplicas fuertes, para que supiera y no se asustara. También hablábamos con mi mamá por teléfono, hasta que mi hermano llegó tipo 6 y media de la mañana (es vecino de mi mamá, por eso). Amaneció, tomamos desayuno (con harta azúcar, para tener energía) y seguimos cagaos de susto, escuchando la radio.

Como no teníamos luz, alrededor de las 8 de la tarde partimos a Irarrázaval. La idea era encontrar un local abierto, comer algo, enchufar los celulares (aunque no servían para nada) y ver noticias.

Cerca de la plaza Ñuñoa encontramos un local, donde pedimos unos churrascos y vimos noticias. Puta que es diferente escuchar a ver. Fue muy muy impactante ver la zona de Concepción destruida.

Lo peor es que venían y venían réplicas, entonces estábamos comiendo, viendo noticias, mi hermana hablando por celular con mi mamá, y venía el remezón. Yo salía cascando con la chanchi en brazos y el Gato siempre tratando de tranquilizarme.

Y más que irme por los detalles del día a día (que fue el doble de estresante porque la persona que nos cambiaría el lunes de casa no llegó, ya que estaba en Constitución atrapado), recuerdo el ambiente en general que se vivían en esos días: la gente andaba distinta, con cuidado, impactada. El domingo 28, bien temprano, partimos con el Gato a un supermercado que nos quedaba cerca de la casa, a comprar pocas cosas, porque jamás entré en esa locura de comprar harina por miles de kilos, como vi. Y el supermercado estaba lleno de gente, llenando el carro de abarrotes como si fuera el fin del mundo. Si me voy en la mística, como que las energías estaban bastantes bajas. Nosotros compramos lo básico para tomar desayuno y hacer almuerzo, nada más.

También compré pan en un almacén cerca de mi ex casa. La gente estaba haciendo la fila (me parece que fue la mañana siguiente del terremoto) y mientras tanto el Gato con la chanchi andaban comprando bebidas. En ese momento conocí a más vecinos, y todos contaban cómo lo habían pasado, cómo estaban, que se les había roto. Llegó el pan (que no era mucho) y no faltaba el desubicado que quería como 20, entonces el dueño del boliche más toda la gente le decíamos que fuera solidario, que todos los vecinos queríamos pan. Yo compré 7, y vendían de acuerdo a la cantidad de gente que quedaba.

Ya será un mes del terremoto, y cuando hago memoria para escribir este post, por supuesto que no son buenos recuerdos (que obvio), son más bien días raros, con la gente asustada, sin luz, viendo noticias tristes, de la gente pasándolo pésimo.

Así fue más o menos la cosa.

7 comentarios :

Julio dijo...

Tengo experiencias muy parecidas a la tuya (media vecina parece). Algo que me impactó es que todos se la juegan por la Cooperativa o la Bio-bio... quizás mas la primera, esta como en los genes.
Recuerdo un desayuno como el tuyo...tipo 5 o 6 y con mil azucar y haber visto santiago bajo un sol naranjo, habia como smog aparte de los varios incendios...era un ambiente enrarecido.
salute!

Voy y vuelvo dijo...

yo ni senti el terremoto

Sandra dijo...

Mi mente se nubla un tanto al recordar algun detalle de aquella madrugada.
El miedo es espantoso.

A levantarse nu mas que, aunque algunos metan cuco.. la vida sigue!!! THANKS GOD..

Saludos

Sandra

Rocio dijo...

yo sigo teniendo pesadillas con esto, sobre todo cuando salgo del dormitorio en el departamento a buscar alguna cosa, espero se me pase luego

Sabina Atalaski dijo...

Stress post traumático le dicen... son las 4 y tanto y no puedo dormir. Y si no fuera por las semanas que estuve asilada durmiendo en otro lado, me habría muerto por la falta de sueño... así es la cosa.

Justo ayer me devolví pa mi departamento y anoche... una puta réplica. Qué te puedo decir.

Pero no me puedo borrar de la cabeza a una mujer que vi en la tele, de más o menos nuestra edad, buscando el cuerpo de su hijo de 4 años en la orilla del mar, con un palo en las manos para correr ramas y escombros... tanto espanto me hace aterrizar mi miedo pequeño, mis dolores pequeños frente a tanta tragedia que está al lado... porque uno por más que quisiera no logra empatizar al 100%, pero al menos, si puede darse cuenta de que es más afortunado que la cresta.

Han sido días raros...

PS: te voy a agregar a mi FB (al real)... acéptame guachita. Tengo muy re botá la cuenta de Sabina, la vida real es demasiado potente y necesito ser, por un rato, un poco más yo.

Besos pa tí y pa la chanchita.

Voy y vuelvo dijo...

retomando el tema del terremoto, recuerdo que para el del 85 un vidente mula que despues se transformo en mujer anuncio que la virgencita de no se donde mierda le habia comunicado que pusiera una imagen de un pescado en la puerta de su casa para prevenir futuros terremotos. la gente por supuesto lo imito y desde ahi era normal ver pescados en las puertas de las casas. me pregunto que cosa rara inventaran ahora?

karim dijo...

lamenablemente esa noche muchas personas la psaron mal, yo tambien con mi hija de 8 meses me aferré a ella con mi pareja abrazados los tres yo que no soy de ir a la iglesia y de rezar, extrañamente mientras todo se movia me puse a rezar y a pedir que a mi hija no le psara nada, menos mal ella no se dio cuenta de lo que pasaba, vivo en un edificio antiguo y no paso absolutamente nada