viernes, octubre 23, 2009

Crónicas Chuchetas CXXXIX: Mi hija es el sentido de mi vida.

Como conozco al ginecólogo hace cuarquier año, siempre nos poníamos a conversar de la vida, de los hijos, si la edad era buena o no para quedar embarazada, entre otras miles de custiones. Entonces un día nos dijo - lo que me acuerdo más o menos - es que los hijos nos dan la fuerza para sobrellevar la vida, que es tan dura. Suena lógico, a frase común, obvio para algunos.

Para mí no, les digo arturo. Porque tenía a la chancha en la guata aún y hasta hace poco velaba por mí y puro pensaba gueas y me angustiaba por el sentido de la vida y a quién le pregunto que vine a hacer a este mundo (es de Neruda por siaca) y puro cabeceaba mojones.

Hasta que nació mi gorda exquisita y caché que ella le da sentido a mi vida. Que antes era creo farso nomás. Porque ahora sí se viene lo gueno.

Para los que están sin hijos, les cuento que ahora toda mi vida la veo a través de mi hija. Pienso en maneras (otras maneras) de ganar plata haciendo lo que amo, para ser una mujer feliz y, por ende, una madre feliz. En las vacaciones con ella, en andar en auto con su sillita, en ordenarle su ropita, en el colegio que me gustaría que estudiara, en cómo la apoyaré sea lo que sea que haga. De hecho, cada vez que salgo (son repocas) puro vitrineo ropa para ella, y me vengo rajá a la casa para darle un besito. (Esto último no es tan bueno se supone, debería salir más tranquila).

Mi hija es el sentido de toda mi existencia ahora. Y no, no es obvio. Es así nomás, y yo jamás lo había vivido ni sentido de esta manera, que me llena la vida, me la hace distinta como nunca jamás renunca pensé.

A pesar que, quizás nomás, pueda estar su resto deprimía (tomo sulpilán que rato, gracias por la preocupá), mi vida es otra desde que nació esta chancha hermosa. Otra otra otra. Tan otra, que hasta yo soy otra. Mamá y mujer. O mujer y mamá. Con un amor infinito.

Ya me puse latera. Pero los padres y madres cachan la volá.

Yao los vemos.

4 comentarios :

Kala dijo...

no te voy a vender la pomá de que te entiendo porque francamente no comprendo lo que estás pasando, pero asumo que es re normal porque mi mejor amiga anda en las mismas hace 2 años desde que su hija nació y cada día la veo más chocha y más súper-mega-hiper dedicada a su hija, es como "500% madre" too el rato...
besos y sigue disfrutando a tu chanchita...

Sabina Atalaski dijo...

Creo que ahora entiendes todas esas veces en que yo le agradezco a mi hija por existir, por haber hecho de mi una mucho mejor versión de mi misma, por llenarme de sentimientos que desconocía hasta el día en que nació, por hacerme sentir tan especial y tan poderosa, por darme el amor más grande y más bello que jamás ninguna otra persona en el universo entero podrá darme.

Y cuando pasan los años y uno vé el producto de todo ese amor, de toda esa maravilla, da gracias a lo que sea en que uno crea, por haber sido elegida para ser la madre de esa persona espectacular.

Los hijos no son lo UNICO en el mundo, pero lejos-lejos-lejos son lo MAS importante que pueda pasar en la vida de una persona. Por eso yo no entiendo a tanto padre (en sentido genérico) que se pierde el milagro de "ejercer" la paternidad (también en sentido genérico). No lo comprendo.

Me emociona leerte, porque me siento exactamente igual.

Un abrazo apretao

bellota_b dijo...

Sipo'latera jajaja...nao' obvio que las que somos mamás sabemo por hablas tantas cosas de tu bebe y todo proyecto para ella.
Sobre tu medicamneto no tenía idea,yo pasé algo exttaño con mi segundo bebe,andaba irritable,tenía el sueño cambiado y lo pasé mal,claro q terca y mula jamas fuí al doc.
Cuando dices que tu chanchi es todo,yo agrego que los mios también.Hasta sacarme la comida de la boca,claro literalmente por mi hijo mayor es mas asquiento :D

celeste dijo...

pucha que es verdad, los hijos son lo mas importante en la vida, desde que existen nuetras vidas principalmente giran en torno a su bienestar, no es postergarse ni nada de eso, pero pucha que dan ganas de estar con ellos todo el rato y no perderse ni un minuto de sus vidas.